Socialismo del siglo XXI: ¿entelequia o necesidad?
De las experiencias socialistas del siglo XX queda una enseñanza que puede adquirir rango de axioma: no sabemos a ciencia cierta lo que es el socialismo en cuanto forma y método. En cuanto ideal sí, porque implica una aspiración irrenunciable de refundar la sociedad mundial sobre bases de justicia, igualdad, libertad. Esta meta no pasará de moda. Lo que ignoramos es la técnica, las fórmulas y los principios de cómo construir el socialismo sin errores, equívocos, pobreza y limitaciones. Se trata, en esencia, de superar un socialismo cuyos manuales de generalización y propaganda y sus programas partidistas sostenían que ese era un sistema a prueba de crisis cuando una crisis lo echó a rodar por los desagües de la Historia.
Por fortuna, ya se va alcanzando consenso en que el socialismo del siglo XX en la Unión Soviética y Europa Oriental se disolvió porque "estaba mal concebido y mal realizado". La explicación pertenece al comunista cubano Carlos Rafael Rodríguez, uno de los cerebros más sólidos del movimiento revolucionario de Cuba. A él, que ocupó principales cargos en el Gobierno Revolucionario de Cuba, fue a quien primero le oí ese juicio cuando otros pretendían explicarlos por causas secundarias: que si la perestroika, que si la prensa... Sociedad que nace coherentemente y se desarrolla coherentemente y se consolida firme y racionalmente, como expresión de una necesidad social, no puede demolerse por la transparencia política o la crítica y la información periodística. Si se estremece por un artículo de periódico, el mal no radica en la prensa, sino en las bases de la organización social, parecidas, según la gastada metáfora, a un gigante con pies de barro.
En estos días, Armando Hart ha expuesto ideas semejantes en un artículo publicado el pasado sábado 9 de diciembre en el periódico Juventud Rebelde. El ex ministro de Cultura de Cuba agradece que "haya desaparecido aquel 'socialismo' equivocado, mediocre y ajeno a las esencias de la mejor cultura universal".
Fidel Castro ha reconocido con preclara lucidez cuán poco sabemos sobre cómo construir el socialismo. Lo dijo el 17 de noviembre de 2005, cuando en un discurso en la Universidad de La Habana alertó sobre la posibilidad de que la Revolución cubana, obra de más de cincuenta años de pelea, resistencia, tanteos, aciertos y errores, y continuación de la revolución independista del siglo XIX, pudiera ser reversible. La causa primordial, la más probable no sería la hostilidad -nunca cesante- de los Estados Unidos de América, sino los yerros y vicios de los revolucionarios y comunistas cubanos.
El pensamiento de Fidel, como el de Marx, Engels y Lenin, no surgió de una concepción dogmática de la vida, la sociedad y la Historia. Por el contrario, como la vida, la sociedad y la historia son tan cambiantes, tan antidogmáticas, las ideas de los clásicos sirven como "guía para la acción", índice para la procreación y crecimiento de un pensamiento flexible, sagaz, vigilante. Y por ello, uno puede deducir de la advertencia de Fidel que Cuba afronta el riesgo de que las aspiraciones primordiales de la nación -la independencia política y la justicia social- perezcan, si sigue manteniendo en su estructura fermentos del llamado socialismo del siglo XX, el socialismo que fracasó, con el cual Cuba mantuvo tantas inevitables afinidades y tanta colaboración en la época de la "guerra fría".
Desde luego, el socialismo del siglo XXI surgiría lastrado, minusválido, si asumiera fórmulas del viejo socialismo. La tarea de fundamentar con la teoría y concretar con la práctica el socialismo del XXI, no es tan simple como darle un nombre. Bautizar lo hace cualquier persona con buena voluntad. Criar, educar, formar, sólo corresponde a revolucionarios para quien lo posible -hoy, ahora- no puede estar supeditado rígidamente a lo soñado o a lo prescrito. Por ello, la teoría socialista ha de ejecutar la autopsia del socialismo soviético -sin ánimos antisoviéticos, sería injusto y nocivo- para determinar con la cuchilla de la crítica, sobre un diagrama de concentración, los resortes del fracaso; un fracaso que, según parece, no se gestó en los años 80, sino más bien desde los años inmediatamente posteriores a la Revolución de Octubre. Y ese análisis no merecerá el calificativo de seudo científico con que los dogmáticos suelen invalidar el pensamiento más libre y menos encorsetado. Seudo científico sería -según el científico soviético Kapitza- no reconocer los errores.
El propio Armando Hart señala en su artículo ya citado que "debemos profundizar en un problema filosófico clave: la búsqueda de la relación entre lo que se llamó objetivo y se denominó subjetivo". Y concluye: "Lamentablemente, muchos en el siglo XX olvidaron que el hombre es también materia".
Este articulista, sin ánimo de enmendar, añadiría que a veces también algunos olvidaron que el hombre es también subjetividad. Conciencia. Espíritu al que las fronteras y los cartabones limitan y deforman.
Una de las regularidades del socialismo del siglo XX y de su caída consistió en que el sentimiento de propiedad social nunca se afincó en la conciencia de los trabajadores. Jamás sintieron que sus fábricas fueran verdaderamente suyas, a pesar de la distribución mediante los fondos sociales de consumo. Algo impedía que se desarrollara una relación de propiedad entre el productor y los medios de producción. Y claro está, no podía haber surgido esa relación ni ese sentimiento, porque los trabajadores no eran dueños en la práctica: seguían siendo asalariados. Ese era el efecto: asalariados del Estado. Porque nadie podrá discutir ya que el acto de estatalizar la propiedad no significa socializarla.
Doctrinalmente, el proyecto era perfecto: los obreros gobernarán y administrarán lo suyo como clase dominante, mediante sus representantes en el partido y el Estado. A la larga, los funcionarios derivaron hacia una casta y como casta adquirieron intereses que se separaron de los intereses de los trabajadores y del pueblo. No se estimuló la crítica ni la participación política que evitaran esas deformaciones.
Y cómo hacerlo hoy para que en realidad la clase obrera asuma el poder y se sienta poder. No sé. Quién lo sabrá. Sabemos sí que la organización socialista conocida y fracasada en el siglo XX no logró la plenitud de la justicia. Confundió los plazos. Aceleró la etapa de tránsito del capitalismo al socialismo. Priorizó la política sobre la economía, y las centralizó de manera tan excesiva que nulificó la prerrogativa de acción de los lados. Convirtió el principio de igualdad en el emparejamiento de todos, sin distinguir las naturales diferencias de aptitudes y aplicación. El mercado no existió para vender, sino para dar. Y convirtió en un problema el acto de comprar. Fue, pues, una igualdad lograda en la pobreza, en el mínimo; jamás en el bienestar creciente regido por la ley distributiva de "a cada cual según su capacidad y a cada cual según su trabajo. No cuesta admitirlo, la igualdad convertida en igualitarismo paraliza a la sociedad. Y el desafío radica en hallar el término medio entre la "polarización" de la propiedad privada del capitalismo y la "paralización" del individuo ahogado en la colectividad del "socialismo" hasta ahora conocido. Y en una sociedad donde los individuos reciben al margen de su potencialidad y sus merecimientos, la democracia se convierte en una verticalizada y maquinal ceremonia, a la que le falta ese "buen sentido y equilibrio de derechos" que José Martí decía que habían olvidado los socialistas europeos del siglo XIX.
La propaganda, parece exacto decirlo, no puede transformar la voluntad en acción, el error en acierto, la escasez en abundancia, un mediatizado aparato conceptual en justicia. Superar al capitalismo es campaña que se gana sólo con las evidencias. Con las evidencias de una lucidez que ha de trascender los nombres y las consignas, para erigirse en hechos inconmovibles en una sociedad que logre ver y tratar al hombre como materia y conciencia a la par. Necesitado a la vez del bienestar material y de la cultura, bien espiritual. Y de ahí, partir hacia la sociedad y el hombre nuevos.
Acción y compromiso real y tangible en nuestra vida diaria, en nuestro entorno, en nuestro lugar de trabajo, en nuestro barrio...
[Luis Sexto de paginadigital]
Introducción al Socialismo del siglo XXI

El socialismo del siglo XXI y la Democracia Participativa de Heinz Dieterich en PDF


4 Comentarios:
Creo que uno de los principales problemas con los que se puede encontrar el "socialismo" del siglo XXI es definir e identificarse con la base social que lo sustenta. Es inevitable la revisión del concepto "obrero", ya que tanto su formación como sus interes, aspiraciones y modos de vida han cambiado radicamente en el último cuarto de siglo (y me atrevería a decir que en los últimos 10 años). El "obrero" ha pasado de la esclavitud de la mina de carbón a la esclavitud de las oficinas, de las fábricas modernas... y sobretodo a la esclavitud emocional derivada de la sociedad de consumo. El socialismo de Dieterich contempla la desparición de las clases sociales lo cual me parece un gran acierto; pero en la praxis (Ecuador, Venezuela, Bolivia...) cae en el estándar de palabras ultratrilladas como libertad o revolución, que a fuerza de usarse han perdido o diluido su significado. El neoliberalismo ha sabido absorberlas, y las utilizará sabiamente en su propio interés (revolución = moda, libertad = liberalismo económico...). La estructura social de Europa, Asia o Estados Unidos, con un capitalismo mucho más asentado y maduro, necesitará incentivos mayores para poder tolerar un cambio que será necerasiamente elástico y progresivo. Os recomiendo la lectura de Marx Reloaded, de Moishe Postone (yo lo estoy leyendo ahora mismo, jeje)
Gracias por tus recomendaciones, buscaré los libros que citas.
No veo el capitalismo tan asentado como tú, no débil, pero sí tiene su vertiente de incertidumbre en el futuro. Quizás parece asentado en cifras macroeconómicas, pero no en la microeconomía, lo que produce una profunda instatisfacción individual y social, y una crisis es siempre posible, más tras el estancamiento del Imperio en Irak, que está suponiendo además una sangría.
No sería la primera crisis, y podría recuperarse, pero los problemas van sumándose y las nuevas potencias como China tienen planes con su sistema "un país dos sistemas".
En Europa, en un país como Italia, hubo el otro día una huelga general por la carestía de un alimento básico: la pasta. Sorprendente.
El socialismo del siglo XXI aparece vinculado a la revolución bolivariana, una vez que Chávez de desmarca de la llamada tercera vía, supongo que tras ver a uno de sus valedores (Blair) acudir presuroso a la aventura imperial de Irak.
Ahora parece se esparce por otros países como Ecuador y Bolivia, y Cuba que, sociedad más cerrada, hace alianzas estratégicas con él, sin identificarse plenamente a nivel ideológico con este nuevo paradigma (supongo en Cuba no aceptan algunos de sus postulados más pluralistas).
Lo que me parece interesante para empezar es enmarcar el socialismo del siglo XXI (SXXI) en su contexto. El paradigma anticapitalista anterior (en los 90) lo sitúo en Chiapas y el neozapatismo, que dió origen al fugaz movimiento alterglobalizador, movimiento que se desinfla tras iniciarse la guerra de Irak. En mi opinión por su mezcolanza de grupos demasidado diversos y la falta de contenido ideológico. Prueba de su endeblez ideológica y de su ingenuidad es que esperaran que el Imperio se iba a detener por unas cuantas manifestaciones. Precisamemnte una vez iniciada la guerra es cuando debía haber actuado con más fuerza y no desanimarse, desinflarse y descomponerse.
El SXXI surge en nuestros siglo ya como nuevo paradigma de liberación, enraizado a una realidad, a una praxis, más que a una simple teoría.
Guste o no se concreta en Venezuela, en una experiencia en marcha que debemos ser cuidadosos en juzgar, dada su cercanía en el tiempo y las grandes desinformaciones. Sería de agradecer ir contrastando informaciones, y mantener el espíritu crítico que el mismo SXXI anima.
Por otra parte me llama la atención que en Cuba se le preste menos atención que en otros países de Latinoamérica. El libro que le sirve de base ideológica no se ha editado en Cuba, estando ya publicado en casi toda Latinoamérica y traducido a varios idiomas, y sólo recientemente tengo noticia que va a ser discutido en Cuba.
En Europa, donde la izquierda se encuentra desorientada desde los 80, el SXXI es un gran desconocido. En una Europa en construcción, este paradigma puede ser de interés y servir de aglutinante para los cada vez más descontentos y excluidos del sistema. Europa está vieja a nivel de ideas y un revulsivo y catalizador ideológico y práctico puede ser este nuevo paradigma revolucionario, al menos introducirlo en el debate de ideas en Europa, aunque sea para criticarlo.
Curiosamente personajes como Aznar son quienes lo introducen, desde luego para demonizarlo, mientras las izquierdas europeas, en su mayoría, ni se enteran de que algo está pasando al otro lado del océano. Sus ideas de democracia participativa son muy necesarias en una Europa donde cada vez más se va dando una división entre la clase política y la ciudadanía, donde se puede entrar en una crisis sistémica, por la crisis económica que produce cada vez más excluidos y una democracia representativa que se percibe no responde a los numerosos problemas de una sociedades complejas. La izquierda no hace sus aportes a un debate que ya está en marcha en otros continentes.
El capitalismo es un sistema que nunca logrará una adhesión entusiasta de las masas, pero no solo por los bajos salarios y los efectos de desigualdad social sino porque la disciplina laboral es insoportable hasta para los que ganan buenos sueldos. Todos los días en todas las empresas hay alguna forma de humillación, alguien ha sido desplazado por otro mejor, el jefe o la mujer o la hija son prepotentes y mandones, etc. Injusticias y arbitrariedades proliferan todos los días en cualquier lugar donde alguien que venda su fuerza de trabajo al capital tiene que soportar. O sea, siempre existirá el anhelo de una sociedad màs justa. Pero antes de embarcarse en militancias marxistas, o dejar florecer el sentimiento heroico de seguir las prácticas del Che, sobre todo para jóvenes que pueden estudiar y disfrutar de libertad personal en un país capitalista, deberían buscar màs información sobre, por ejemplo, cómo viven chicos como ellos en países como Cuba, Rusia, China (la ultima es prohibirles internet). Es bueno lo que propone el libro de debatir sobre socialismo XXI extrayendo lecciones de los fracasos.
PARAGUAY:
EL OPORTUNISMO DEL SIGLO XXI
(Luis Agüero Wagner)
Ante el insólito espectáculo en la política paraguaya de falsos izquierdistas, revolucionarios financiados por la CIA, colorados, liberales, oviedistas, febreristas, comunistas y luguistas independientes luchando con fiereza por embanderarse con el “socialismo del siglo XXI”, vale preguntarse: ¿En qué consiste y qué misteriosas razones estimulan las súbitas e incondicionales adhesiones a esta nueva ideología?
Esta corriente ya ha producido el milagro de que el gobernante Partido Colorado, eterno socio menor del imperialismo yanqui-brasilero y puntal de las dictaduras neo-nazis y anti-izquierdistas desde la dictadura militar impuesta a principios de la década de 1940 por Higinio Morínigo en adelante, dé un dramático vuelco hacia el “socialismo humanista” en su última Convención.
El alabardero del imperio norteamericano, acérrimo maccartista y sobreviviente de las cavernas en el Legislativo paraguayo Martín Chiola, quien anteriormente recorría las unidades militares para arengar a los soldados en contra de la amenaza bolchevique y el castrismo, hoy parece dispuesto a reemplazar todos los retratos con Stroessner que coleccionó en el transcurso del tiempo, por su foto junto al líder revolucionario cubano Fidel Castro. Y todo eso por obra y gracia del socialismo del siglo XXI, ni más ni menos.
Mientras los furiosos guevaristas del PMas se muestran tibios y vacilantes con respecto a temas vidriosos como los que involucran a líderes como Hugo Chávez o Evo Morales, temerosos de perder el apoyo de la prensa subsidiaria de la CIA y de la USAID, o los dólares de las ONGs fantasmas que desvían hacia el electoralismo, el oficialismo colorado ovaciona a su líder Nicanor Duarte Frutos tocado con una boina roja al estilo de los paracaidistas de aquella ribera del Arauco, fustiga por intermedio de sus diplomáticos en la misma ONU a las políticas del imperio con más virulencia que el canciller cubano Pérez Roque y pellizca al mismo tiempo dólares a Taiwán sólo para demostrar que nadie es perfecto en la vida.
La adhesión al socialismo del siglo XXI cautiva incluso a los propagandistas de George W. Bush como el articulista del ultraderechista diario ABC color Ricardo Canese, quien ha llegado a defender en sus artículos la iniciativa reciente del campeón mundial del antiterrorismo de convertir los alimentos en combustible-aún a riesgo de incrementar el peligro de una hambruna mundial masiva, sin por ello dejar de ser un socialista del siglo XXI a carta cabal. Después de todo, no hay nada incoherente en ser un zurdo convencido y promocionar las ideas de un personaje con tales niveles de inconciencia como para amenazar a la humanidad con una Tercera Guerra Mundial, que esta vez sería con armas atómicas.
El Socialismo del siglo XXI es tan carismático que hasta el neoliberal Senador Alfredo Jaeggli ensaya su mejor sonrisa para minimizar los límites ideológicos que separan a éste del liberalismo de Locke, Smith y Friedman, e incluso visita al embajador cubano para solicitarle becas. Líderes afines a los intereses oligárquicos como Carlos Mateo Balmelli y su discípulo Blas Llano, se muestran dispuestos a vestirse con la camiseta del Che Guevara, emulando a su correligionaria Elba Recalde si es necesario, para no importunar a los adherentes de tan magnética corriente de pensamiento.
El candidato liberal Federico Franco se fotografía tomado de la mano con Camilo Soares, agitando una bandera roja con el rostro del Che, mientras caen las serpentinas sobre ambos y el público vibra haciendo hurras al socialismo del siglo XXI, una ideología capaz de unir por la misma causa a Sharon y Arafat, a Joseph Ratzinger y Leonardo Boff.
Todo es paz y amor gracias a la utopía que acabó con la historia en forma más expeditiva que el libro de Fukujama, con el sencillo recurso de la billetera petrolera. Si me permiten la pregunta, ¿No sería más acertado el denominativo de “oportunismo del siglo XXI”?
APÉNDICE:
LOS FINANCISTAS E IMPULSORES DE FERNANDO LUGO: GRANDES ESTAFADORES DE LA IZQUIERDA LATINOAMERICANA
En medio de esta ensalada ideológica, no es una sorpresa que oportunistas hayan pretendido disfrazarse de izquierdistas para aprovechar el impulso del chavismo y la izquierda latinoamericana en beneficio de sus amos norteamericanos. Ejemplo de ello son los monaguillos a sueldo del imperio que cercaron al obispo Fernando Lugo, quienes a pesar de lo que la prensa maccartista heredada de Stroessner se esfuerza en hacer creer, en realidad son viejos agentes del imperialismo norteamericano. Se cuentan entre ellos:
* Guillermina Kanonikoff y Raul Monte Domecq, financistas de Lugo. Reciben dólares de USAID a través de la ONG fantasma Gestión Local.*Camilo Soares, agente de la NED, referente de la Casa de la Juventud, beneficiaria de Dólares de la IAF.
*PMAS: partido surgido gracias a la acumulación de dólares del grupo anterior, recibió en el 2004 127.000 dólares de IAF, institución manejada por George W. Bush.
*Ricardo Canese, dirigente de Tekojoja. Propagandista de los planes de biocombustibles de George W. Bush.
*Aldo Zucolillo, ex propagandista del dictador Stroessner, mecenas del centro de detención y torturas de la dictadura paraguaya y alabardero del genocida Jorge Rafael Videla, hoy entusiasta impulsor de la candidatura de Fernando Lugo.
*Julio Benegas, empleado de Zucolillo en su diario ABC color, signatario de acuerdos con AFL-CIO, reputado peón de los fraudes imperialistas.
De acuerdo al informe de actividades de las aludidas agencias norteamericanas y los planes para el nuevo siglo pueden encontrarse los siguientes datos sobre estos puntales del luguismo:
GESTION LOCAL (Raúl Monte Domecq y Guillermina Kanonnikoff). Recibe fondos de USAID “para la publicación de material didáctico para comisiones vecinales”.
CASA DE LA JUVENTUD-PARAGUAY- PARTIDO MOVIMIENTO AL SOCIALISMO. En el 2004 la Casa de la Juventud recibió 127.000 dólares, por dos años, que “proporcionará apoyo institucional, educativo y técnico a organizaciones para jóvenes. La donación de la IAF apoyará la participación de los jóvenes en audiencias públicas, fortalecerá sus destrezas para la búsqueda del consenso y financiará el diseño de campañas públicas de información y el otorgamiento de pequeñas donaciones a jóvenes paraguayos de aproximadamente 10 localidades. “La Casa” espera beneficiar a cerca de 4.200 jóvenes de vecindarios de bajos ingresos”. Sus referentes principales son Rocío Casco y Karina Rodríguez. (Nota: Camilo Soares, vinculado a la Casa de la Juventud, y Richard Ferreira, del Sindicato de Periodistas del Paraguay (SPP), asistieron a la Segunda Asamblea del Movimiento Mundial por la Democracia, organizada por la National Endowment for Democracy, realizada en la ciudad de São Paulo, Brasil, del 12 al 15 de noviembre del año 2000. World Movement for Democracy - Second Assembly Report- Fuente: http://www.wmd.org/second_assembly/participants.html)
También vale acotar que Camilo Soares fue integrante de la agrupación Patria Libre, vinculada por los organismos represivos a varios secuestros , sin haber sufrido jamás persecución, hecho que ha generado suspicacias entre los integrantes de PPL refugiados en el exterior o detenidos en cárceles de Paraguay.
FREEDOM HOUSE. (Casa de la Libertad) fue fundada en 1941, “para consolidar las instituciones libres en el país y en el extranjero”. Actualmente cuenta con 4.000 miembros. La Casa de la libertad ha recibido y recibe financiamiento del gobierno de los EEUU a través de la National Endowment for Democracy (NED). Este fondo se canaliza a través de la Casa de la Libertad para organizaciones privadas en el extranjero. Los beneficiarios de la NED, a través de la Casa de la Libertad, incluye a países como Sudáfrica, la ex Unión Soviética, Costa Rica, Paraguay, El Salvador, Honduras, Guatemala, Pakistán, Polonia, Hungría, etc. Por consiguiente, la Casa de la Libertad funciona como un embudo por donde pasan los fondos que concede la NED. Un ejemplo en Paraguay es Radio Ñandutí, que a través de la Casa de la Libertad ha recibido importantes sumas de dinero de la National Endowment for Democracy (NED).
Leonard Sussman, agente de la CIA y Director Ejecutivo de la Casa de la Libertad, realizó una visita a Paraguay a fines de 1987, siendo uno de sus principales favorecidos el sr. Aldo Zucolillo, quien a través de su diario ABC Color publicitó entusiastamente la candidatura de Fernando Lugo. El obispo por su parte acusó sumisión a las pautas editoriales del periódico en varios temas, como el de Itaipú y Yacyretá, utilizados por Zucolillo para atacar al MERCOSUR en beneficio de intereses norteamericanos.
También se cuentan entre empleados de Zucolillo exponentes como Julio Benegas, signatario de acuerdos con la AFL-CIO, reputado peón en los fraudes imperialistas.
El 21 de setiembre de 2005 fue firmado entre el Sindicato de Periodistas del Paraguay (SPP), el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SITRAPREN) y el auspicio del Centro Americano para la Solidaridad Sindical Internacional de la AFL-CIO, un proyecto con miras a lograr el fortalecimiento sindical en ambos sindicatos. El proyecto se firmó en Asunción con la presencia del representante del Centro de Solidaridad, oficina para Sudamérica, Sr. Bryan Finnegan.
La AFL-CIO ha apoyado todas las grandes guerras imperialistas de los USA (Corea, Vietnam, Afganistán, Yugoslavia e Irak), así como todas las grandes intervenciones estadounidenses (Guatemala 1954, Chile 1973, Guayana 1955, Irán 1955, Panamá 1980, Granada 1983 y Venezuela en el 2002 –
También escribe en ABC color (de Zucolillo, insistimos) Ricardo Canese, quien apoya en sus columnas la política energética de George W. BUSH.
RADIO CARITAS. Recibió 40.000 dólares de la embajada para “sus programas de educación cívica, consistentes en entrevistas con tribuna libre”. LUIS AGÜERO WAGNER
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