martes, diciembre 05, 2006

La singularidad de los videojuegos


Linus Tornvalds, creador del sistema operativo Linux, uno de los paradigmas del software libre y de código abierto, considera que las tres principales motivaciones humanas se pueden agrupar en tres grandes categorías básicas: supervivencia, vida social y entretenimiento, entendiendo éste como algo intrínsecamente interesante y capaz de plantear desafíos. Otras motivaciones personales o colectivas derivarían de estas tres principales.

Una vez resuelta la necesidad de la supervivencia y otras motivaciones que ésta genera, el entretenimiento pasa a ser un fuerte impulso que considero no se ha de menospreciar. En realidad explica muchos de los fenómenos que vivimos actualmente. Si sumamos el anhelo de vida social, sea carnal y/o virtual, tenemos la ecuación casi completa para comprender la cultura híbrida global del nuevo milenio.

Las críticas al entretenimiento las considero herederas de la ética protestante del trabajo: más que jugar en nuestro tiempo libre hemos de producir. En ciertos círculos intelectuales con una idea fija de cultura advierto la tentación de tener que dotar a nuestro entretenimiento de algún factor productivo: sea que nos eduque, nos cultive o posea un carácter artístico. Lo demás es considerado una pérdida de tiempo, como si todavía el tiempo fuera considerado oro, es decir dinero que hay que aprovechar.

Almadormida comenta en su blog la entrada de Rizomas Arte y videojuegos. He de reconocer que cada vez me interesa menos el intento de tratar de dignificar los videojuegos considerándolos arte, porque los encuentro dignos por sí mismos como tiempo y espacio lúdico o como campo de pruebas experiencial de quienes no sufran de elitismo cultural o de prejuicios políticamente correctos. Lo que considero que hay que dignificar es el propio entretenimiento y la vida social desarrollada en los mundos virtuales, sean estos el ciberespacio o los juegos multijugador online.

Los videojuegos, más desde que no son jugados sólo en tu consola o pc, son una manifestación cultural singular que fusiona de una manera magistral las tres motivaciones humanas básicas: entretienen, ofrecen una vida social novedosa y ¿no es nuestra supervivencia la que está en juego en la mayoría de títulos?

Satisfacer esas motivaciones principales del ser humano sin complejos es la clave de su éxito, más cuando la calidad del cine, la literatura o la música ha descendido en los últimos años. Si no acudimos a los clásicos, es mucho más difícil encontrar una buena película, un buen libro o un buen disco que un buen videojuego. Es significativo que los mejores son considerados obras maestras, y cada plataforma tiene una buena cantidad de ellas.

Se quiere despreciar ciertas manifestaciones culturales porque sólo entretienen. En el caso de los videojuegos en la inmensa mayoría de los casos se critican además sin tener la experiencia personal de primera mano de haberlos jugado. ¿Se aceptaría una crítica de un libro que no se ha leído, de una película que no se ha visto? Sin duda, no. Hay pues mala fe, deshonestidad, o al menos incoherencia intelectual en los ataques a los videojuegos. ¿Hay que presentar ante estos críticos los videojuegos como arte y no entretenimiento para que sean aceptados por esta élite agria, puritana y estrecha? Más bien hay que denunciar su afán por prohibir manifestaciones culturales que les son ajenas, cuando se escandalizan ante el menor asomo de censura en las que le son propias. Y est@s son los mism@s que hablan tanto de multiculturalidad, libertad y tolerancia...

En el fondo pienso que estas personas que se declaran acérrimamente contrarias a los videojuegos lo que realmente manifiestan es su incapacidad de jugar, para sentir nuevos placeres o disfrutar de un entretimiento que más que nada por su edad o nicho cultural desconocen. El hecho de que demuestren su ignorancia [como en el caso de esta ominosa pieza de desinformación del Instituto de la Mujer] es lo de menos ante las carencias lúdicas y afectivas que las autoras nos desvelan a lo largo de las páginas de su "informe". Nada reprochable si quedara en su ámbito personal, pero relevante si transforman sus problemas o impotencias en peticiones y anhelos prohibicionistas. Son los nuevos puritanos...

Es significativo que esos informes antijuegos se autodenonimen análisis. Quizás si en en vez de acercarse a los videojuegos para analizarlos y juzgarlos sumariamente los jugasen y disfrutasen dejarían de verter en los medios majaderías política y culturalmente correctas; majaderías tóxicas financiadas además con ingresos públicos a los que fácilmente encontraríamos un mejor uso: por ejemplo creación o mejora de bibliotecas, ludotecas, guarderías, por no hablar de viviendas u otros bienes básicos.

Si no hubiera una ofensiva contra los videojuegos, como no las hay contra los libros, las películas o los discos en general, quizás nadie tendría que preocuparse por destacar y defender el carácter artístico de algunos videojuegos frente a sus virtudes como forma de entretimiento y nueva vida social. En realidad a las jugadoras y jugadores les es indiferente ese reconocimiento para disfrutarlos.

Algunos recuerdan que el cine experimentó el mismo proceso cuando apareció: primero desprecio y más tarde aceptación y consideración de séptimo arte. Lo que ocurre es que los videojuegos ya son reconocidos, aceptados y disfrutados por millones de seres humanos, y si llegan a ser o no considerados el octavo arte no es la cuestión principal cuando quizás son ya la primera vía de entretenimiento.

Más que tratar de ser aceptados por las élites culturales, encuentro más estimulante compartir experiencias como Naxos y otros leyentes activos de Rizomas hacen en estos comentarios, debates menos abstractos como éste sobre el camino que están tomando las consolas next-gen o reconciliarse con el juego y el puro entretenimiento en tu tiempo libre.

El artículo de Almadormida va algo más allá, y se lee con gusto.



Leo en Rizomas su más que buen artículo sobre el arte en los videojuegos: si los videojuegos puede conmover y modificar actitudes:

¿porque no entenderlos dentro de la catársis artística?


El hecho de generar emoción, divertir, estar realizado con manierista afición (a veces aflicción) de artesano talabartero y movilizar, debería ser suficiente para considerarlo sin entrar en la actitud del generador. Desde mi punto de vista cumple con los objetos básicos del arte, aunque no en los conceptos más clásicos (aunque algo kantiano si sería). El cine, el teatro
avant garde y todo lo relacionado con las performances (Fura del Baus, etc) están en esa misma sintonía: contracultura, trasgresión, manifestar (sea pro o contra, fas o nefas) lo no tan obvio de la sociedad (un teatro del absurdo pseudorrealista donde el espectador es, también, actor).

La posibilidad de interactuar, como dice Rizomas, parece un obstáculo cuando solo es una muestra, clara, de la implicación y del compromiso en el viaje mental del videojuego por parte del autor y el receptor. Puede que la falta de intelectualidad de los videojuegos, esa calidad que no los impregna y que engloba dentro aunque algo desmejorado, a lo artístico sea lo que incline a algunos a no considerarlos arte. La calidad de lo artístico radica en lo intelectual y esto, parece, en lo pedante, los juegos no lo son porque son pura acción, aunque sea metarreal. Los videojuegos son arte, no hay duda, y, si no, que alguien lea con cuidado el artículo de Rizomas, sin entrar en las connotaciones más utilitaristas y menos kantianas que quise entrever en Algo más que juegos. No todos son arte, como es natural, algunos buscan solo el divertimento, como algunas películas u obras de teatro, pero el fundamento final de muchos de ellos: el poner de manifiesto y hacer sentir, se cumple. Mi definición de arte se ajusta a esas hipótesis: amplia y abierta. ¿Por qué ha de ser estrecha?

Además, en algunos casos, pueden ser considerados arte en el futuro (recordemos el denostado fauvismo o la oreja nunca devuelta de Van Gogh) con igual criterio que hoy se le niega. En cuanto a la violencia o la ultraviolencia, solo recordar el spaghetti western, las películas de "Harry el sucio" o "La naranja mecánica" (escribí algo en Lo malo de creerse lo que dicen los libros) para ver cómo la violencia genera, siempre, un discurso apórico, en el inicio, pero que deviene, tarde o temprano a un repensamiento de la sociedad que busca y paga por ese contenido (cito una vez más a Marinetti y su sociedad moderna). Muchos videojuegos no son lo mismo que "El Aleph" de Borges o "La capilla sixtina", pero es, sin duda el signo de la cultura de nuestros tiempos.

No olvidemos que muchos juegos, aun simples, tienen todo un desembarco de estudio y documentación que inciden o animan al conocimiento de periodos del conocimiento y de la historia que si bien no son arte, son la semilla del pensamiento. Es decir, y de manera resumida, para mi el hecho de construir juegos (recuerdo el libro de Herman Hesse) es arte; arte humana, arte de creación, arte de provocar, arte de sugerir, arte de movilizar, arte de hacer sentir, arte de conmover. Arte, arte, sentir, vivir, ser, aunque sea dentro de un monitor. Recuerdos del almadormida, consiguiendo cosas aunque sean irreal...


Para los numerosos enlaces que incluye el artículo: Video juegos ¿arte?

3 Comentarios:

Blogger bonhamled said...

Muchas gracias por el vínculo y por el comentario.
Es cierto que la palabra arte lleva a algo de mayor magnitud que la palabra cultura que no es más que la expresión de la historia y el tiempo en un grupo humano.
El divertimento nos llena de cierta verguenza Webberiana solo porque en muchsa ocasiones es bufo, hosco, escaso de entendederas y simplista.
Pero no siempre es malo, ni perverso, quizás nunca lo es. Del Spleen y de su propio refocile nacieron hondísimas reflexiones muy válidas.
El arte en realidad es una expresión que busca la expresión artística (perdón por el oximorón) busca el concepto estético de la belleza y este el sentido, el sentimiento, la catarsis para, al fin por comparación o por negación la justicia.
POr eso se tiende a pontificar alrededor del arte porque en el fondo se habla, como reflejo de Demiurgo, de la justicia, heraldo del bien.
Pero sin abundar demasiado el arte está tan prostituido, o tan mezclado, que decir que algo es artístico no es dotarle de un escalón que avise de prodigiosas maravillas sino de un espectáculo, quizás, algo mejorado.
Tan es así que se puede encontrar "arte" en el futbol, arte en la retórica política (poca) y arte en muchas cosas, por lo tanto y como actividad humana que tiene una representatividad discursiva (dirige, suplanta, simula) los videojuegos pueden significar arte y cultura. En cualquier caso es algo más que un fenómeno de juego.

Perdón por el ladrillo pero es un tema que me interesa mucho.

Estoy de acuerdo de tu opinión sobre los "expertos"...

Saludos y enhorabuena por el blog, hace pensar y eso en los tiempos que corren es un gran halago.

12/05/2006 10:48:00 AM  
Anonymous Phiblógsopho said...

Me gusta el blog. Voy a añadirlo al listado de "blogs interesantes" que tengo en mi propio blog.

12/07/2006 08:32:00 PM  
Blogger cosmodelia said...

bonhamled, de ladrillo nada, abres el diálogo...

hoy la política con efectos reales no es tanto discursos como hechos. los videojuegos son punta de lanza de la destrucción desde dentro de la sociedad trabajocéntrica.

hace años se hablaba de una sociedad del ocio que relamente no ha llegado, más bien al contrario las tecnologías emergentes invaden el tiempo libre por parte del trabajo o la autoridad (ej: vía móvil o email puedes ser requerido por tu jefe, el hijo controlado por su padre, etc.) pues la sociedad sigue girando en torno al tiempo/trabajo.

nuestra sociedad sigue siendo trabajocéntrica, puritana en su visión del trabajo como lo valioso frente a tiempo de ocio como perdido, y si se valora es porque luego puede hacerte rendir más en el trabajo.

digamos que tenemos aquí la tecnología que nos permitiría la sociedad del ocio, pero no la ética o valores que nos lleven a comprender que no se vive para trabajar sino que se trabaja para vivir.

los videojuegos sin necesidad de un discurso teórico laminan el espíritu capitalista expuesto por weber y asimilado hasta por muchos que se le oponen...

12/10/2006 05:02:00 AM  

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