lunes, septiembre 12, 2005

El dedo, la luna y George W. Bush


No quisiera generalizar, porque hay notables y valiosas excepciones (como el artículo que se reproduce hoy aquí y otros que hemos recogido en otras ocasiones), pero si hay algo que encuentro profundamente aburrido en las publicaciones izquierdistas, contrainformativas y alternativas que visito periódicamente es el alto porcentaje de textos dedicados a lo obvio: tratar de convencernos de lo nefasto y poco conveniente que es Bush, el representante más visible del Imperio, para amplios segmentos de su propia población, para la humanidad, o para el planeta Tierra como ecosistema. ¡Como si quienes leemos esas publicaciones no lo supiéramos! ¡Como si no lo supieran millones y millones de personas víctimas de un modo u otro de las políticas inhumanas del Imperio!

Esas críticas convierten en excepcionales otras miradas más incisivas sobre la realidad, árboles que se pierden en un bosque antibush o antiusa. Visitando esos medios me pregunto: ¿no son reiterativos hasta el hastío? ¿qué aportan esa sobreabundancia de denuncias a Bush o EEUU? Nada fundamental que ya no sepamos. Y lo que me parece más preocupante: el espacio cibernético y psíquico dedicado a esas críticas, más o menos elevado según el medio, contrasta con el mínimo espacio dedicado a textos propositivos, experiencias biopolíticas, acciones fuera del guión escrito por los ideólogos y medios de propaganda del Imperio.

El exceso de extraño goce en esas críticas personalistas a un personaje antipático como Bush parece consumir energías vitales para la creación de un nuevo cuerpo político insurgente, incita a desviar la vista a las caretas, a los personajes del guiñol globocapitalista, elude destacar el guión castrador de la película imperial, el sistema económico en que se basa, y el papel de los intereses elitistas a los que sirve el actual presidente.

Porque la cuestión esencial no es un cambio de cabeza visible en el Imperio o en los Estados Unidos de América, sino si vamos a poner en cuestión la misma existencia del Imperio multinacional, sus poderosas ideas-fuerza, la infección por sus ideas-virus de un corpus social que se nos hace creer anestesiado;
si vamos a cuestionar el sistema económico con el que es uña y carne: el capitalismo global y su compañera ineludible: la(in)cultura enemiga del pensamiento libre;
si vamos a obstruir de algún modo efectivo sus maquinarias de guerra en tantos órdenes de la vida, o si combatiremos en nuestro acontecer diario, en nuestro vivir día a día, noche a noche, el biopoder puritano y despersonalizador que ejerce el Imperio por todos los medios a su alcance;
si... tantos etcéteras.

La cuestión esencial es si más allá de
resistencias crearemos insurgencias vivas: zonas de exclusión del Imperio; si nos vacunaremos definitivamente contra el virus fin-de-la-historia; si nos limitaremos a resistir o si pasaremos a la ofensiva creando y posibilitando la insurgencia, creando y posibilitando acontecimientos liberadores; si somos capaces de conjugar simultáneamente resistencias e insurgencias.

¿Sólo nos queda resistir, sobrevivir, esperar, o rompemos creativamente la dualidad pensar/actuar? ¿No hay otras maneras de pensar, de crear, de vivir? ¿No podemos además de ejercer la crítica de las políticas del Imperio, crear nuevas posibilidades de vida?

Si hace siglos el capitalismo infiltró el feudalismo creando nuevas relaciones de producción en el mismo sistema que se transformaba por esas experiencias hasta hacerlo desaparecer, ¿no podría en este nuevo siglo ocurrir de nuevo?
Mientras existía todavía el feudalismo empezaron las primeras relaciones capitalistas, las primeras empresas y bancos, coexistiendo feudalismo y capitalismo durante una fase de transición.
Más que ofrecer ahora una respuesta precisa, lo que hago es preguntarme en voz alta si mientras exista capitalismo no son posibles zonas de exclusión donde se experimenten otras formas de organización económica u social más allá del capitalismo. Parto de la base de que la historia NO ha terminado y que nada es eterno: el capitalismo tampoco.

Seguiremos dando cabida en Rizomas a aquellas voces esencialmente críticas que se alejan del discurso dominante y abren posibilidades de debates fértiles y reflexiones activas: plantear las preguntas convenientes es más importante que repetir las viejas respuestas.


El dedo, la luna y George W. Bush

¿Se está tomando alguien la molestia de analizar en profundidad la fuerza del fenómeno neoconservador en EEUU? La segunda victoria electoral de George W. Bush dejó perpleja a la izquierda del planeta entero: “¿cómo es posible que la gente haya votado masivamente a un candidato sostenido clarísimamente por terribles mentiras que han sido desmontadas públicamente (Abu Ghraib, Michael Moore, armas de destrucción masiva, etc.)?” La respuesta más obtusa: “los americanos son tontos, miedosos, agresivos, no leen, no viajan, no sabrían ni señalar dónde está España en un mapa”. American way of life. Por tanto, nada de lo que inquietarse en Europa (a pesar de Haider, Berlusconi-Fini, Le Pen, etc.). La indignación moral y el desprecio contra la “América media” (en los dos sentidos) se comen el espacio de un análisis riguroso sobre la potencia del imaginario cristiano fundamentalista y la decadencia imparable de la izquierda para producir deseo y sentido en los tiempos estallados de la globalización.

Sin embargo, hay populismo de derechas para rato. La máquina de guerra neocon manipula como nadie los símbolos de comunidad en un época sin comunidad, codifica todos los conflictos económicos y sociales entre ricos y pobres como conflictos culturales entre progresistas y conservadores (las llamadas cultural wars), sintoniza muy bien con los miedos de una “mayoría silenciosa” profundamente ambivalente, instrumentaliza el imaginario populista norteamericano (rechazo instintivo de la burocracia federal, énfasis en la independencia, la propiedad descentralizada y los valores comunitarios) y redirige cínicamente el “resentimiento de clase” de millones de huérfanos de la globalización contra el fantasma de una “nueva clase” de “intelectuales elitistas de izquierdas” que, al erosionar supuestamente los valores tradicionales y los lazos comunitarios (familia, vecindario, nación, ética del trabajo, etc.), han contribuido a producir pobreza, desempleo, delincuencia, etc. Y en lugar de meditar seriamente cómo es posible que el Partido Republicano sea para tantas personas humildes el defensor de la “gente común”, gran parte de la izquierda se limita al juicio moral (“fascistas, machistas, patrioteros, paletos, homófobos, etc.”). Se dice que “cuando el dedo señala la luna los idiotas miran el dedo”. Pues bien, el dedo neonconservador señala problemas reales que afectan a millones de personas (seguridad en las calles, descomposición de las escuelas, barbarización del vínculo social, precariedad de la vida, violencia generalizada, evaporación de toda cultura del respeto, etc.), mientras los idiotas se quedan mirando el dedo (sus propuestas represivas).

¿Se parecen los neoconservadores a los viejos conservadores como De Bonald o De Maistre? ¡En absoluto! Los neoconservadores tienen un proyecto imperial de gobierno estadounidense del globo y un proyecto de remodelación social encaminado hacia lo que Bush llama ownership society (sociedad de propietarios). Es decir: para ellos no se trata simplemente de “mantener la casa bien ordenada”, sino de dirigir el mundo entero. No se trata tan sólo de conservar la tradición, sino de fundar un nuevo lazo social y de fabricar un nuevo tipo de ciudadano, el individuo propietario desvinculado de cualquier trama social de obligaciones, responsabilidades y cuidados. La izquierda se desgañita contra esta fantasía neocon y señala sus mimbres podridos: desastre en Irak, endeudamiento permanente, cálculos absurdos en los planes para privatizar las pensiones, etc. Pero sus protestas tampoco funcionan. Como explicó un alto funcionario de la administración Bush al periodista Ron Suskind en la TV: “usted pertenece a la comunidad que se basa en la realidad, esto es, todos aquellos que creen que las soluciones surgen de un estudio minucioso de la realidad apreciable. Pero el mundo ya no funciona así. Ahora somos un imperio, y cuando actuamos, creamos nuestra propia realidad. Y mientras vosotros estudiáis la realidad, tan minuciosamente como queráis, nosotros volvemos a actuar, creando nuevas realidades, que podéis seguir estudiando, y es así como saldrán las cosas. Somos los actores de la historia... y todos vosotros sólo servís para estudiar lo que nosotros hacemos”.

¿Y en España? Por un lado, el gobierno del PP y su entorno mediático promovieron y jalearon cualquier desregulación económica que disminuyera (aún más) la autonomía de lo político frente al mercado. Por otro lado, trataron de aprovechar la angustia que produce el vaciamiento de todas las formas de pertenencia tradicionales insistiendo en el discurso nacionalista español. Nacional-liberalismo. Pero nunca se atrevieron a llegar tan lejos como ahora en la impugnación de los mismos mecanismos procedimentales del sistema de partidos: cuestionamiento de la victoria electoral del PSOE el 14 de marzo, sospechas sobre su participación en el mismo atentado, etc. Eso anima a algunos a hablar de “neofranquismo” (fantasmas de guerra civil, etc.). ¿Es un término adecuado para nombrar y describir la estrategia del PP, Libertad Digital, FAES, etc.? Desde luego, la derecha está manipulando con mucha eficacia el imaginario victimista de las “dos Españas” (1936, el nacionalismo vasco, la crisis de la familia, etc.). Pero, ¿hay algún aspecto nuevo en esta derecha (integrada, como en el caso de los neocon, por numerosísimos ex-izquierdistas radicales)? Por ejemplo, la manifestación contra el matrimonio homosexual, ¿ha sido una expresión activa del conservadurismo tradicional patrio o bien la producción de un chivo expiatorio que condensa los miedos a la “crisis de los cuidados” y la erosión contemporánea del lazo social?

Cuando “todo lo que era sólido se desvanece en el aire”, la derecha neoliberal y populista se mueve como pez en el agua. La izquierda oficial no puede hacerla frente, porque carece de todo lo necesario para ello (arraigo social, ideales y mitos, convicciones profundas, inteligencia, honestidad, etc.). Tampoco los movimientos sociales pueden considerarse a sí mismos una respuesta total: atraviesan el mismo desierto de lo real en el que pesca la derecha populista, pero sus experimentaciones concretas y locales de lazo social, comunidad y valores alternativos no pueden (ni deben, según creo) tratar de hacerse cargo de la hondura de su vacío. Eso sí, en lugar de juzgar y moralizar tanto, se puede tratar al menos de pensar con quién se comparte ese filo de navaja que es hoy en día nuestro mundo.

Amador Fernández-Savater.
Dirige la revista Archipiélago, que prepara para octubre de 2005 (en colaboración con la Universidad Internacional de Andalucía) un seminario sobre el ascenso global de la derecha neoliberal y populista.

© Amador Fernández-Savater. Este texto, publicado por primera vez en el periódico Diagonal, puede reproducirse libremente por cualquier medio siempre y cuando sea sin ánimo de lucro y esta nota se mantenga.

59 Comentarios:

Blogger Ismael Lares said...

¡Hey, qué tal! He leído en distintas ocasiones este blog, sin embargo no me había dado la oportunidad de comentar. Me resulta fascinante cada tema que eliges para comentar. Estoy por publicar un fanzine cultural urbano, en mi cuidad, Durango. Sería para mí muy sinificativo poder publicar algunos de tus post, claro ,si tú lo consideras. Esta publicación es sin ánimo de lucro, se edita con fondos personales y tiene como fin, difundir la cultura blogger en mi ciudad, así como su contenido, utilizando como medio esta publicación. Pues los blogs no solo merecen andar por la red, sino aumentar sus creces. En fin, si así lo consideras, te mandaría la info. de la publicación. De antemano te agradezco la atención.

Ismael

9/12/2005 09:49:00 AM  
Blogger cosmodelia said...

Ismael, ¡qué buena onda!
gracias por tus palabras. te diré que coincido con lo que dices, y por supuesto puedes publicar en el fanzine lo que quieras.

Y claro que me puedes enviar la información (en mi perfil tienes el email).

Espero noticias tuyas pronto ;-)

9/12/2005 12:14:00 PM  
Blogger YoHannah said...

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9/12/2005 09:20:00 PM  
Blogger YoHannah said...

Perdón, lo olvidaba: el link a "zonas de exclusión del imperio" no se abre. Gracias

Salud

YoHannah

9/12/2005 09:26:00 PM  
Blogger cosmodelia said...

hola Yohanna:

gracias por el aviso sobre el link roto. ya está corregido.

me alegra saber que "rebelión" ha reproducido el artículo, y no quita que aparezca allí o aquí para que lo reproduzcas en tu blog.
todos tenemos visitantes comunes, pero también diferentes y el debate puede abrirse en varios lugares diferentes del ciberespacio.
(por cierto, corrígeme si me equivoco, pero en "rebelión" no se puede debatir sobre los artículos como en los blogs, así que...).

he de decir que no entiendo parte de tu crítica a mi entradilla al artículo. fernández-savater dice por ejemplo: "mientras los idiotas se quedan mirando el dedo (sus propuestas represivas)."
pero como escribe te parece elegante. mientras que mi crítica es salpicar. ¿explicas ese doble rasero?

lo que he escrito no salpica a nadie. es una crítica legítima que se suma a la del artículo que dices suscribes y adhieres en su totalidad. simplemente, ya que estamos en internet, he dirigido a la crítica a los medios de la red, y más a los comentaristas o foreros entretenidos en esa tarea.
críticas del aquí y ahora que tú misma defiendes. como tú puedes criticar este blog o cualquiera, esos medios están también sujetos a la crítica. no he englobado a todos ni a todo el que escribe en la crítica. basta leer lo que he escrito. digo lo que digo, ni más ni menos. ni menos ni tampoco más. no añadas de tu cosecha lo que no he escrito.

si algo he tratado es de añadir algo propositivo a la crítica. y quizás ahí debía haber sido más preciso: lo que me aburre en esos medios es que mientras hay un elevado número de críticas a Bush las propuestas constructivas son mínimas.

además esas críticas reiterativas a Bush eluden a menudo una crítica al sistema económico que sirve, que para mí se sigue llamando capitalismo.
dices: "Bush es un hombre de paja de los grandes lobys de siempre, y no creo que eso se le oculte a nadie." es que es más que lobbies.
dices: "quién -cómo presidente de los EEUU, lidera al G8 y no mueve un dedo -cómo ninguno de los otros-por erradicar la pobreza en el mundo;" ¿como lo van a hacer si el capitalismo global se basa en el beneficio de unos pocos a costa de otros? habrá pobreza mientras haya capitalismo, esa es mi tesis.
con Bush, Kerry o quien sea el presidente de unos EEUU potencia capitalista.

lo de la dialéctica resistencia/insurgencia me parece interesante, que tienes razón y digno de que lo hablemos más reposadamente. una cosa no quieta la otra. lo que discuto es el espíritu de MERA resistencia.
resistir y resistir ¿hasta cuándo?
¿sin estrategia ni espíritu de insurgencia?

dices "¿Hace siglos el capitalismo infiltró el feudalismo? No sé muy bien a que te refieres con esto."

me refiero a que mientras existía todavía el feudalismo empezaron las primeras relaciones capitalistas, las primeras empresas, coexistiendo feudalismo y capitalismo durante una fase de transición. lo que planteo es si mientras exista capitalismo no son posibles zonas de exclusión donde se experimenten otras formas de organización económica u social.

dices que los sistemas injustos han perdurado y están perdurando bastante. PUES POR ESO MISMO pienso que hay que dedicar mayor tiempo y energía a pensar y construir alternativas, con nuestra inteligencia colectiva, nuestra fuerza creativa y nuestro accionar.

reconocerás que adentrarse en territorios propositivos es bastante más difícil que criticar a Bush. pero bastante más necesario.

9/13/2005 01:47:00 AM  
Blogger Naxos said...

Por mi parte estoy por una idea del Imperio un tanto más inclinada por aquello que Hardt y Negri esbozaron en su libro Empire. La cosa es no considerar al Imperio como un país, sino como un nuevo orden mundial: el Imperio es un necesario estriamiento del espacio liso que significan las líneas de fuga que constituyen a la máquina de guerra.

El Imperio no es E.U. sino es una nueva ordenación de las soberanías internacionales, un renovado aparato de captura. Por supuesto que E.U. pretende que se le identifique con el Imperio y a partir de ello cobra su poder de definir la realidades del mundo. Todo parece indicar que H&N lograron ver la nueva constitución del Imperio antes de que el gobierno de Bush implementara abierta y publicamente su estrategía de control mundial.

En este sentido, los ataques del 11/09 a las torres de WTC en NY, sobretodo el impacto de su visibilidad massmediática, dieron paso a ese nuevo orden mundial que se abre a la constitución del Imperio. Dicho impacto fue una precipitación de la constitución de ese nuevo orden y tendió a favorecer y apuntalar a EU respecto a su control. Dicho impacto fue de una violencia tal -la violencia de su visibilidad y de la imposibilidad de su enunciación histórica- que en realidad fue un impacto ontológico que puso en duda todo los discursos nacionalistas.

Además, si consideramos que ese "ataque" fue un golpe autoinfligido por el gobierno de Bush -y del Estado/esquizofrénico estadounidense, ese que antes solía ser un Estado/paranoico cuyo intervencionismos era discrecionista y que ahora pasó a ser abierto y conspicuo-, se entiende mejor que el 11/09 es un acontecimiento que no era concebible históricamente, es decir, que estaba fuera de la realidad histórica y de la lógica de las naciones soberanas.

Ese supuesto ataque le permitió a la nación militarmente más poderosa del planeta esgrimir un discurso de sospechosismo perfectamente fundado (¿y qué nación se atrevería a negar que existió un ataque a la soberania estadounidense y qué nación se atrevería a decir que ese fue un golpe autoinflingido?).

Con el ataque, EU se arrogó el derecho de definir qué pasaba en el mundo: el ataque invirtió todos los estratas de enunciación a favor de una lógica del empoderamiento estadonidense. Precisamente H&N señalan que no hay que identificar la Imperio con EU, porque de ello da vida a su empoderamiento, por medio de la derechización de las posturas morales de una ciudadanía que da sentido al discurso terrorista y que por ello teme por su seguridad civil (esta derechización por cierto que surge como por defecto al discurso "de izquierda" que critica la estrategía antiterrorista del gobierno estatounidense).

De modo que hay un antes y un después del 11/09,: el ataque representó la disolución de los estratos políticos, de los discursos nacionales y soberanistas, y además implicó una nueva plancha histórica, una nueva capitulación telenovelesca de la política internacional (terrorismo versus neocristianismo estadounidense) y todo ello surgió en función para que E.U tomara ventaja en el control del nuevo orden global que ya venía esbozándose. Lo que hay que tener claro es que el nuevo orden del Imperio surge desde la segunda guerra mundial, y fue dilatada hasta prominencia de la perestroika, la caida del muro de Berlin, y del fin de la guerra fría.

El Imperio no es EU, y aún cuando su estrategia parezca imperialista -según denota abiertamente la invasión a Afganistan y a Irak-, en realidad es un posicionamiento estratégico para evitar el desarrollo hiperindustrializado de los países asiáticos -no es un movimiento estratégico de colonialismo-. Ciertamente el supuesto nuevo orden mundial está encabezado por EU y a otros países compinches, pero no significa que sea el Imperio, sino significa más bien una jerarquización de las soberanías nacionales -primermundistas- en su reacomodo global.

La cosa es que en ese reacomodo también -según H&N-, existe la posibilidad eventual de la constitución de un contraimperio, el cual refiere a una necesidad de aplanamiento de esas jerarquizaciones internacionales, no obstante, lo que primeramente impide esta constitución es el hecho de identificar a EU como "El Imperio", ya que dicha identificación remite a una incapacidad de imaginar siquiera la posibilidad de una libertad política.

Por demás, estos temas exigen una mirada amplia capaz de romper con los estrechismos de la politiquería ramplona, la cual en su afán divulgativo, simplemente ya no saben ni a quien le están haciendo el favor..

Se necesita una mirada reacia que no impliqué un exceso de objetividad que reduza las cosas al absurdo, sino que apueste por una subjetividad endurecida capaz de ver segmentos gruesos de realidad...

y sobre todo si esa realidad es un desierto...

En fin, saludos a todos

9/13/2005 02:24:00 AM  
Blogger YoHannah said...

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9/13/2005 09:20:00 AM  
Blogger cosmodelia said...

1-he ampliado la entradilla. espero que ahora quedarán más claramente expresadas algunas de las cuestiones planteadas.

2-yohanna, al referirte a amador fernández-savater como "savater", puede ser confundido con su padre: fernando savater.

3-me disponía a comentar el post de naxos cuando he advertido que iba a cambiar de lenguaje, aún siguiendo con el castellano.
es algo que noto cuando respondo a los variados comentaristas de este blog, es como si usárais jergas o dialectos diferentes, no sé qué pensáis vosotros, si os entendéis mutuamente.

ahora el comentario: naxos, diré que si pienso que el 11-S es un momento de ruptura importante. recuerdo la discusión sobre cuando empezaba el siglo XXI: el 2000 o 2001.
para mí el siglo XXI empezó el 11/09/01. me parece que zizek ha explicado muy bien el retorno a lo real que supuso. recordemos los 90 del pasado siglo: fantasías virtuales, new age, cibernéticas, fin de al historia, paz duradera, etc. cuando no aliens.
retorno a lo real en esta década.

félix duque también ha comentado que el posmodernismo acaba ese día. hay como destaca naxos una vuelta y refuerzo de viejas dicotomías, pero más interesante hay incursiones en lo real de seres humanos nómadas de esas viejas dialécticas, nuevas hibridaciones entre átomos que construyen un nuevo cuerpo multitudinario y cuyas combinaciones en cierto modo inventan un mundo: ese otro mundo posible y deseable.

soy consciente de que no es muy evidente para muchas gentes, y no lo será mientras las chispas de estas nuevas formaciones profundas no incendien o no se incendien en las superficies más visibles.
porque hartas y hartos de la miseria (no sólo económica) del des/orden actual hay a patadas.
es una impotencia (auto?)impuesta con la que hay que romper.

o dicho de otra manera, como belén gopegui, guionista de "El pincipio de Arquímedes" destaca al final de la película: queda por saber, ¿por decidir por acción?, si las gotas que caen son sólo lágrimas o los preludios de un diluvio por venir.

pienso que es importante hablar de estas ¿invisibles? hibridaciones de nuestro siglo (y aquí conecta con las reflexiones sobre nuevas identidades cyborg de otro post)
porque son nuestra cultura emergente, porque desvelan lo que somos al mostrar a quien pueda observarlas lo que podemos ser, en lo que podemos devenir o llegar a ser, porque nos desvelan y revelan el pasado a la luz de nuestro futuro.

hay apuesta, incertidumbre y riesgo en cualquier nueva propuesta que no recurra a los -ismos del pasado, como no. lo que me extraña es no se comprenda en la medida que convendría que no hacer nada TAMBIÉN entraña una apuesta y un riesgo.

9/13/2005 09:44:00 AM  
Blogger YoHannah said...

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9/13/2005 12:35:00 PM  
Blogger Naxos said...

Hola de nuevo.

Aprovecho un momento libre para ensayar un poco más las ideas que expuse en mi comentario anterior.

En primer lugar, el comentario que hice estaba en función haber leído que tanto Cosmodelia –en su entradilla- como Yohanna –en su comentario- refieren a EU como el Imperio. Me parece que referir a EU como el Imperio es un error conceptual que al enunciarse agrava el problema desde la concepción misma de la realidad a la cual se pretende resistir. Creo que este error nominal acaso puede evitarse mediante un ejercicio de abstracción creativa y de vigilancia lingüística. Asimismo, me doy cuenta de que Fernández Savater no evita que sus lectores caigan en tal confusión, a pesar de que tiene cierto cuidado de no hacer una afirmación abierta al respecto: a lo sumo dice que los neoconservadores tienen un proyecto imperial que se afilia al gobierno estadounidense.

En este sentido, quiero aclararle a YoHanna lo siguiente: la emergencia del Imperio como nuevo orden mundial y el posicionamiento ventajoso de EU respecto a este orden, no remiten a dos realidades distintas, sino a una misma realidad. No es que existan dos Imperios, sino que es un Imperio que después del 11/09 pretende ser encabezado por EU y sus países compinches.

Creo que al decir Imperio debe entenderse que se habla de un nuevo orden mundial, un nuevo alineamiento de las soberanías, cuya reconfiguración incluye a todos los países del planeta sin excepción. Por tanto, hay que tener bien presente –al hablar de este asunto- de que el Imperio no debe entenderse como la amenaza de un gigante superpoderoso que sin más puede invadir a quien sea con el artilugio de tener las razones históricas a su favor, según un discurso antiterrorista y preventivo que ciertamente es innegable.

Y es que desde ahí empieza la resistencia: si no se tiene esa consideración, esa resistencia se convierte en realidad en una resistencia que resiste en vano: una resistencia en la cual se cree más en el poder de dominio que en la resistencia a ser dominado (pero aclaro que no es una cuestión de creencia sino de concepción de lucha). De tal modo, hay que entender entonces que el Imperio es la posibilidad de una horizontalización de los estratos políticos internacionales, horizontalización que EU pretende evitar y jerarquizar según su conveniencia. En este sentido, vale la pena ser más minucioso con uno mismo al abordar, decir, o pronunciar respecto a este espinoso asunto.

Por otra parte, lo que me llamó mucho la atención del artículo de Fernández Savater fue la idea de que “cuando el dedo señala la luna los idiotas miran el dedo”. Según sé, esa idea la trae de una especie de proverbio confuciano que implica un problema de aprendizaje y de recepción de mensajes, en el cual se tiende a confundir una analogía con una homología. El proverbio reza que es el sabio quien apunta hacia algo, mientras que el idiota entiende de ello “dedo”. El idiota homologa como “dedo” la analogía que el sabio apunta como “luna”. Este es un problema de aprendizaje que remite a una esquizofrenia del entendimiento, a una inversión de los tipos o de las clases de cosas que son susceptibles de ser aprendidas.

La cosa es que esta idea me remite mucho a lo que comenté respecto a la inversión de los estratos de enunciación. Según argumenté, resulta que con el 11/09 aconteció una inversión estratigráfica de los horizontes de enunciación de la realidad que está sucediendo. Creo que, para dar cuenta de dicha inversión, la clave de todo es ver que el ataque de 11/09 fue un golpe autoinfligido por el gobierno estadounidense. Ello permitirá entender que el impacto del ataque fue un impacto ontológico.

Esto quiere decir que el ataque no sólo cimbró la forma de ver la realidad, sino que invirtió el sentido de las estratificación política –y esto es decir que invirtió el sentido de aquello significa “justicia”-. Para entender en qué sentido tal inversión aconteció, hay que tomar en cuenta que dicho ataque es hasta hoy, un acontecimiento inconcebible en el horizonte histórico de cualquier nación soberana. Así pues, históricamente hablando, y siguiendo la idea de que fue un ataque autoinfligido, el 11/09 es ilógico en todos los sentidos, lo que es decir que es ilógico en todos los estratos de enunciación. Al suceder un ataque de esa magnitud, el sentido histórico de dichos estratos se ve forzado a adoptar una lógica anómala cuyo sentido exige la disolución de la soberanía política que los contiene (nótese que decir soberanía política es decir de la posibilidad de enunciar la realidad histórica contenida en los límites de una nación).

Un estrato es un horizonte doblemente articulado, es decir, que tiene dos caras: una forma de expresión (visibilidad) y una forma de contenido (enunciabilidad). La forma de expresión de un estrato puede entenderse como aquello que se dice de lo ocurrido. Y la forma de contenido es aquello que se entiende de lo que ocurrió. De tal modo, un estrato es una plancha que conecta íntimamente los sucesos de la realidad con la posibilidad de su comprensión.

Si el ataque del 11/09 invirtió el sentido de los estratos políticos de las naciones soberanas, fue debido a su visibilidad massmediática: implicó un cambio de episteme histórica en el sentido de que dicha visibilidad significaba un acontecimiento inenarrable cuya enunciación aún se nos escapa. Por supuesto, dicha enunciación puede tejerse a partir de la premisa de que el 11/09 fue un ataque autoinfligido. Sin embargo, el cambio de episteme o de época viene inaugurado por el sentido discursivo que EU ha querido darle a la enunciabilidad de ese suceso.

En este sentido valga decir que el 11/09 impactó nuestros corazones pero nadie de nosotros sabe explicar realmente la violencia de eso que pasó. Junto con la violencia implícita del ataque está la violencia simbólica que representó golpear las Twin Towers. Por ello se puede decir que si antes la violencia era un magma sedimentando que permitía la paz entre naciones, ahora la violencia está a flor de piel y es un material que se justifica a sí misma.

Esta violencia es lo cimbró nuestro ser y es lo que nos implica directamente con la inversión de los estratos. Por ello, cualquier acto de violencia se sincroniza con ese exabrupto, y también cualquier odio o cualquier egoísmo: dicha sincronización significa más que nunca un acto de conservación moral que automáticamente se justifica en la historia. Es desde este punto de vista que hay que entender a la derechización neoconservadora.

La inversión de los estratos implica también una inversión de las emociones respecto a la justicia y el amor. Esta nueva violencia nos dice que si antes lo justo era algo amable, ahora lo justo es un acto despreciable pero necesario. Así pues, la inversión de las emociones y la exaltación de una moralidad rampante se activan como por defecto ante el discurso terrorista emitido desde el 11/09.

Dicha inversión implica una derechización neoconservadora de quienes tienen qué perder (capitalistas), y una radicalización de quienes aún no han capitalizado. Si se considera que la violencia (sea física o simbólica) es un magma que recorre todos los estratos, esto es, que es el magma donde los estratos se sedimentan, se entiende que esta radicalización retroalimenta la derechización, así como retroalimenta la violencia del impacto primigenio (el cual a su vez retroalimenta la estratificación de la violencia).

Y si damos por sentado que existe una inversión estratigráfica de los horizontes de enunciación de la realidad que ahora vivimos, tenemos que tomar en cuenta que el discurso que emiten sus instancias representativas, es decir, el discurso ideológico que emite la politiquería ramplona o el periodismo politiquero, ha sufrido igualmente una inversión de su sentido. De tal modo, los ideólogos de izquierda que denuncian la prepotencia del gobierno estadounidense de Bush, al estar su discurso en sintonía con esa violencia cuya justificación es innegablemente histórica, terminan por ensalzar el poder que el Gobierno de EU pretende atribuirse. Es decir que le conceden ese poder, sobretodo, al definir su prepotencia como algo que de hecho está sucediendo.

En el mismo movimiento, el discurso de izquierda tiende a adoptar una posición radicalizada respecto a los neoconservadores de derecha, y ese discurso hace que la posición adoptada por esos neoconservadores tenga cada vez más sentido (dada la prominencia histórica de un discurso antiterrorista que apela al miedo y a la violencia).

No es de extrañar que ante esta inversión de los estratos enunciativos de la historia, los intelectuales, periodistas e ideólogos de izquierda se hayan quedado anquilosados en un discurso que le hace el favor a la derechización neoconservadora. No es de extrañar que ese anquilosamiento pueda ser visto como una idiotez anacrónica que homologa al dedo con la luna.

La derechización neoconservadora apunta reaccionariamente a problemas que quizá hayan siempre existido, pero cuya visibilidad apenas esté siendo enunciada. Esto es inaceptable para los radicales de izquierda, dado que saben que siempre han existido esos problemas, y lo saben al grado de no querer verlos o de no querer apelar a ellos como parte de su discurso.

Como se puede ver, todo esto va más allá de una toma de postura…

Como sea, mando saludos a todos…

PD
Y en cuanto a la revista electrónica de divulgación política rebelión.org refiere, pienso muy personalmente que es un nido de estrechistas ideológicos que hacen mucho daño. Creo íntimamente que Rebelión.org ha podido ser algo así como mainstream ideológico en el cual los ideólogos hacen de la política un ring de verdulería. Me da la impresión de que ahí se trata de generar una especie de marea alta en la cual se ahoga al pensamiento. Me he dado cuenta de que hay muchas revistas electrónicas de esta índole. Me parece claro que hacer opinión política de este tipo es muy fácil cuando se estrecha lo suficiente el campo crítico de la enunciación. Acaso las revistas como rebelión.org se dedican a publicar opiniones cuyo método quiere ver la realidad de los hechos con una lupa en lugar de tomar distancia y verla con miralejos (es decir, para ver los hechos de modo integral y en función a las distintas realidades históricas). Personalmente creo que muchos de estos ideólogos se escudan en el hecho de que decir su opinión es forzosamente respetable, aunque mucho de lo que dicen son sandeces oficiales. Y me doy cuenta de que lo difícil de entender para quienes se los ha llevado la marea alta ideológica –y que siguen los laberintos periodísticos de revistas como Rebelión o cualquier otra-, es el hecho de que algunas o muchas de esas sandeces sirven de muy poco a pesar de ser ciertas. Quiero aclarar que ésta es una puntualización muy personal, la cual quiero rematar mencionado a sólo algunos de estos ideólogos pop-star de lo que considero es pura politiquería ramplona: Noam Chomsky, James Petras, Heinz Dieterich, Atilio Borón…

Todos ellos han decidido anquilosar su pensamiento y estrecharlo cada vez más respecto la regurgitación de los hechos. Ciertamente han de existir algunas excepciones, pero no es casualidad dichas excepciones sean las que menos figuran…

Como dije en mi anterior comentario, se necesita una mirada reacia que no implique un exceso de objetividad que reduzca las cosas al absurdo, sino que apueste por una subjetividad endurecida capaz de ver segmentos gruesos de realidad...

En fin…

saludos

9/13/2005 08:45:00 PM  
Blogger YoHannah said...

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9/14/2005 04:51:00 AM  
Blogger cosmodelia said...

Estoy de acuerdo con lo que dices. Yohanna, sobre Chomsky, pero antes de responder esperemos a que Naxos explique más porque incluye a Chomsky en esa nómima.

Porque por mi parte encuentro en sus textos muchos desarrollos y despliegues teóricos y pragmáticos interesantes, y esos textos suyos han aparecido completos o enlazados más de una vez en este blog.

Lo que puedo entender es que los escritos de Chosmky tienen gran difusión en la red, aunque no tanta los que me han parecido desde hace años más interesantes. En Internet se han difundido sobre todo sus escritos críticos con la política exterior de EEUU o Israel, que no digo no tengan interés, pero en esa crítica abundan muchos autores. Sus escritos y propuestas sobre socialismo libertario o anarquismo, formas libertarias de organización social, etc. no son tan conocidas.

Algunos de ellos se encuentran en la Biblioteca Virtual Noam Chomsky

concretamente en la sección Anarquismo / Socialismo libertario

Quien prefiera libros de papel, las referencias están en la sección Bibliografía

Hay una extensa lista de ellos, incluendo los que se adentran en otras cuestiones como lenguaje, conciencia, etc.

Uno que no encuentro en la lista y en mi opinión destaca entre su obra especialmente es éste: CHOMSKY ESENCIAL (Editorial Crítica), porque en él no aparecen sus conferencias, sino qué ocurre después de ellas. Las charlas entre asistentes, militantes, el propio Chomsky, sobre muchas cuestiiones que afectan a las izquierdas en general.

De la web de Crítica:

En este libro se recogen las ideas fundamentales de Noam Chomsky, quizá el mayor pensador y activista político de nuestro tiempo, sobre el pasado, el presente y el futuro del poder político. A lo largo de estos textos, Chomsky replantea de raíz los acontecimientos más cruciales de las últimas tres décadas, desde las intervenciones exteriores de los Estados Unidos en Europa, Asia, América Latina y Oriente medio hasta la persistencia de la pobreza, el fanatismo religioso, el desmantelamiento del estado del bienestar, la lucha de los medios de comunicación de masas contra el activismo político o el control ideológico en la enseñanza de las ciencias y las humanidades. Como es habitual en él, en vez de teorizar, Chomsky nos enseña, a través del análisis y la discusión de estos casos concretos, a pensar por nosotros mismos y nos muestra caminos posibles hacia el cambio social. Esta «Obra Esencial de Chomsky» es el libro ideal para quienes se acercan por primera vez a su obra de reflexión política, así como también para quienes le siguen desde hace muchos años.

Sobre "Rebelión", me parece Yohanna que quien tiene que aclararse eres tú: reprochas como poco ético generalizar y cuando se nombra algún medio concreto te molestas.

Mi impresión no es tan dura como la de Naxos, pero esa defensa a ultranza que haces de medios cuya dinámica me consta es cuestionada hasta por algunos de quienes participan, tampoco la comparto.
Te aseguro que lo que yo escribo es muy suave comparado con lo que mis amigos en esos medios y muchos que los visitan opinan.

Hablo de la realidad que conozco. Si tú conoces otra, comparte con todos nosotros dando ejemplos.

En algunas de las cosas que me replicas nada me gustaría más que me demostrases estoy equivocado.

En lo que escribes a Naxos que te responda él si lo desea.

Sólo diré que por lo que te leo todo lo resuelves diciendo que una cosa no quita la otra. Si lees la entradilla ampliada, lo que sostengo es precisamente que una cosa SÍ quita la otra: nuestro tiempo y energía (física y psíquica) son limitadas.
(Recomiendo de nuevo la película "El principio de Arquímedes". espero dedicarle pronto un post, junto con "Soñadores" de Bertolucci.)

PD: Preguntabas hace unos comentarios dónde están mis propuestas: ya están arreglados los links del post, o visita los archivos.
De hecho no sé porqué preguntas, porque las conoces de sobra, hasta alguna cosa hemos hecho juntos, más allá de la retórica ;-)

Añado que no sólo hay propuestas políticas por hacer, usando la inteligencia individual/colectiva, sino artísticas, filosóficas, científicas, musicales, técnicas, biopolíticas, etc.

9/14/2005 05:55:00 AM  
Blogger YoHannah said...

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9/14/2005 07:03:00 AM  
Blogger YoHannah said...

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9/14/2005 07:09:00 AM  
Blogger YoHannah said...

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9/14/2005 01:20:00 PM  
Anonymous noemi said...

Lo mas sencillo es caer en lugares comunes, y hacer de la política una revista HOLA.

9/14/2005 03:22:00 PM  
Blogger Naxos said...

Hola a todos…

Antes quiero decir que lamento haber omitido la última “h” del nick de YoHannah (en su momento no me percaté de tal omisión).

Bien, pues quiero decir que para mi no es de extrañar que YoHannah discrepe conmigo respecto a la postdata de mi segundo comentario. Quiero recordar que lo que dije ahí es una puntualización muy personal que no necesariamente tiene que ver con la degustación sino con la apreciación de aquello que se dice en revistas como rebelión.org. Además, nunca insinué que la objetividad esté reñida con el hecho de mirar las cosas con lupa o con miralejos, por el contrario, ambas miradas son capaces de objetividad –sin embargo la objetividad muchas veces no basta para referirse a esas cosas: insisto en que se necesita apostar asimismo por una subjetividad endurecida capaz de ver también los segmentos gruesos de realidad-. De esto léase por supuesto que no dejo de lado a la objetividad.

Lo que sí dije fue que los ideólogos que estelarizan las presunciones politiqueras de rebelión.org no usan miralejos, y eso los hace bastante prolíficos en la percepción de lo que considero son sus sandeces oficiales. Insisto en que esto es una consideración mía bastante íntima. Según creo personalmente, acaso esas sandeces oficiales sirven para distraer la mirada hacia una percepción demasiado próxima de los asuntos tratados, tan próxima que la tirada es evitar que los lectores reconfiguren la totalidad de los problemas que se plantean. Entiéndase está fórmula como una cuestión lógica que implica el oficio de ser ideólogo. También insisto en el hecho de que muchas de esas sandeces sirven de muy poco a pesar de que pueden llegar a ser ciertas.

A YoHannah le entristece ver cómo se ha tomado su comentario circunstancial con respecto a la lectura que hizo del artículo de Fernández Savater en rebeldía.org: tiene razón de entristecerse, ya que siempre hay que considerar la posibilidad del desencanto. En este sentido, no es de extrañar que también no esté de acuerdo respecto a mis consideraciones hacia los autores que mencioné, especialmente Chomsky. No obstante, insisto que estas consideraciones son de índole muy personal, y hago énfasis en el hecho de que estas consideraciones no provienen de una simple degustación autocomplaciente. De esto hay que entender que he leído muchos de los artículos de Chomsky y algunos de sus libros, incluyendo “El lenguaje y el entendimiento” –el cual sin duda es aporte a la lingüística contemporánea-.

Considero una lástima que YoHannah se fije más en el contenido de mi postdata que en aquello que digo en el cuerpo de mi comentario. YoHannah no se desdice de lo que ha dicho respecto a la atribución de ver al EU como el Imperio, ni de considerar que el actuar estadounidense es un actuar caracterizable en términos de imperialismo. Por supuesto que está en su derecho de promover su conciencia política. Sin embargo, dado que partí de la inclinación que tengo hacia la conceptualización que H&N hacen del Imperio, por mi parte me parece coherente pensar que la concepción que YoHannah tiene de la resistencia es una concepción bastante generalizada en la que la resistencia cree más en el poder de dominio que en su propio poder de resistir. Pero esto que digo es también una percepción muy personal que tiene poco que ver con Yohannah. Sólo digo que, en este sentido, hay muy poco qué acotar si YoHannah no ha leído el libro Empire de H&N.

Sin ganas de anquilosar este despliegue de ideas, me gustaría que YoHannah se extendiera para ilustrarnos con respecto a esa “otra cosa” que “sería el caer en obsesividades y paranóias que nada tienen que ver ni con el enfoque de la mirada ni con la objetividad con que se realice”. Quizá en su discernimiento se percate acaso que mucho de lo que se dice en revistas como rebelión.org, remite tal vez a esas “obsesividades y paranóias”.

En cuanto a mis consideraciones sobre Noam Chomsky, he de decir que son igualmente muy personales y que están en función de una coherencia con mi forma de pensar, así como con los discernimientos que he podido hacer de la obra de otros autores. Lo que remitiré a continuación respecto a él es de índole muy personal y estará matizado por un desencantamiento que me parece irreversible –de esto hay que entender que no excluyo la posibilidad de que lo que aquí digo pueda ser de otra manera-.

De entrada admito que, como teórico del lenguaje, Chomsky aportó a la lingüística contemporánea conceptos más o menos eficaces como pueden ser la gramática generativa, o la competencia lingüística. No obstante su discurso como activista lo considero demasiado superficial y hasta engañoso. Caí en la cuenta de ello sobretodo después de sopesar las implicaciones de un debate que sucedió hace 35 años en el que Foucault y Chomsky se enfrentaron cara a cara. Este debate se puede encontrar en el libro titulado “Estrategias de poder” que Paidós dedica a Foucault. El debate se titula “De la naturaleza humana: justicia contra poder”.

A pesar de que el contexto en el cual el debate se efectúa no favoreció mucho a Foucault –dada la abierta parcialidad del moderador del debate, y dado que dicho debate se efectuó en el marco de una universidad tecnológica holandesa-, me parece Chomsky al final quedó muy mal parado. El moderador los invitó en su calidad de activistas prominentes, no obstante el antagonismo de sus enfoques. El debate se dividió en dos partes y se centró en dos grandes temas: filosofía y política. A pesar de la buena fe de Foucault, la cosa termina en un terrible desencuentro respecto a ambos temas, pero sobretodo respecto al tema político. En este debate, a grandes rasgos, Foucault señalaba a Chomsky que los términos de “naturaleza humana”, “libertad”, “justicia”, o “proletariado” –es decir, los términos que Chomsky usaba para armar su discurso-, son unas serie premisas discursivas que no permiten realmente lograr la democratización de las naciones, debido a que son parte constitutiva de la historia del problema. Al parecer Chomsky nunca quiso entender el punto, ya que su activismo político siguió moviéndose a partir de tales premisas.

Destaco aquí que lo interesante de la postura que Foucault adopta en ese debate, remite a su capacidad de tomar una verdadera distancia respecto a los hechos de la historia (el pensamiento de Foucault sirve como una especie de prótesis magnificante invertida: permite posicionar un punto de vista telescópico respecto a la historia). Este es un movimiento contrario al de Chomsky, quien aún parece estar en una especie de miopía política, en un estrabismo histórico que no le permite mirar a distancia y que tiende a condenar a sus lectores a descifrar un laberinto de hechos discursivos (en este sentido, la pretensión de Chomsky remite hacer un teatro político de desinformación para confundir y complicar las cosas, un teatro performativo que hace de la práctica activista un puzzle insoluble).

A pesar de lo que personalmente pueda decir respeto al debate, creo que es necesario leer dicho debate para darle sentido al desencanto que tengo respecto a Chomsky. Y es que a mi parecer, Chomsky queda como un fantoche después de ese debate, sobretodo, al enfrentarse a un Foucault que jamás estuvo tan afilado como en ese entonces –un Foucault que no tenía ni un año de haber obtenido la Cátedra en Sistemas de pensamiento en el College de France-. Es de señalar que después de ese debate, Chomsky dejó de hacer teoría y sólo le quedó seguir haciendo activismo. Me parece que desde entonces Chomsky realiza un activismo político hipócrita y sustentado en un protagonismo que no vale mucho, dado que su discurso teórico referido a la estructura del lenguaje -en términos de la “naturaleza humana”-, no sólo se vino abajo, sino que paradójicamente sigue siendo un falso trasfondo de las presunciones de su activismo político.

Por otra parte, más allá de este debate, es muy engañoso el discurso izquierdista de un activista estadounidense que es profesor del MIT. Como se sabe el MIT es una universidad científico-militar donde se diseñan armas sofisticadas y se planean las estrategias militares estadounidenses. Chomsky arguye que eso le permite estar en el hilo de la cuestión para desvelar aquello que el gobierno estadounidense pretende en términos de intervencionismos y de invasiones. Sin embargo, esta justificación es muy endeble, es decir, sólo está sostenida por su discurso, ya que ningún gobierno toleraría algo así sin entablar persecuciones contra el denunciante, esto es, a menos que ese discurso le convenga.

Si en verdad Chomsky estuviera denunciando abiertamente las pretensiones político-estratégicas de EU, probablemente ya no estaría entre nosotros. Chomsky todavía está entre nosotros porque denuncia otra cosa de la que su gobierno se lo permite: es decir, su discurso implica políticamente una desactualización de los hechos que periodísticamente pasan como muy actuales. Y es que a pesar de que siempre diga que la info que obtiene proviene de una biblioteca o de algún archivo gubernamental, Chomsky parece estar muy bien “enterado” de lo que “realmente quiere el tío sam” (Editorial siglo XXI). Acaso su método es contraponer el discurso que emite a sus acciones: ello no sólo favorece al timing de los despliegues estratégicos del gobierno estadounidense, sino que fructifica discursivamente al ser un líder de opinión que tiene siempre un espacio abierto en todos los diarios del mundo. Chomsky es un intelectual de izquierda que orienta lo que la prensa debe decir de los sucesos políticos, sobretodo, en función de resguardar una moralina política.

Valga el ejemplo del 11/09 para dar cuenta de que Chomsky desvía los hechos de su acontecimiento. Por ejemplo, algunos meses después del 11/09, Chomsky publicó un libro que se titula, precisamente “11/09”. Es curioso que en una parte de ese texto -no recuerdo en cual- ante una pregunta que exigía un punto de vista amplio del problema, Chomsky responde sistemáticamente lo siguiente: “Como no me gusta generalizar, tomemos un ejemplo concreto”. Esta respuesta es una clave sistemática que sintetiza las pretensiones del discurso activista de Chomsky: la necesidad de tomar “un ejemplo concreto” parece ser una estrategia discursiva para desviar la relación que pueden tener los hechos con las actividades militares estadounidenses.

En ese libro, a pesar de su título, Chomsky no habla directamente de lo que implicó el ataque de las torres gemelas. Chomsky se dedicó ahí a desviar el asunto aludiendo a situaciones muy específicas del pasado intervencionista estadounidense (un pasado que efectivamente existió y que ahora se ha destapado para difundir abiertamente el control del nuevo orden global). Es evidente que, en ese libro, Chomsky se rehusó a hablar de la representación histórica de un suceso como el ataque a las torres gemelas. En ese libro, a pesar de su título, Chomsky nunca se atrevió a tomar riesgos a partir de su pensamiento respecto a lo sucedido: simplemente se dedicó a seguir “destapando” algunas de las atrocidades estadounidenses hechas años atrás. (Un ejemplo bastante bueno respecto a tomar riesgos a partir de la forma del pensamiento, lo dio Jean Baudrillard con su texto “El terrorismo”.)

Pienso que las formas de Chomsky describen una lectura de los hechos que es relativa a una segmentación delgada o estrecha, una lectura hormiga que apenas es un poco más ancha (por decirlo así) que la lectura de los hechos que la prensa tiende a divulgar. En este sentido, su labor como intelectual activista deja mucho que desear, si se considera que esta labor bien se puede caracterizarse por la capacidad de realizar una toma de distancia para establecer los márgenes necesarios para referir a las cosas que sacuden al mundo. La segmentación delgada que Chomsky imprime a los hechos políticos del mundo, no describe ningún esfuerzo intelectual que vaya más allá del supuesto research que hace para hacerse de información extraoficial que los medios y la prensa no alcanzan a sacar a la luz. Esta información extraoficial bien podría ser avalada por el MIT, según los supuesto de un “ahora se puede decir esto, ahora no se puede”; “ahora diles que sí, pero no les digas cuándo”.

En términos deleuzo-guattarianos, lo que Chomsky hace es codificar una línea de fuga que aparentemente no puede ser capturada por el aparato de estado estadounidense. Esta línea de fuga corresponde al terrorismo y a las guerras de baja intensidad que el gobierno estadounidense viene ejerciendo desde la guerra de Vietnam. En realidad el Estado estadounidense tiene todas las intenciones de no capturar esa línea, de modo que permite que Chomsky la codifique y la repliegue en un estriamiento que deja clara la amenaza de que los estadounidenses están armados hasta los dientes. Esto está en función no sólo de infundir miedo y respeto militar a las demás naciones del mundo, sino también de justificar -como por una suerte de resonancia discursiva-, las atrocidades que el gobierno estadounidense tiende a cometer.

Reitero firmemente que esto que digo respecto a Chomsky es muy personal y se circunscribe al irreversible desencanto que su caso me produce. Insisto en el hecho de que todo esto no excluye la posibilidad de que lo dicho pueda ser de otro modo. Enfatizo el hecho de que todo esto que digo debe entenderse como un ejercicio de franqueza que hago respecto a lo que pienso, lo que es decir que está en función de una coherencia con mi forma de pensar, y con la forma de pensar que distingo de los autores que me sirven alimento.

saludos

9/14/2005 09:46:00 PM  
Blogger YoHannah said...

Me uno a lo que, de una manera genial, dice Noemí. Más allá de eso, no tengo nada más que añadir.

Salud!

YoHannah

9/15/2005 03:39:00 AM  
Blogger Magda said...

Antes que nada felicidades por este excelente texto.

No se, en mi manera muy personal de ver, no creo que los textos de "izquierdistas" traten de convencernos de lo poco conveniente que es Bush, aclaro: a nosotros, los de afuera de USA no tienen que convencernos, así es, lo sabemos. Pero en USA sí que hace falta estos discursos, más de la mitad de la población cree en Bush y su "guerra" contra el terrirismo, por ejemplo. ¿Será por eso que lo tienen que repetir y repetir? Tristemente de nada sirve, eso también es verdad, toman a quien dice como repetitivo o contrario al sistema, y de ahí no pasa.

Por lo demás, en todo de acuerdo con lo que inteligentemente expresas.
Un beso

9/15/2005 08:15:00 AM  
Blogger cosmodelia said...

Magda, te agradezco que me recuerdes algo que quería haber aclarado mucho antes: no es cierto que la mitad de la población de EEUU apoye a Bush.
Se olvida a menudo que en torno a la mitad de la población no vota, sea por no estar registrada, sea por no votar. Y en ese segmento que no vota es alta la población negra, la población más pobre, es decir, los outsiders del cuerpo político elitista que vota.
Por tanto los apoyos en las elecciones al presidente electo suelen estar en torno al 25%.
No digo que sea poco, pero recordar ese dato me parece conveniente.

Allí y aquí ocurre que el cuerpo político insurgente ha sido prácticamente destruído. Ni existen los que existieron, y no parece haber surgido el nuevo o los nuevos, salvo que sean hoy por hoy imperceptibles, y sea nuestra incapacidad de percibirlos la que nos lleva a decretar su inexistencia.

En lo que coincido con fdez-savater es en destacar prioridades, en advertir que la energía es limitada, y se dedica a una crítica al presidente no se dedica a otra cosa. Me resulta llamativo que no se vean las propuestas que hace en su artículo, pues incluso destaqué en negrita su última frase, que es una propuesta en toda regla.
¿Qué les parece?

Recorriendo el artículo con atención se encuentran sin esfuerzo otras propuestas. Si lo desean pueden proponerse como ejercicio encontrarlas y comentarlas.
E igual les diría de mi entradilla. En mi opinión lo de menos es la crítica que incluye, sino las semillas de propuestas que han pasado desapercibidas,
y que pueden ser desplegadas cuando gusten.
Y lo mismo diría de los textos de Naxos. Cada leyente elige si fijar su atención en el núcleo de ellos o en comentarios más anecdóticos.
Sus blogs son para mí de esos lugares donde la Política más noble es ejercida y experimentada: son laboratorios de la política de la subjetividad objetiva (por romper de una vez con todas con esas dualidades inertes).

Añadiré que aquellos autores o autoras que detectan trampas y avisan de su existencia es para mí evidente que proponen. Hoy día es de las propuestas más valientes atreverse a proponer no-haceres, dejar de hacer ciertas cosas, romper hábitos, desactivar dispositivos castradores de nuestras máquinas, poner en off lo más frecuentemente posible el dispositivo fascista y religioso que contenemos y obstruye la maqúina deseante tanto individual como colectiva, desaprender ciertos obstáculos que lastran nuestro pensamiento y contribuir a su liberación.

Ese nohacer abre espacios psíquicos y físicos, que cada cual verá qué hace con ellos. El tiempo de los maestros ha acabado. Ha terminado el siglo de los autores pop-star que nos solucionen la vida. Los gurús han muerto.

Ninguno somos autonacidos, y al mismo tiempo podemos reinventarnos en cada instante. Supongo que quienes leen este blog fueron hijas e hijos desobedientes. Así pues, si se traen textos a este blog no es para que declaremos obediencia o desobediencia al texto X, y menos aún al autor Y, sino acaso por invitar a usar, creativamente y juntos, las herramientas que podamos descubrir en el texto publicado, ejerciendo la inteligencia colectiva que he citado anteriormente en este hilo.
Es una ruptura del orden imperial que como decía persigue el pensamiento libre. Y añado ahora: lo persigue incluso antes de que nazca, es decir, crea mecanismos y dispositivos "culturales" que impiden incluso que surja la disidencia. Cuestión económica: es más barato no tener siquiera a quien perseguir, salvo unas muestras que sirvan de ejemplo.

Recientemente encontré unos textos que pueden servir para comprender en profundidad todo esto de los diversos modos de leer los libros y abordar las conversaciones, si se leen atentamente.
Cuando tenga un rato los subiré como entrada, en estado puro, sin mayores comentarios.

9/15/2005 10:00:00 AM  
Blogger Naxos said...

Hola a todos, me adhiero a la ironía, y me place también el mutismo -a veces hay que dejar que sople el viento-.

También estoy con Magda y con Cosmodelia en cuanto a lo de los votos estadounidenses.

Quiero agradecerle especialmente a Cosmodelia por el apoyo y las palabras que dirige a mi blog. Precisamente es sobre la ruptura de las dualidades inertes a lo que refiere el siguiente post en Filum, el cual subiré nomás esté un poco relajado.

Reitero mis saludos

9/15/2005 12:09:00 PM  
Blogger cosmodelia said...

Pues nada, Naxos, estaremos atentos a Filum. No ha mucho dejé unos imbriques moleculares al loop adictivo ;-)

Y sobre este hilo, dejamos la cuestión de fondo que quizás cuestionaba fdez-savater, al margen de si es EEUU o Imperio: ¿existe el Gran Otro?

9/16/2005 02:53:00 AM  
Anonymous Anónimo said...

Saludos. Aunque comparto la idea de que el tiempo y las energías son limitados y hay que aprovecharlos bien, me gustaría decir un par de cosillas:

1º Respecto al prefacio de Cosmodelia al artículo de Fernández-Savater, dice: “...si hay algo que encuentro profundamente aburrido en las publicaciones izquierdistas, contrainformativas y alternativas que visito periódicamente es el alto porcentaje de textos dedicados a lo obvio: tratar de convencernos de lo nefasto y poco conveniente que es Bush, ... ¡Como si quienes leemos esas publicaciones no lo supiéramos! ¡Como si no lo supieran millones y millones de personas víctimas de un modo u otro de las políticas inhumanas del Imperio!”

Para muchos es evidente que Bush es así o asá entre otras cosas porque se informan a través de esas publicaciones alternativas y no del “ABC”, por ejemplo. Aunque es cierto que al cabo de un tiempo uno puede aburrirse de oír siempre más o menos lo mismo y uno quiere que le sorprendan (“tó cansa”, como dice el chiste), para mí la existencia de esos artículos críticos en las revistas alternativas es necesaria, porque hay mucha gente a los que nos viene bien ese tipo de análisis. Para los que ya estén de vuelta de todo, pues que les pongan cosas más sugerentes. Leamos pues la revista “Archipiélago” de Fernández-Savater a ver si nos sorprende en ese sentido.

2º Respecto a las “consideraciones muy personales” de Naxos sobre Chomsky: decir que sus consideraciones sobre Chomsky son muy personales y en función de una coherencia con su propio pensamiento (el de Naxos) es una obviedad. Las consideraciones de cada uno, salvo que sean un plagio de las de otro, no pueden dejar de ser muy personales. Eso es lo que tienen los puntos de vista, que son subjetivos. Luego dice: “de esto hay que entender que no excluyo la posibilidad de que lo que aquí digo pueda ser de otra manera”. Es muy de agradecer que admita no ser infalible, así nadie tiene que recordárselo.

Por otra parte, no comparto su desafecto por Chomsky, pero tampoco pasa nada porque también en mi caso son consideraciones muy personales.

Sin querer caer en el culto a la personalidad que se suele formar en torno a Chomsky, yo también he leído el debate con Foucault y he de decir que prefiero al primero. Las opiniones sobre ese debate a favor o en contra se corresponden bastante con la divergencia entre los racionalistas ilustrados y los postmodernistas como Foucault. Los que prefieran el postmodernismo tirarán para el francés, y denostarán al norteamericano, especialmente desde que declaró sobre el postmodernismo “Creo que es parte de la manera en que la comunidad internacional realiza su trabajo de marginar y confundir a la gente. No quiero decir que no tenga ningún sentido, pero diría que algo como el 90 por ciento es un engaño total. Y esto es muy útil. Mantiene los puestos de trabajo de los intelectuales, etc.”.
A la pregunta de si básicamente es producción de ideología, responde: “Para mí es realmente difícil comentarlo, porque la mayor parte ni siquiera la entiendo. No creo que sea más tonto que una persona normal, porque puedo entender otras cosas difíciles. Pero cuando miro estas cosas, me digo: ¿de qué están hablando? Y cuando entiendo de qué están hablando -lo que sucede raras veces-, entonces se trata de verdades evidentes. Por ejemplo, que no existen principios últimos del conocimiento -lo que ha sido obvio desde hace 300 años. O se trata simplemente de sin sentidos, de idioteces: por ejemplo, que no hay realidad, sino sólo textos. Si hay otra cosa que trivialidades e idioteces, yo no las he encontrado. Pienso que es muy útil. Intimida a la gente joven. Es bueno para hacer carrera y te permite tener una pose de más radical que los otros, mientras básicamente te abstraes de la lucha”.

Si a eso le añades el “engaño Sokal”, las “Imposturas intelectuales” de Sokal y Bricmont, y hasta la guasa que trae el generador aleatorio de textos postmodernistas (http://www.elsewhere.org/cgi-bin/postmodern/), se puede entender que no me deje apabullar por los postmodernos, y que prefiera a gente como Chomsky o Bricmont. Por cierto, éste último en “A la sombra de la Ilustración” respecto del famoso debate Chomsky-Foucault se inclina también a favor del primero.

3º Tampoco comparto el afecto por Negri de Naxos. No he leído el “Imperio” de Hardt y Negri, había considerado leerlo, pero después de la postura de Negri sobre la Constitución Europea, va a ser que no. Al fin y al cabo, como decía al principio, el tiempo y las energías son limitados y hay que aprovecharlos bien.

Firmado: “El último mono”.

9/20/2005 05:11:00 AM  
Blogger Naxos said...

Tenemos que agradecer la consideración que tiene “el último mono” para descender de donde provenga y dirigirnos algunas palabras respecto a los comentarios vertidos aquí. No obstante, es obvio que el tiempo y la energía, además de que no son limitados –a lo sumo lo son para quienes pretenden conservarse-, tampoco son bien aprovechados si se reproduce el sentido común. Temo que esto es lo que ha hecho este conspicuo “último mono”, a pesar de aconsejarnos oportunamente leer la revista Archipiélago, la cual no dudo que ofrezca cosas más sugerentes que aquello de lo que se puede leer en otro tipo de revistas -como Rebelión.org- pero quizá el propio Fernández Savater tenga muy poco qué ver con ello, sobretodo si se toma en cuenta que el contenido de los artículos expuestos en cualquier revista es responsabilidad, no de quien la preside, sino del autor. Parece que para el “último mono” escribir comentarios en espacios como éste no representa mucho provecho: no lo será mientras siga pensando que debe conservarse. Por ello hay que hacer meritoria su intervención. Bien por él. (Por cierto que es una lástima que YoHannah haya decidido borrar las críticas que dirigió al artículo de Fernández Savater, ya que quizá le hubieran sido harto interesantes al “último mono”).

En cuanto a lo de las “consideraciones personales” refiere, quiero aclarar dicho énfasis lo hice en función de evitar que se me imputara una especie de postura ideológica o un anquilosamiento rampante. Pero también enfaticé que dichas consideraciones no provienen de una simple degustación autocomplaciente. Por tanto, a pesar de lo que acota “el último mono”, es evidente que tener consideraciones personales, y sobretodo tener una elaboración argumentada respecto a ellas, no siempre implica que dichas consideraciones sean de índole plenamente subjetiva, como si fueran silvestres o espontáneas, sino que también pueden implicar un punto de vista demasiado duro para algunos oídos tozudos, demasiado objetivado –que no es lo mismo que objetivo- para quienes viven aún dentro de su escafandra. Como insistí en decirlo, este tipo de consideraciones, si se les entiende como una objetivación, implican una mirada reacia que no significa un exceso de objetividad (una reductio ad absurdum), sino que al tiempo apuestan por una subjetividad endurecida capaz de ver segmentos gruesos de realidad.

Por tanto, para la mala fortuna del “último mono”, lo que comenté no se cae con el simple hecho de decir que Foucault forma parte del embutido “posmoderno” (no es casual que Foucault pase como “posmoderno” para quienes no conocen los pormenores de su obra -como le sucede al buen “mono”-) y mucho menos se cae, dicho sea de paso, echando al propio Chomsky por delante. Es ahí donde “el último mono” cae en la reproducción del sentido común que con esmero conserva. Y es que aunque pretenda evitar caer en el culto a Chomsky, cae sin remedio al citarlo. Es triste que, a pesar de su refinado estilo, “el último mono” no hable por si mismo y se escude tras las faldas del implicado (vaya modo de aprovechar el tiempo y la energía). Es obvio que menosprecia el espacio de libertad cosmética que se encuentra en la blogósfera (el cual había de utilizarlo también –como muchos de nosotros hacemos- para decir “al pelo” lo que acaso se piensa: en el caso de que tenga cosas realmente importantes qué decir).

Si se revisa bien lo que yo mismo mencioné contra Chomsky, se verá que es un poco de lo mismo que él dice contra “la salchicha posmoderna” (es decir, contra el conjunto de obras y autores –la mayoría franceses- que no son del todo comprendidos y que, ante la necesidad de ser al menos catalogados, se les embute en un lugar común denominado “posmodernidad”). El engaño discursivo de Chomsky se refuerza siempre atacando a sus adversarios o críticos mediante un efecto boomerang, un efecto cuyo método remite a imputar a “otros” las cosas que él hace. Esto significa que el engaño del discurso chomskiano no sólo se dedica a desviar estratégicamente los hechos de su acontecimiento, sino que también no vacila en afirmar que quienes engañan –y engañan para conservar su puesto-, son los “otros”: los de que no tienen tan buena conciencia política como él, lo que hacen abstracciones que sirven para pensar, los que no sudan en su lucha, en suma, los que no hacen lo que él moralmente tiende a hacer (en este caso: “los posmodernos”).

Lo que le falla a Chomsky es que no toma en cuenta que muchos de los considerados “posmodernos” no se dedican como él a opinar periodísticamente sobre los hechos políticos del mundo, no porque les falte qué decir al respecto, sino porque sus obras ayudan a evitar la profusión ideológica –siempre, según una crítica que es susceptible de tomarse como herramienta-, y con ello ayudan a pensar cómo habrían de pensarse, precisamente, los hechos políticos del mundo (tomando en cuenta que esos hechos políticos no sólo se circunscriben a la politiquería ramplona que se promueve periodísticamente, sino que se extienden a todos los ámbitos de la significación).

Los que tildan de “posmodernismo” a todo aquello que no se les presenta como digerido o al menos regurgitado, siempre tenderán a la confusión cuando acontezca en ellos la gravedad del pensamiento. Mucho hay que agradecer a personajes como Chomsky este vuelco retrógrado de la experiencia. Chomsky se hace el tonto, al decir que no entiende mucho de lo que dicen “los posmodernos”, pero ello no es gratuito, porque sabe que muchos de los cuestionamientos “posmodernos” apuntan a una crítica muy rígida de presupuestos y paradigmas que se han puesto en entredicho desde hace unos 40 años (muchos de esos paradigmas se relacionan con el campo del ciencia, un campo del cual “el lingüista” Chomsky también es centinela): esos presupuestos y paradigmas ocultan un research estratégico/belicoso creador de armas sofisticadas: léase MIT.

Personalmente creo que la cosa no es denostar que existen verdades evidentes, sino dar las herramientas para pensar esas verdades: producir líneas de fuga que desazolven el sentido común. No sé decir de los llamados “posmodernos”, pero al menos puedo afirmar que la obra de Foucault, al no formar parte de “la salchicha posmoderna”, es prominente en este sentido. Por supuesto, “el último mono” no puede afirmar todo esto, ni de Foucault, ni de Negri, ya que desconoce sus obras (y ese desconocimiento explica el hecho de que los considere como “posmodernos”). Es una lástima que su comentario se despliegue sólo a partir del debate Foucault/Chomsky, y que omita todo lo que también argumenté después. Ese debate lo presenté de hecho sólo como un indicio del desencanto, mientras que dicho desencanto se encuentra en los argumentos que comparto más allá de ese debate. En este sentido, es una lástima que mis comentarios respecto a Chomsky hayan apuntado a algo que no pudo ver “el último mono”.

Saludos, tiempo y energía…

PD
En cuanto a la cuestión del desliz deconstruccionista de Sokal, remito al “último mono” a leer los comentarios de este artículo en Rizomas, para que vea qué es lo que pienso al respecto.

9/21/2005 08:37:00 PM  
Anonymous Anónimo said...

Saludos. "El último mono" de nuevo, para responder a "Naxos":


Parece que la elección de mi apodo en Internet es desafortunada. No obtengo respuesta, ya sea sobre cosas serias, ya sea sobre trivialidades, que no acabe con alguna broma al respecto, y Naxos no podía ser la excepción, claro. He buscado Naxos en la Wikipedia en inglés y pone:

“Naxos" is the name of:
· Naxos, an island in the Cyclades.
· An ancient Greek city in Sicily, now called Giardini Naxos.
· A radar detector used by the Germans during World War II: Naxos radar detector.
· A record label, specialising in budget Classical recordings: Naxos (record label).”
En pro de la diversidad de gustos, que cada cual elija el significado que prefiera y haga la broma correspondiente.
Por lo que se refiere a mi discrepancia con respecto a la opinión de Cosmodelia no es absoluta, porque yo también soy partidario de que haya textos propositivos, simplemente pienso que los que se publican actualmente (hablando en términos generales) tampoco están de más. Sobre mi comentario “Leamos pues la revista “Archipiélago” de Fernández-Savater a ver si nos sorprende en ese sentido”, salvando las diferencias entre una revista de cultura y las publicaciones alternativas de actualización diaria, mi intención irónica era señalar que en esa revista acaban publicando también gente como Chomsky, Wu Ming o Santiago Alba Rico, entre otros autores recogidos en Rebelion y similares, lo cual nos lleva un poco a eso de ver la paja en el ojo ajeno y tal.
En cuanto a la conservación de tiempo y energías, o mejor dicho, su mejor empleo alternativo, más que en que no me aproveche escribir comentarios, consiste en que no me gusta enredarme en respuestas interminables (aunque me temo que ésta va a ser una más larga de lo habitual), sino a centrarme en lo que me parece más relevante, de lo contrario habría tenido que elaborar un comentario mucho más detallado. Respecto a que citar las propias palabras de Chomsky no es ahorrar, ¿qué hay menos desgastador que cortar y pegar las propias palabras del citado, especialmente cuando yo quería poner precisamente la opinión de Chomsky sobre el postmodernismo y no la mía?.
Con relación a tu explicación sobre las “consideraciones personales”, creo entender tu aclaración del énfasis, pero yo también deseo que no se me achaque “anquilosamiento rampante” alegando que caigo en el culto a Chomsky simplemente por citarlo. Me cae bien Chomsky: sus opiniones, especialmente sobre el socialismo libertario me gustan, otras que tiene no me gustan, y si preferirlo a él antes que a Foucault es rendirle culto, pues soy culpable. Pero sospecho que si hubiera citado a Foucault y denigrado a Chomsky no se me acusaría de culto a Foucault.
En cuanto a mi ignorancia de Foucault o Negri, no me da ningún apuro reconocer que no he leído apenas nada de Foucault, salvo la transcripción del debate que ya sabemos, y expresamente mencioné mi desinterés por la obra de Negri después de su postura respecto al referéndum de la llamada “Constitución Europea”.
Dejemos a Negri y centrémonos en el tema de si Foucault es o no postmoderno. Por servirme de una analogía, supongamos que en distintas ocasiones he de consultar diferentes mapas y textos que me informan de que la Isla de Naxos pertenece a Grecia, y tú me dices que no, que es de Chipre, y que mi confusión es típica de los que nunca han viajado allí. Pues bueno, sin quitarte que pudieras tener razón, más que por haber estado o no allí, mi postura se debe a que mis fuentes de información reiteradamente dicen que es de Grecia. Foucault es frecuentemente calificado de postmodernista, echa un vistazo a Internet si quieres. Respecto a si ese calificativo es inapropiado, no me siento cualificado para decirlo.
Pero sí sería injusto si aplicara mi perspectiva desconfiada hacia el postmodernismo totalmente sobre Foucault, ya que como te dije no se basa exclusivamente en la opinión de Chomsky, (que tampoco se refería en particular a Foucault, sino al postmodernismo), sino sobre otros elementos convergentes, todos los cuales no son de aplicación a Foucault. Es el caso de las “Imposturas intelectuales”. Sokal dice en una entrevista “Ahora bien, tal vez la pregunta más importante sea la siguiente: por qué razón, dado que Foucault es considerado un pensador "postmoderno", así entre comillas, y visto que Foucault está también de moda en muchos de esos mismos círculos académicos americanos donde están de moda los otros autores que criticamos, ¿por qué Foucault no aparece en el libro? Y la misma pregunta con Derrida, por ejemplo. La respuesta es que en la primera parte del libro, en la parte de las imposturas, nos hemos limitado a abusos de la matemática o de la física, por razones de competencia. Nosotros, como dije, somos físico-matemáticos, no somos competentes para criticar abusos de conceptos o teorías de la biología o de la lingüística. Es entonces por esta restricción por lo que únicamente incluimos a los autores que repetidamente han abusado de la matemática o de la física, y Foucault y Derrida no entran en esa categoría. Que yo recuerde Foucault nunca ha abusado de la matemática o de la física, y Jacques Derrida, que yo sepa, lo ha hecho sólo una vez, aunque la ocasión sea muy divertida y esté citada en la parodia. Pero no hemos escrito un capítulo sobre él porque no es nuestro propósito criticar un abuso aislado aunque ese abuso sea en sí mismo muy criticable. Ahora bien, en la segunda parte del libro, en la parte sobre relativismo cognitivo, nos restringimos al relativismo filosófico aplicado a las ciencias naturales. Y que yo sepa la posición relativista de Foucault está principalmente dirigida a las ciencias sociales y yo creo que él nunca ha enunciado un relativismo cognitivo respecto a las ciencias naturales. Es por ello por lo que no aparece tampoco en esta parte del libro. “
Lo que dice Chomsky en esa cita que puse puede ser o no cierto, igual que lo que tú dices de él. Tú mismo admites al hablar de “consideraciones muy personales” que “las cosas podrían ser de otro modo”. De acuerdo. Pero cuando un servidor echa mano a otros elementos de juicio, en particular todo el revuelo causado a partir del asunto Sokal, naturalmente me siento inclinado a alejarme de los postmodernistas y pongo en duda eso de que “ayuden a pensar como habría de pensarse”, más bien parece que Chomsky no hablaba por hablar. En cuanto a tu opinión de que el “affair” Sokal fue en realidad el desliz Sokal, de entrada opino que considerar a Sokal un arrepentido es una mala excusa: el hombre está tan arrepentido que no sólo hace público que todo fue una broma, aguanta el chaparrón del escándalo (que si es antifrancés, que si defiende a la derecha), y para más INRI hasta publica un libro posterior donde les da un buen rapapolvo. En honor a que pudieras tener razón, echaré un vistazo por ahí a ver si encuentro al respecto, pero de entrada creo que tu opinión se debe más a tu devoción por Foucault que a otra cosa.
Bueno, saludos, tiempo y energía a ti también. Pese a las consecuencias, insisto en firmar como: “El último mono”.

9/22/2005 06:10:00 AM  
Blogger Naxos said...

Hola a todos, y hola al último mono:

Dado que estoy en lo dicho respecto al tiempo y la energía -aunque hay bemoles comprensibles en nuestras formas-, creo que merece la pena que estos intercambios se distiendan alegremente, en función de no hacer de nuestras opiniones una maceta.

La verdad es que no creo que tu nick sea desafortunado, de hecho se me hace muy bueno. Lo veo como una ironía fina del tipo nietzscheana, sobretodo con la idea de ese Nietzsche-zarathustriano que nos habla del “ultimo hombre”. Es tan buena la ironía de asociar a ese último hombre como el último mono, que estoy seguro de que Nietzsche la aprobaría a carcajadas. Recordando algunas de sus palabras, si el hombre es una cuerda que pende entre el superhombre y el mono, y si el último hombre está entre el hombre y el superhombre, el hombre bien puede ser sin más “el último mono”. “Desternillémonos de la risa”. No sé bien si pretendas aludir irónicamente al último hombre nietzscheano con tu nick, pero de no ser así, te invito a que lo veas de esa manera.

Por otro lado, todas las variantes de Naxos se oyen muy bien. Incluso también podría haber una conexión nietzscheana al respecto, si se consideran los famosos “diálogos de Naxos” dados entre Ariadna y Dionisos. Si me dan a escoger para bromear con los diversos significados, prefiero el “radar detector” alemán. No obstante, me permito compartir la historia de mi apodo (que también es mi nick). En realidad no es algo planificado por mi, no es alguna figura que yo haya escogido especialmente para asimilarme en estos espacios (al menos para mi la identidad no funciona de esa manera). Naxos es una síntesis de una serie de apodos que me pusieron en la Universidad y que derivaron a partir de mi nombre de pila. La secuencia sería más o menos esta: Adrián-Adriano-Adrianaxo-Naxos. También funcionan algunas reversiones sintácticas como Nairda y Oxanairda (y hay otra variante más que nadie conoce). La verdad es me gustan todas esas variantes, aunque algunas implican más o menos confianza, y cada quién ya sabrá cómo esgrimirlas.

En cuanto a los textos propositivos, me adjunto contigo a la opinión de Cosmodelia, pero la verdad es que hay que estar atentos, dado que muchos de esos textos –a mi juicio- son producto de una serie de mañas de oficio que los hacen pasar como serios o críticos. En ese sentido, soy muy susceptible a que se reproduzca el sentido común –y es que el sentido común es una cabalgata que muchas veces corre de boca en boca más rápido que el pensamiento-. Pero el sentido común es algo que muchos articulistas necesitan para decir lo que en su momento quieren decir: para decirlo la mayoría de las veces abusan de él, esto es, muchas veces parten de un presupuesto que al menos les sirve para dar el “efecto” crítico deseado para convencer a los lectores que se está haciendo una crítica efectiva –ello sin mencionar que también están muchas veces forzados a seguir una confabulación de consignas editoriales-. Es ahí donde se da propensión ideológica.

Detesto el argumento de que una opinión es respetable a pesar de que en ella no haya ningún indicio de que quien opinó hizo algún ejercicio de despersonalización. Una opinión no es respetable sin un ejercicio de despersonalización (dado que lo respetable, en este sentido, se vuelve un cinismo estratégico). Hacer este ejercicio equivale a que la opinión tienda a ser un punto de vista, pero es demasiado fácil que una opinión se tome como un punto de vista sin realmente serlo. Cuando una opinión implica un punto de vista se dice que hay una abstracción de por medio. Esto es decir que un punto de vista implica una toma de distancia, un margen respecto al hecho que se discute o se relata. Séase que un punto de vista no implica decir lo que a alguien se le ocurre decir por el simple hecho de decirlo. Opinar no siempre implica un punto de vista, muchas veces implica una escafandra, una ostra, un ensimismamiento: todo lo contrario a una abstracción.

Quienes más tienden a reproducir el sentido común argumentan que lo que han opinado es un punto de vista y que como tal es respetable. Quienes más defienden “su punto de vista” son aquellos que están más adheridos afectivamente a lo que opinaron: es decir, son quienes son menos capaces de ver por fuera lo que han dicho –los menos capaces de desdoblarse-. Quienes opinan sin abstraer algo de lo que dicen, son quienes por demás están al ras del campo, sin una perspectiva de lo dicho; son quienes están más metidos en el terreno de juego –cosa que sin abstracción no es un aliciente-, y son quienes están más lejos de considerar lo dicho desde un tablero. Quienes opinan y defienden su opinión son quienes más están entregados a la ilusión de transparencia de los hechos que suceden, y quienes más lejos están de hacer un mapa de las ideas que pretenden articular (ideas que terminan por ser reproducibles según lugares comunes). Quienes opinan y defienden a capa y espada lo opinado son los que menos aprenden.

Creo que en todo tipo de revistas “alternativas y de actualización diaria”, usando las palabras del último mono, se da todo esto (pero pienso que Rebelión.org es un ejemplo inmejorable en este sentido). Al presuponer -en aras de una supuesta pluralidad de expresión- que toda opinión es un punto de vista respetable, este tipo de revistas no hacen más que abusar del principio según el cual “decir la opinión es válido”. A ellos se les escapa que decir la opinión en una revista no es válido, lo que es válido en ese sentido es dar un punto de vista.

Las abstracciones que hacen de una opinión un punto de vista, no son propiedad de nadie. El tipo de revistas aludidas tienen la característica de evitar las abstracciones y de hablar directamente de los hechos: lo cual de entrada es un absurdo, ya que el lenguaje es algo que está eternamente diferido de la realidad (cosa que muchos viejos/neos/marxistas no entienden –esto sólo por poner un ejemplo-). Como decía Korzybski, el mapa no es el territorio. Hay que hacer mapas, y para hacerlos se necesita abstraer una serie de puntos de vista respecto a lo dicho y no sólo respecto a los hechos. Todo esto para decir que, para poder referir sanamente a los hechos que actualmente sacuden al mundo –y más en una revista o publicación- es necesario hacer un mapa del mapa: es decir, hay que hacer una serie abstracciones no sólo respecto a lo sucedido, sino también respecto al decir de lo sucedido.

Todo esto para decir también que la teoría de la naturaleza del lenguaje que Chomsky defiende es una teoría obsoleta que intenta naturalizar al lenguaje: es decir, intenta establecer –neciamente- que el lenguaje corresponde a los hechos, intenta decir que la realidad del lenguaje es la realidad de los hechos, lo cual es un absurdo. Esto explica la mirada estrecha que hace de los sucesos del mundo: le da sentido a su lectura hormiga de lo que ocurre políticamente. Su intención pretende hacer pasar el poder de definir las cosas del mundo como algo natural que es moralmente incuestionable. Ciertamente Chomsky no habla por hablar, como ideólogo, su intención es hacer ideología.

En este sentido, lejos de querer esgrimir una invectiva -y más queriendo dar un buen consejo-, le digo al último mono que para ser abogado de Chomsky –o de cualquiera- es mejor hablar por uno mismo respecto a lo que se sabe del implicado –ya que es conocido que el oficio de un abogado es hablar por el otro y no hacer que el implicado hable, dado que es factible que lo que diga sea usado en su contra-. De modo que el último mono efectivamente ahorró energías –de hecho jamás dije lo contrario-, pero no ayudó a su defendido. Creo que el ultimo mono se dejo llevar –no tanto por un culto a Chomsky- sino por el efecto de autoridad que engañosamente recrea las palabras del ideólogo. Conste que no digo que hacer una cita de autoridad sea del todo un anquilosamiento rampante, pero ya es sintomático. También lo es, sinceremnte, que diga que Chomsky le cae bien, lo cual no es necesario ni suficiente para estar de acuerdo con él –acá vale mucho dejar las cuestiones de gusto de lado para ver más empáticamente a los autores que se lee -. De verdad que no sé si preferir a Chomsky en vez de preferir Foucault sea rendirle culto al primero, pero si creo que ello equivale a una mirada simpática que no ayuda a ser claro en cuanto a preferencias refiere.

Si el ultimo mono hubiera citado a Foucault creo que no se le hubiera acusado de rendirle culto, pero si se le hubiera acusado de saber de él y de su obra, aunque sea un poco. Pero ello no sucedió porque el último mono no sabe prácticamente nada de Foucault. Y es que no es suficiente haber leído el debate citado, así como no es suficiente –ni justo- haberse inclinado por Chomsky a propósito de dicho debate, sobretodo, cuando no se conoce la obra de Foucault.

Por mi parte, de Chomsky conozco muchos de sus artículos y algunos de sus libros –incluyendo su libros sobre lingüística (de hecho mi primer acercamiento a él fue por esta vía, pero ello sólo sirvió para darle mayor sentido al desencanto)-. Y de Foucault conozco toda su obra: he leído todos sus libros y algunos de ellos más de dos veces –sin contar que he impartido algunas clases respecto a su enfoque-. Por tanto estoy más cualificado respecto a la obra de Foucault que lo que está el último mono (quien admite no sentirse nada cualificado), por lo que pido se me acredite decir que la obra de Foucault no es susceptible de tildarse de posmoderna (si es que acaso es pertinente hablar de lo posmoderno como un género filosófico): así pues su obra no es posmoderna, a pesar de que los que no la conozcan –como el último mono- insistan en usar al posmodernismo como referencia. Estoy muy seguro de afirmar que quien conozca profundamente la obra de Foucault no podría decir que dicha obra es susceptible de ese empaquetamiento posmoderno. Aún si existiera el posmodernismo como referencia válida, la obra de Foucault se cuece aparte, y por mucho.

Aunque la analogía del último mono no es del todo buena, creo entenderla. No obstante, hay que destacar es que no se justifica hablar de un autor cuya obra no se conoce a partir sólo de fuentes informativas que reiteran algo que es susceptible de comprobarse por uno mismo –aplicando necesariamente el criterio de que las fuentes pueden estar posiblemente equivocadas-.

En cuanto a lo que Sokal dice: no es tampoco cierto, ya que en su libro también figura -como parte de su bibliografía general- el librito que Foucault dedicó a Deleuze: Theatrum philosophicum. Sokal, a pesar de ser un lector de Derrida, también miente al decir que Derrida abusó de la matemática o de la física (hago constar que esto lo digo sin el afán de defender a Derrida, sino lo digo como un plus para argumentar contra lo que Sokal dice). Así pues, en su supuesta parodia, Sokal utilizó de Derrida un párrafo que hace muy grave su exabrupto: utilizó una respuesta meramente especulativa que Derrida intentó dar a una pregunta –de sesgo científico- que Jean Hyppolite le hizo durante la mesa redonda que surgió a propósito de un texto llamado “Estructura, signo y juego”. Es evidente que Sokal evita referirse a estos autores porque su tradición académica está avalada por una institución muy respetable como es el College de France.

Como dije en el comentario que sugerí leer al último mono (en Rizomas), Sokal no hace pública su supuesta parodia como tal: su texto fue publicado y salió a la luz a causa de Stanley Aronowitz, y ante tal hecho (el cual ponía en jaque el prestigio del campo de la ciencia física), no le quedó más que decir que ese texto era una parodia (y después, presionado por el gremio, compuso un libro con el afán de hacer creer que su intención era hacer una crítica a los abusos que la filosofía supuestamente hace de los conceptos científicos: cosa que de entrada es un absurdo, si se considera que es una labor inherente de la filosofía poner en relación la aplicabilidad de dichos conceptos). Sokal es un físico interesado más en el new age que en la física rigurosa. Lo suyo fue un “flip” intelectual. Y es que hay que tomar en cuenta, de verdad, que el campo de la ciencia física es tan fuerte y hermético, tan supuestamente incuestionable, que ningún físico serio y dedicado se interesaría en denunciar aquello que está fuera de su campo: no tendría porqué hacerlo, simplemente es algo que está “out of the question”.

La importancia de la decisión que Aronowitz tomó para publicar el texto de Sokal es radical, y ello, a pesar de que Sokal lo haya mandado a la revista (Social text) “sólo para ver qué pasaba”. Esa decisión radicó en defender la autonomía de la revista, una autonomía que la arrogancia de Sokal puso en duda, una autonomía acaso insipiente frente a la autonomía del campo de la ciencia física, pero una autonomía (al fin de cuentas) que Aronowitz hizo valer y al hacerlo puso en entredicho a ese campo. Al poner en entre dicho a ese campo, se puedo ver las tendencias newagecheras que ese campo tiene, así como su “afrancesamiento”.

Todo esto que ocurrió entorno al supuesto “affair Sokal”, lejos de denunciar los abusos que la filosofía puede hacer –y que tiene el derecho de hacer en función de poner a prueba la consistencia de los conceptos matemáticos y su aplicabilidad fuera de la matemática- habla más bien de la penetración que las tendencias filosóficas tienen dentro de la matemática y de la física, es decir, habla del adelgazamiento de la rigurosidad de un campo que exige un hermetismo casi absoluto para mantenerse como tal.

Siempre que los científicos se ven fuertemente cuestionados en su oficio (es decir, en la autonomía de su campo o en la autoridad que significa su disciplina) tienden a desplegar un discurso que se caracteriza por hacer uniones hipostáticas (medias verdades revertidas) contra el discurso de quienes los cuestionan. La efectividad de su discurso revertido se da más por la investidura de la ciencia misma, en el sentido de que la ciencia es aquello que tiende a definir el significado de la época –pero ello no la hace ni infalible, ni incuestionable-. En este sentido, ni Chomsky, ni Sokal son la excepción.

Creo que si el último mono, después de leer esta argumentación que feliz y libremente expongo, sigue insistiendo en que todo esto deviene por mi devoción a Foucault (u otros autores que me han convencido –y que me han convencido después de leer lo que han hecho-) pues creo que, como en otros casos, quedaría poco por decir. Espero sinceramente que no sea así.

Mientras le mando saludos a todos...

9/23/2005 01:20:00 AM  
Anonymous Anónimo said...

"El último mono" al aparato:

Antes de contestar al menos todos los puntos relevantes de tu comentario, para lo cual me lo tomaré con tranquilidad a lo largo del fin de semana, quisiera plantear rápidamente y espero también que contestes lo antes posible una cuestión relativa al asunto Sokal y tu insistente reiteración en calificarlo de desliz: Me gustaría saber mediante qué proceso llegas a tales conclusiones. Para dar una interpretación tal, y sirviéndome de nuevo de la analogía de mi comentario anterior, o bien has viajado en persona a la isla de Naxos (y en este caso significaría que afirmas haber estado presente ante Sokal o ante Aronowitz cuando alguno declaraba algo en ese sentido de desliz) o bien te has servido de texos y mapas que indicaban que Naxos está en Grecia (es decir, mediante artículos o informaciones sobre el asunto). En el primer caso, que considero altamente improbable, aunque afirmaras que presenciaste tal afirmación de boca de Sokal o de Aronowitz, podrías estar mintiendo, o también podría ocurrir que Aronowitz tratara de engañarte. Como la posibilidad de que sea verdad tal circunstancia es muy pequeña, prefiero pensar que te encuentras en el segundo caso, que hayas encontrado alguna fuente de información en Internet o fuera de la red que apunte a la interpretación que haces, y en ese caso te agradecería que me la pasaras, porque yo no la he visto. Lo que sí he encontrado entre Sokal y Aronowitz, en un enlace (http://www.physics.nyu.edu/faculty/sokal), es debate que se publicó en la revista Dissent que corto y pego a continuación:

Debate in Dissent
· My article "Transgressing the Boundaries: An Afterword" (Dissent, Fall 1996)
· "Alan Sokal's `Transgression'", by Stanley Aronowitz (Dissent, Winter 1997)
· "Alan Sokal Replies [to Stanley Aronowitz]" (Dissent, Winter 1997)

Después de echar un vistazo rápido en busca del asunto del desliz, me parece que las críticas de Aronowitz a Sokal y las respuestas posteriores de éste no van en ese sentido, y pienso que si la interpretación que haces fuera la correcta, Aronowitz no habría dejado de mencionarla.

Esperando respuesta, se despide firmando ya no se si desafortunadamente o no: "El último mono".

9/23/2005 05:08:00 AM  
Blogger Naxos said...

Ultimo mono:
Si no te incomoda, prefiero esperar tu contestación antes de reparar en una respuesta a tus inquietudes. Lo único que quisiera es que evites hacer citas de autoridad en dicha contestación, en favor de aprovechar el tiempo y las energías, y sobretodo en pro de estimular y ejercitar una argumentación cálida que se caracterice por un despliegue en voz propia...
saludos
PD
Estoy informado por demás respecto a los links que facilitas, los cuales te invito a releer con más detenimiento, digo, por aquello de las inquietudes...
:)

9/24/2005 03:17:00 AM  
Blogger cosmodelia said...

Hablando de medios y revistas sería interesante considerar "El Viejo topo", híbrido entre las concepciones de "Rebelión" o "Archipiélago". Según el número concreto de "El Viejo Topo" se inclina más por una concepción u otra. Sus páginas representan el deslizamiento de concepciones teóricas siglo XX a las más propias del siglo XXI.
La diferencia entre unos medios y otros es la proporción que ocupan en cada medio unas y otras.

Es resaltable que el artículo de Fdez-Savater no ha merecido atención, una vez sabido es del hijo, no del ilustre padre. (Quizás Naxos podría recordar el experimento que hizo Foucault como "filósofo enmascarado", evitando hablar tras el nombre "Foucault". Ya debió detectar F. cómo influye en la recepción de un texto saber quien lo ha escrito.)
Curioso que haya recibido más atención ha tenido la entradilla a el artículo, y luego el paso a Foucault/Chomsky.

Como queráis:

Sobre su polémica Foucault/Chomsky de entrada diré que no veo ninguna necesidad de elegir, y en este blog han aparecido ambos autores, acompañados de otras muchas autoras y autores. ¿Quién dice que hay que elegir? Más cuando todos estos autores no hablan desde el mismo plano, ni de los mismos planos o fragmentos de lo real, ni con los mismos idiomas sociosimbólicos, ni con el mismo propósito.

En la presentación del diálogo que aludís entre Foucault y Chomsky, el presentador dice que ambos son como obreros horadando una montaña con herramientas diferentes y desde puntos distintos, quizás sin llegar a encontrarse. Añade que por eso el debate sería apasionante. Como puede leerse hoy si no nos autobligamos a tomar partido por uno u otro.
Ambos vencieron y perdieron en el debate si se opta por verlo como un combate de boxeo. O el leyente puede ganar leyendo las respuestas de ambos. En cualquier caso era en 1971 y sobre la naturaleza humana.
No veo cómo puede ser tan determinante sobre la obra de ambos, desplegada en parte después de esa fecha, y sobre multitud de otras cuestiones.

Ni Foucault, ni Delueze, Guattari, Derrida, etc. se llamaron a sí mismos "posmodernos" (como Burroughs no se consideró "beat"), y encajonarlos en un molde "posmoderno" para denigrarlos o ensalzarlos es ridículo, más si se ignora su obra, que es en todos esos casos lo suficientemente amplia como para desbordar los límites de las etiquetas.

Naxos recomienda leer directamente a Foucault para hablar de su obra, y sorprende que tenga que hacerlo.
No hace mucho no era necesario recordar esa obviedad: ¿conocen la expresión "hablar por boca de asno"?
¿Se fiaría el último mono de lo que escribieran de Marx o Freud personas opuestas a su pensamiento?
Más cuando como dice Naxos podemos leer a los autores directamente y sacar nuestras propias conclusiones.

La reciente entrada en "Rizomas" sobre libros engranaje me parece es esclarecedora sobre otra forma de aproximarse a los libros, no para adherirse o rechazar a un autor a modo de vedette.

En el mismo libro ("Estrategias de poder") que incluye el diálogo entre Foucault y Chomsky hay otro entre Foucault y Deleuze sobre los intelectuales y el poder. Ya me dirá el último mono qué tiene de posmoderno ahí Foucault, y qué importancia tiene decidir si ambos son o no posmodernos, comparado con lo que despliegan en ese diálogo.
Por ejemplo cuando hablan de que la teoría es una práctica, del poder y la sumisión o no del pensamiento o el intelectual a ese poder, cuando Deleuze se adelanta a Internet hablando ya de conexión entre redes, etc.

De la obra de Foucault, como la de Deleuze, Guattari, etc. se han hecho lecturas divergentes, muchas de ellas desactivando lo que de revolucionario y subversivo hay en esas obras. Insisto, como al de Chomsky, son obras amplias, ricas y complejas y no encajonables en un castrador -ismo.
Me parece más provechoso empezar a conocerlas o continuar ahondando en ellas que perder el tiempo etiquetando.

Por las inquietudes: Es cierto que unas lecturas nos los presentan como apóstoles del estructuralismo y proto-posmodernistas, y a Foucault como alguien que habría avanzado muchos de los elementos básicos de la ideología vulgar de la "posmodernidad" (una caricatura de lo que todos estos autores escribieron).
Es cierto que encontramos en sus escritos elementos que dan pie a esta interpretación. Pero no es menos cierto que podemos encontrar otros muchos elementos (y esta vez no sólo en su obra, sino también en su vida) que avalan otra imagen: la de un Foucault revolucionario y situado en la línea de la teoría crítica o como pionero de la teoría biopolítica o queer (ver reciente entrada en el blog sobre biopolítica queer).
Aunque sus propuestas conceptuales son una reflexión provocadora en torno a los ocultos y complejos mecanismos de difusión capilar del poder, desde la "derecha" y la "izquierda" cultural se ha producido una lectura de su herencia que intenta monopolizarlo en favor de un mensaje paralizante , desactivador de su carga crítica, y desmovilizador.

Foucault influye hoy en otras lecturas opuestas a la "posmoderna". No es sólo la teoría queer. Autores como Negri (que sigue considerándose marxista, no pienso eso sea posmoderno) se remiten a sus análisis del biopoder o biopolítica. Pero claro, el último mono no va a leerle porque Negri pidió el sí en un referéndum. Según eso no podríamos leer a nadie, todo autor habrá hecho o dicho algo con lo que no estamos de acuerdo, ¿no?

Por ofrecer al último mono otras perspectivas que las de Sokal (sobre su libro "Imposturas" recomiendo como Naxos los comentarios que ya hicimos en otro post), añadiré que pej. Acanda opina que Tenemos que establecer una relación dialéctica con la obra de Foucault, asumiéndola en una recepción que ha de ser crítica por constructiva. Hemos de demostrar el sentido subversivo de sus búsquedas, la filiación revolucionaria de su proyecto investigativo, la coincidencia de sus intenciones con las nuestras. Como ocurre con todo gran pensador, seguirlo al pie de la letra sólo nos llevará a la distorsión. Es mejor encontrar la clave que nos permita seguirlo al pie de sus intenciones. La única apropiación legítima de sus ideas es aquella que sea selectiva y crítica, que nos permita salvarlo de la propia interpretación de sí mismo que padeció, siempre víctima de la propia subjetividad y el efecto refractador del marco epocal y la idiosincrasia del personaje.
Carlos Antonio Aguirre Rojas nos advierte de la necesidad de enfocar el pensamiento foucaultiano en su relación con el contexto temporal, y por lo tanto en su movimiento y evolución, lo cual nos obliga a entender su obra no como un edificio terminado, sino como un complejo y variado universo de hipótesis, teoremas, análisis, exploraciones y propuestas, universo al cual se puede acceder desde múltiples entradas. Pero las claves adecuadas para que estas aproximaciones sean fructíferas han de extrarse de su vida, del modo en que su pensamiento se vinculó a la compleja realidad política y cultural en la que este hombre vivió, y del modo en que intentó interactuar con ella. Algo muy importante para un autor que demostró ser particularmente sensible a las diferentes experiencias, coyunturas y atmósferas culturales en las cuales se ha visto envuelto y al ritmo de las cuales evoluciona y madura también el conjunto de sus diversos resultados (Aguirre Rojas : “Michel Foucault en el espejo de Clío”, 219).

Mucho de esto lo diría sobre otros autores y las autoras que últimamente aparecen en el blog (ver Cyborg asesina a Dios)
Nos son de provecho si en ver de tener que decidir X o Y sí o no, A bueno, Z malo,
tomamos de A, X, Y y Z la aspiración a contribuir al posible esfuerzo conjunto de los seres humanos (como suma de singularidades, no masa) por encarnar nuevas formas de subjetividad, irreductibles a los efectos de la dominación: de desprenderse de las formas de subjetividad que el Estado, el Imperio y/o las instituciones enajenantes imponen a los individuos.

Si seguimos este proceso abierto nos conducirá a continuar la invitación de estos autores a reconsiderar las técnicas de producción de las identidades, se complementarán con las invitaciones de otars autoras y con las autoinvitaciones que cada cual quiera hacerse
Si seguimos estos procesos abiertos aumentarán las probabiliades de acontecimientos emancipadores.

En esas estamos ;-)

9/24/2005 11:11:00 PM  
Anonymous Anónimo said...

"El último mono" al habla: Sí que me incomoda que no me digas las fuentes de las que bebes para llegar a hablar de "desliz Sokal". Como es natural, no puedo darte la razón ni quitártela si tales datos permanecen fuera de mi alcance, y si insistes en negármelos, yo insistiré, y ahora ya no diré que "de entrada", en considerar tu interpretación una mala excusa.

A la espera de la información solicitada, y en un arrebato de inspiración nietzscheana, así habló El Último Mono.

9/25/2005 08:50:00 AM  
Blogger Naxos said...

Querido último mono:

Me parece que manipulas lo que leiste que escribí. Nunca me negué a compartir las referencias que usé para dar una lectura al "affair Sokal" en términos de su desliz deconstruccionista. Puedo negarme a otras cosas, algo que no he hecho, pero al menos no me he negado a eso en particular. Por tanto, si no me negué a eso, por ende tampoco "insistí" en seguir negándolo. Así que no enredes las cosas a tu favor.

Si necesitas tiempo para dar una respuesta acorde con tu forma de ver las cosas, hazlo ver y lo comprenderémos, siempre y cuando haya el afán de dar respuesta.

Por si quieres revisar, lo que te dije es que prefiero leer antes la contestación que dijiste que harías puntualmente al comentario que hice y que fue el que levantó tus inquietudes. Creo que es justo escucharte primero, si es que tienes algo serio qué decir respecto al tema -cosa que no dudo-.

Ahora bien , si tu afán es primero darme o no la razón antes de exponer tu forma de pensar respecto a estos asuntos -una forma de pensar que se supone ya tienes-: si tu afán es ser una especie de juez autoatribuido que necesita pruebas y necesita saber cuáles son "mis referencias", -como si dichas referencias fueran ajenas a ti o a otros-, pues creo que sinceramente no tiene mucho caso tanta presunción.

Es sintomático que necesites pruebas y que estés habituado a determinar si lo que lees es descartable o no, como si tuvieras que rendirle cuentas a algún consejo editorial, y como si tuvieras que evitar en ese sentido tu propio desliz (!).

Acá no es así, la blogósfera es libre de enquistamientos institucionales... acá lo dicho pasa por un registro más abierto y aventurado: lo que se dice se defiende no con pruebas sino con argumentos, lo cual desarma las presunciones de oficio, desectructura los hábitos profesionales que permiten escudarse tras una cita y pretenden hacerla una evidencia (-de ahí la petición que te hice de que evites hacer citas y de que mejor ejercites la escritura y el pensamiento, cosa es es muy agradable y benéfica-)...
La blogósfera es muy libre, tan libre que hay que tener cuidado de menospreciarla..., ya que no sabes tampoco quién está detras de un nick :D

En fin, si estás en blanco y necesitas la iniciativa mía para montarte en ella y partir de ahí como para poder decir algo o pensar en decir algo -a falta de no tener nada qué decir, esto es, a falta de no tener un punto de vista previamente elaborado sobre el "affair Sokal"-, y si lo que tienes es una suerte de ignornacia panorámica respecto al tema -que conste que no digo que la tengas, porque bien nos has remitido a links que son neurales a ese respecto- si es así, pues no tiene mucho caso tampoco hacerse pasar como un juez que consentirá o no lo que acá se dice.

Para ello acaso se necesita estar bien informado, pero nadie acá pide por ese tipo de cosas, lo que acá se requiere de entrada es humildad y franqueza de pensamiento ¿la tienes? A mi me parece que si.

Para terminar esta aclaración, sólo diré que no fue gratuita la postdata que denoté en mi último comentario, la cual fue teledirigida especialmente a ti -y a tu petición de referencias-. Esto debes entenderlo como una invitación a hacer algunas abstracciones respecto a las referencias que tu mismo diste. Ni esas, ni otras, pueden ser distintas a las mías. Pero decirte todo esto -cosa que puedes sospechar- ya es decirte muchos "tips" y como dije al principio, es preferible y justo leer antes tus argumentos o replicas respecto a mi comnetario.

Puedes tomar tus riesgos: siempre y cuando seas fiel a tu forma de ver las cosas y siempre que aclares que haces un ejercicio de franqueza -recordando que ser franco es ser franco siempre con uno mismo-: todo ello no implica que dejes de ofrezcernos una elaboración argumentativa -si quieres puedes olvidarte de las pruebas, pero si tienes tus propias pruebas, puedes hacerlas valer como una forma de elaboración accesoria, es decir, recordando que muchas veces esos trucos no ayudan a darle peso al propio argumento, sobretodo cuando se les usa como una forma de sustituir o omitir la franqueza y el hilo de la voz propia que se comparte, que es la que acá vale.

Es que las citas o pruebas en la blogósfera carecen de un marco enunciativo que regule el efecto de autoridad que quiere darle quien las esgrime: en la blogósfera sólo vale defender argumentos con la voz propia de quien los argumentó -y con esto te digo prácticamente mucho de las ventajas que existen en estos espacios liberados (lo digo por si acaso no estás convencido de ello y por si acaso queda en ti la estela de algún desdén menospreciativo...)-

La clave de pensar por uno mismo y evitar ser el merolico de otros, o evitar ser un charlatán roba-ideas, es hacer abstracciones... -(que conste también que nada de esto afirmo que seas)-. Como decía un amigo de por acá, me refiero al buen Hipster: la lectura paga muy bien al pensamiento: de lo cual hay que entender que leer no sólo sirve para estar bien "informado", o tener pruebas que levanten el oficio...

Bueno, en fin, si te quedan fuerzas, tiempo y energía, y si puedes romper con tus propias estructuraciones o hábitos respecto a las formas de aproximación que has hecho de lo que sabes -quizá por abolengo-, pues te conmino muy amistosamente a que no dejes de dar una contestación a mi comentario: contestación que personalmente espero lleno de intriga :P

Asimismo, te digo que en cuanto lo hagas, yo daré una respuesta clara a lo que me pides -la cual no es nada sorprendente, ya que no soy un mistagogo-, pero de una vez te digo lo siguiente: una clave importante de lo que pides está -como pudiste sospechar, pero que no quisiste leer entrelíneas- en las referencias que tu mismo facilitaste y que te repito que por demás ya conocía.

La cosa ya está dada, te ánimo a que expongas tus argumentos...

mientras saludos a todos

9/25/2005 04:39:00 PM  
Anonymous Anónimo said...

"El Último mono", con una nueva monería:

No enredo las cosas a mi favor. Te he pedido que me expliques en base a qué llegas a tales conclusiones. Porque lo que tú has dado es una conclusión, (que el asunto Sokal fue un desliz de éste), basándote en la afirmación de unos hechos (a saber, que Aronowitz publicó el artículo de Sokal contra la voluntad de éste, y que la explicación de Sokal acerca de que era una broma se la inventó posteriormente para salvar la cara). Ahora bien, estos hechos que afirmas han tenido que llegar a tu conocimiento de alguna manera. Como yo no he encontrado tales fuentes, te he pedido amablemente que me las proporciones, y veo que eludes hacerlo. Es más, además argumentas que el elusivo soy yo, cual mono saltarín. Por cierto, si Cosmodelia o alguien más sabe de tales fuentes, agradecería su publicación.

En lugar de decir simplemente, en tal página web hay una entrevista a Aronowitz donde cuenta estas cosas, o bien una entrevista a Sokal donde sufre un nuevo “flip” intelectual y en un nuevo desliz revela lo de su anterior desliz, o cualquier otra cosa en ese sentido, me echas en cara que te pida pruebas. Pues sí, ya ves, necesito saber si lo que dices no es meramente una invención tuya o si tiene algún parecido con la realidad, y sí, me considero una especie de juez autoatribuido en lo que se refiere a formarme mi propia opinión sobre las cosas, y necesito “referencias”, especialmente cuando son ajenas a mí y también a otros, porque como dije, no las he encontrado en parte alguna. Más aún, después de tu comentario: “Es sintomático que necesites pruebas y que estés habituado a determinar si lo que lees es descartable o no, como si tuvieras que rendirle cuentas a algún consejo editorial, y como si tuvieras que evitar en ese sentido tu propio desliz (!).” empiezo a pensar que que tu “subjetividad endurecida que ve trazos gruesos de realidad” no es otra cosa más que una imaginación demasiado exhuberante. Yo no publico para ningún consejo editorial de ninguna parte, soy un simple oficinista, y el que no te interese que verifique tales afirmaciones sí que es sintomático para mí. Por supuesto que no doy por sentado que una mera referencia automáticamente tiene validez, sola o acompañada, para sostener una postura. Más bien, es un elemento de juicio que debe ser valorado para descartarlo o tomarlo en cuenta, y así inclinarse por una conclusión u otra. Mi elaboración argumentativa ya fue ofrecida: dije que no encontré ni siquiera una declaración de Aronowitz que pudiera ser interpretada en ese sentido, y por lo tanto, no tengo razón alguna para sostener la conclusión del desliz.

En cuanto a mis motivaciones, no son evitar la réplica por estar en blanco, ya te dije que dada la proliferación de temas necesitaba el fin de semana. Ya tengo la respuesta preparada para todos los puntos salvo para el tema de Sokal, aunque he de incluir la aportación posterior de Cosmodelia.

Mis intenciones en cuanto a publicar la respuesta son las siguientes: Cuando haya acabado de incorporar las modificaciones en respuesta al comentario de Cosmodelia, miraré en “Rizomas”. Si hay un comentario tuyo contestando mi petición clara de referencias, (y subrayo lo de claro, no vagas insinuaciones), daré una contestación al respecto. Si no lo hay, daré mi respuesta definitiva, teniendo en cuenta este tema de la evasiva a dar fuentes.

Hasta dentro de unas horas, pues, se despide "El Último Mono".

9/26/2005 12:40:00 AM  
Blogger Naxos said...

Ultimo mono:

No eludo darte las fuentes a partir de las cuales hago mis inferencias. No tengo porqué hacerlo. Como te intenté denostar amistosamente -sin éxito-, dichas fuentes son prácticamente las mismas que son accesibles a la red, en las cuales hay que incluir por supuesto las que nos facilitaste -te guiñé muchas veces al respecto, como para que lo entendieras, pero sin éxito alguno-. También sobretodo incluyo el libro de Imposturas: el cual estoy suponiendo que tienes, y que has leído.

En fin, como veo que estás haciendo una pataleta, te diré lo que abstraigo de esas fuentes, de las cuales ya estaba informado, pero como te digo, no soy yo quien tiene que releerlas con atención.

Me parece que la respuesta que Aronowitz da a la carta de Sokal, esto es, la carta que Sokal le mandaría tiempo después de que el primero publicara la "parodia" (en la primavera/verano de 1996) a pesar de que dicha respuesta apareciera publicada más de un año después (es decir, en invierno de 1997) es bastante clara en cuanto a desechar que Social Text es una revista de tendencia deconstruccionista que niega el mundo exterior. Entiéndase que Aronowitz contrargumenta el hecho de que Sokal haya pensado que esta revista era deconstruccionista.

Según lo traduzco, Aronowitz aclara que su revista se inscribe en un proyecto marxista profundamente materialista: un proyecto que se distingue del viejo izquierdismo marxista y que cuestiona el viejo materialismo ortodoxo, el cual que sostiene ingenuamente que el conocimiento refleja simplemente la realidad. Esto es lo que Aronowitz sostiene de su revista, lo cual tiene el sentido de replicar las razones que Sokal esgrimió en su carta y particularmente replicar su confesión del porqué Sokal hizo su supuesta parodia.

Esta carta y su confesión aparece en el libro de Imposturas Intelectuales en el apéndice C. Reproduzco pues la confesión de Sokal que Aronowitz incluye como entrada a su contestación, nefatizando que lo hace remarcando que dicha confesión deja mucho que ver:

"Pero, ¿porqué lo hice? Confieso que soy un viejo izquierdista impenitente que nunca ha entendido cómo se supone que la deconstrucción va a ayudar a la clase obrera. Y soy también un viejo científico pesado que cree, ingenuamente, que existe un mundo externo, que existen verdades objetivas sobre el mundo y que mi misión es descubrir alguna de ellas"

Es evidente que Aronowitz no da entrada a esta confesión de forma gratuita. Es decir que lo que hay que leer de ella es que Sokal quiere distinguirse de aquello que piensa es la tendencia de la revista de Aronowitz, es decir, la tendencia al decontruccionismo y a la negación del mundo exterior.

En este caso, vale poco lo que Sokal haya respondido a esta réplica que Aronowitz le dió, dado que para entonces, en el invierno del 1997 -es decir, más de un año después de haberse publicado la “parodia”, y más de un año de que Sokal mandara su confesión epistolar- ya se habían publicado sus Imposturas. Esto hace suponer que Sokal tuvo el tiempo y vio la oportunidad de desplegar con confianza un discurso presuntuoso y publicitario que negaba que su enemigo inicial fuera la revista Social Text: ese discurso terminó por afirmar que su enemigo era otro target intelectual –es decir, la filosofía francesa, el relativismo epistemológico, cognitivista, y el posmodernismo-.

Hay que ver que si esto fuera cierto, la carta original de Sokal carecería de la confesión que Aronowitz introduce -y que acá he reproducido-.

Aronowitz tampoco dice gratuitamente que Sokal se pudo burlar a sí mismo con su parodia: es decir, Aronowitz sabía que la parodia era una burla abierta contra el criterio editorial de la revista, una burla en términos de "haber qué pasaba". Pero lo que pasó fue que Aronowitz publicó ese texto como una reversión a esa burla –partiendo del hecho de que la responsabilidad del contenido de los artículos de una revista no es de quien la preside sino de sus autores-.

Esto llevó a Sokal a escribir su libro para restituir una falta de seriedad que terminó en un exabrupto (un exabrupto que ventaneó a una serie de físicos respetables y prestigiosos del gremio científico).

En fin, si vuelves a leer la confesión de Sokal, te darás cuenta de que dicha confesión habla más de que éste experimentaba una intermitencia que logró contraponer el conocimiento de la obra de Derrida contra el rigor de su oficio de físico –la obra de Derrida y su deconstruccionismo no hacen más que deconstruir certezas-.

Al confesar que nunca ha entendido cómo se supone que la deconstrucción va a ayudar a la clase obrera, Sokal confiesa que su lectura de la obra derridiana -o similares- no es silvestre o espontánea, sino avezada. O sea que Sokal resulto ser más derridiano que la revista a la que intentó burlar. Esta lectura evidentemente se contrapone con el hermetismo que un buen físico debe guardar para con su oficio, especialmente si se trata de deconstruccionismo.

Si lo notas, también es contradictorio que Sokal se quiera tildar a sí mismo de viejo izquierdista, siendo él un científico: un científico serio tendería a decir que es simplemente un científico, aunque ello no equivalga a que deje de tener alguna tendencia de izquierda.

Al tildarse de viejo izquierdista Sokal quiere empatar con Aronowitz, y ello no habla muy bien del aprecio filosófico que se supone debe guardarle a su oficio como físico. Insisto en que veas que la confesión que Aronowitz reproduce en su réplica no es gratuita.

También, en su supuesta parodia, Sokal cita a Aronowitz continuamente –al menos unas 11 veces aparece su nombre- , y esto me parece que implica su afán de dirigirle la burla a él y a su revista. Si consideramos que Aronowitz no se presta a declarar mucho de lo sucedido, y que prácticamente sólo habla de ello en la réplica que tu mismo leíste, hemos de suponer que su intención fue decir todo lo que había que decir en dicha réplica. Eso a mi juicio la hace más verosímil ¿Y cómo creerle en alguien que hace ese tipo de "parodías", tan de índole reaccionaria?.

Con esto que te digo es suficiente para considerar, a partir de esos mismos textos que nos compartiste generosamente, que lo de Sokal fue un desliz de su propio deconstruccionismo: entiéndase de esto que, al querer calificar de deconstruccionista a la revista de Social Text, Sokal terminó por dejarse ver él mismo como un deconstruccionista.

Y es que un científico/físico serio y dedicado no tiene nada que hacer leyendo a Derrida, verdaderamente, a menos que quiera cuestionar los principios herméticos de su oficio. No puedes negar que Aronowitz ventaneó el decontruccionismo de Sokal siendo que éste quería ventanear el deconstruccionismo de aquél.

también hay que mencionar que Aronowitz jamás ha figurado entre los deconstruccionistas, sino entre los sociólogos y marxistas –y la diferencia entre una cosa y la otra es radical: Sokal pensó que Aronowitz era tan derridiano como él.

Pero no obstante, también en su “Transgredir las fronteras…”, Sokal tiende a ser reflexivo y flexible con la tendencia new age de la ciencia física. Como sabes, esta es la variante científica y setentera de los hippies culturales y sesenteros. Si Sokal hubiera querido hacer una simple e inocente parodia, hubiera pensado que mencionarse a favor del new age daría fuerza a ese movimiento de científicos aligerados y de espiritualistas cuánticos (-sobretodo, si este movimiento sigue mermando el campo de la ciencia física y tiende a cundirlo-).

El movimiento new age es muy poco rígido en sus paradigmas sobretodo en cuanto a la teoría cuántica se refiere: y esto lo sabe cualquier físico serio de oficio. Entiéndase de esto que dicho campo está dividido en científicos duros y newageros. Entiéndase que que Sokal no midió lo quiso experimentar con su texto, y luego de ver el resultado, dijo que se trataba de una parodia.

Esa reacción suya fue producto de haberse dado cuenta de las nefastas consecuencias que su acto tuvo para su futuro y para el prestigio de su campo, es decir, se dio cuenta de que lo que hizo fue un desliz.

Lo que es incomprensible es que Sokal en sus Imposturas, no mencione siquiera a los newageros como parte de su motín crítico.

Si lees bien el libro de Imposturas te darás cuenta de que todo esta puesto obsesivamente para hacer creer que es una crítica justa: y ese afán –a mi buen juicio- la hace inverosímil.

Hay mucho que inferir al respecto, apartir de muchos textos, sobre todo a partir del libro de Imposturas. Pero hay que saber leer entrelíneas tambien, como para evitar la literalidad de las cosas y su esquizofrenización...

Esto es lo que tengo que decir, ante tu amable petición. Sólo quiero aclarar lo siguiente:

1)Nunca eludí darte esta respuesta, sino que si de fuentes se trataba, pues eran prácticamente las conocidas -nunca dije que tenía fuentes ajenas a las tuyas, esa fue una invención tuya-

2) Nunca dije que fueras tu el elusivo, pero tu incomodidad de esperar primero a que yo viera tu respuesta me hizo sospechar que no tienes nada importante que decir respecto al tema, aún sigo esperando que no sea así...

3)Porfa deja de pensar que te ocultamos información importante -aunque pudiera ser verdad, no es así en esta ocasión-: y es que no es sano, te pido porfa que no hagas extensivas tus peticiones a Cosmodelia, porque ello me incomoda...

4) Nunca te eché en cara que me pidieras pruebas, nunca fui sarcástico o mentiroso -como ahora puedes ver- al decirte que las fuentes de las que partía eran las mismas que a mi juicio -de hecho: tal como lo dijiste- leíste muy rápido. Sólo quería esperar a que respondieras según lo dicta una secuencia lógica de los turnos para replicar algo.

5)Espero que encuentres en mis argumentos algo parecido a lo que llamas la realidad, y no lo digo por mi sano juicio...

6)Me parece excelente que seas un juez autoatribuido para contigo -si es para contigo puedes ser todo lo benevolente que quieras-: sin embargo te pido que tu pensamiento no se reduzca a dictámenes autoinvocados, sino a la larga y afanosa argumentación que has prometido...

7) Gracias por lo de mi "imaginación exuberante", pero te pido que no te engañes a ti mismo adulándome...

8) Te explico el sarcasmo de lo del consejo editorial, ya que veo que eres muy ajeno a las cuestiones editoriales, y veo también que no tienes ni idea de qué es eso. Yo tengo algo de experiencia, y te digo que no es nada complicado, mira: cuando un consejo editorial quiere dictaminar la validez de un texto informativo y /o de actualidad, tiende a revisar las fuentes, y a veces ante una duda, si hay alguna buena disposición, se le pide al autor que haga extensiva alguna fuente, de lo contrario el consejo no podrá acreditar el texto apra su feliz ...¿ves?

9) Oye mono, nadie quiere saber demasiado sobre ti, ni sobre tu identidad, ni sobre si eres oficinista o trailero: lo mio fue un sarcasmo, lamento de verdad que te sientas obligado a revelar un poco de tu identidad, pero no lo hagas...

10) En esta respuesta te he dado muchos elementos de juicio respecto a lo que he sostenido, si tienes algo que debatirles, haz mejor una lista, para que no omitas ninguno...

11) En el fondo sabes que Aronowitz es la clave. Leelo bien, luego lee esta respuesta y ponla de relieve junto con todo lo que sabes al respecto, pero guardando tu simpatía por Sokal, quizá con un poco de imaginación alcances objetivar...

12) espero te resulte claro todo esto... es mi anhelo...
:)
:D
:P
saludos a todos

9/26/2005 06:34:00 AM  
Anonymous Anónimo said...

"El último mono", habiendo recogido por fin la respuesta anhelada, suspira aliviado. Ahora procederé como dices a leer bien las referencias antes citadas y veré si me parece razonable lo que deduces de ellas. ¿No era tan difícil, verdad?

9/26/2005 09:02:00 AM  
Blogger Naxos said...

No, nunca fue dificil. Lástima de la pataleta que hiciste. Espero que no quieras que regurgitemos la comida antes de dartela también. Aunque sería comprensible. Como sea, y según lo dije, las abstracciones que hacen de una opinión un punto de vista no son propiedad de nadie. Pero muchos no las alcanzan por sí mismos, y es triste ver cómo prefieren que otros pensemos las cosas por ellos. Es la falta de generosidad de tu pensamiento lo que me hace pensar que quizá ese sea tu caso. Pero no es grave, sólo son malas las costumbres que hacen desconexiones sinápticas. Por si las dudas, ahí te va otro bolo alimenticio...
saludos

9/26/2005 02:51:00 PM  
Anonymous Anónimo said...

El último mono respecto a este último comentario de Naxos, meramente dañino. No te pedí una abstracción, sino que me indicaras la fuente a partir de la cual la haces. Sigues empeñado (de mala fe) en acusarme de algo que no he hecho, además en términos que considero insultantes. No obstante, voy a poner el comentario que he hecho estos días, aunque si sigues en este tono insultante (y no me refiero a las finas ironías y bromas aceptables, que me parecen bien) me temo que este intercambio se va a acabar bien pronto.

9/26/2005 11:49:00 PM  
Anonymous Anónimo said...

Pese a que la última intervención de Naxos me ha molestado, a continuación reproduzco mi contestación a su comentario de la semana pasada:

Me alegro que mi “nick” se te haga tan bueno, pero debe ser porque esa ironía tan buena es tuya, no mía. No pretendía aludir al último hombre nietzscheano, pero si a ti te complace verlo así, adelante. Por otra parte, gracias por compartir la historia de tu “nick”. Ahora podremos hacer bromas al respecto sin tener que acudir a la Wikipedia.
En cuanto a la evolución de este intercambio de pareceres, me da pánico ver cómo nuestras respectivas réplicas y contrarréplicas se están convirtiendo en monstruos de innumerables tentáculos, y me gustaría proponer que por ambas partes intentáramos evitar que la discusión se ramifique “ad infinitum” y, si es posible, ir cortando tentáculos. Además, intentaré responder simultáneamente a la aportación que hace Cosmodelia.
Digo todo esto de los tentáculos porque en tu última respuesta añades nuevas consideraciones sobre Chomsky, ahora en el terreno de la lingüística. En primer lugar te recuerdo que en un comentario anterior su labor lingüística no la desdeñabas tanto: “De entrada admito que, como teórico del lenguaje, Chomsky aportó a la lingüística contemporánea conceptos más o menos eficaces como pueden ser la gramática generativa, o la competencia lingüística”. En segundo lugar, diré simplemente que, en cuanto la obsolescencia de su teoría del lenguaje, en el documental “Manufacturing Consent” él mismo afirmaba que de su trabajo lingüístico probablemente casi todo se descarte en el futuro. Así que por mi parte esta cuestión “Korzibski versus Chomsky” queda podada. ¡Chas!, un tentáculo menos.
Pues bien, Naxos, o si lo prefieres, “The artist formerly known as Adrián” (broma nº 1), respecto a lo que se dice en sitios como Rebelión, en sitios como Archipiélago, y en general, respecto a todo lo que se dice, nunca afirmé que no hubiera que estar atentos. Quizás el problema sea ése, que presupones que al defender la existencia de sitios como Rebelión, invito a leer indiscriminada y acríticamente todo lo que se publica en ellos, como una cabra que lo devora todo a su paso. Nada más lejos de mi intención. La cuestión inicialmente planteada era que en tales sitios la izquierda se limitaba en su mayoría al juicio moral y a la protesta fútil, que eso produce hastío y aburrimiento y que hacen falta más textos propositivos. Pero en mi opinión, el lugar natural de las noticias que los grandes medios de comunicación ignoran, o que publican pero debidamente sesgadas, es precisamente el de los periódicos o revistas alternativos de actualización frecuente como Rebelión, y también es el lugar apropiado para los comentarios sobre dichas noticias, tanto si son respetables según tus estándares como si no lo son (es el lector el que debe juzgar, teniendo en cuenta el principio “la libertad de expresión no incluye el derecho a ser tomado en serio”). Para mí esa es su función (lo que tú despectivamente llamas “periodismo ramplón”). Los textos propositivos mejor deberían hacerse en otros lugares, quizás sean más adecuados libros, revistas de cultura como “Archipiélago”, o incluso blogs como “Rizomas”. Incidentalmente, en cuanto a lo que dice Cosmodelia de que la pérdida de interés por el texto de Savater al saber que es de Fdez-Savater (el hijo) y no del conocido padre, diré que para muchos precisamente eso podría revalorizar el artículo, dado que el padre no es del agrado de todo el mundo.

Respecto al debate Chomsky-Foucault: Se dice que el verdadero conocimiento consiste no sólo en saber lo que uno conoce, sino también en tener claro qué es lo que uno no sabe. En ese sentido, no he pretendido engañar a nadie respecto a mi desconocimiento de la obra de Foucault, aunque si Naxos quiere por ello subtitular metafórica e insistentemente mis comentarios con la coletilla “objeciones desde la ignorancia”, es muy libre de hacerlo. Simplemente dije, con respecto a este debate,y más precisamente si me apuras, en relación a determinadas cuestiones controvertidas, que prefería al primero frente al segundo, y para ello en mi modesta opinión no hace falta leer la obra previa de Foucault, ni tampoco la de Chomsky. El debate se emitió en la televisión holandesa, medio de comunicación de masas, y el moderador, Fons Elders, en su presentación, no advierte al público de la restricción del debate a aquellos que hayan leído previamente a ambos pensadores. Para mí estas circunstancias indican que es posible inclinarse por uno u otro en ese debate sin conocer sus obras previas, siempre que ambas partes hayan expresado de forma inteligible sus ideas. Por lo tanto, discrepo de Naxos cuando dice que no es suficiente ni justo inclinarse por Chomsky a propósito de dicho debate sin leer antes a Foucault. Es más, considero paradójico (o tal vez no lo sea, quien sabe) que use el término “justo”, habida cuenta de su concepción del término “justicia”. El problema de Naxos con Chomsky no es que éste último pueda estar equivocado, sino su resistencia a la conversión: “Al parecer Chomsky NUNCA QUISO ENTENDER el punto, ya que su activismo político siguió moviéndose a partir de tales premisas”. No creo que se trate de falta de voluntad para entender, sino más bien que Foucault no le resultó lo bastante convincente a ese respecto.

Cosmodelia dice que no ve razón para elegir entre ambos. Es cierto, pero hay cuestiones claramente antagónicas, en las que no cabe un término medio. Es el caso de la cuestión de la justicia. Yo me decanto por Chomsky porque considero que desde la perspectiva de Foucault no hay forma de diferenciar entre luchar del lado de los opresores a hacerlo del lado de los que no lo son, en ambos casos se trata de poder y nada más. Jean Bricmont en “A la sombra de la Ilustración” dice algo así, que desde el punto de vista de Foucault, no hay razón alguna para defender los derechos de los homosexuales, aunque en la práctica Foucault los defienda. Al releer esta segunda parte política del debate, encuentro fuertes resonancias con el libro que había empezado a leer hace poco: “Reflexiones sobre las causas de la libertad y de la opresión social”, de Simone Weil, que aparte de analizar el tema de la opresión, se atreve a bosquejar también una futura sociedad libre. Cuando lo termine, quizás intente un comentario comparativo con este debate Chomsky-Foucault.

Respecto a si Foucault es o no postmoderno:

He explorado un poco más sobre el tema y el meollo parece estar en la vaguedad del término “posmodernismo”. Si uno se molesta en buscar en la red, verá que suele hablarse de Foucault como postmoderno. Si miras en libros, también te lo encuentras como tal, y a veces como uno de los grandes de este “star system”. Para otros, también en la red, incluyendo a Naxos y Cosmodelia, Foucault no es postmoderno.

¿Qué pienso yo?. En este caso sí que es procedente conocer la obra de Foucault y también aclararse bien sobre lo que significa el término “postmodernismo” para poder dar una respuesta en condiciones, pero no voy a hacer esperar a Naxos tanto tiempo. Sí que voy a tomar un camino diferente, que parcialmente puede servir de atajo: resultaría especialmente interesante saber qué opinaba Foucault. En una entrevista que le hizo Paul Rabinow poco antes de morir, declaraba que haber sido situado en la mayoría de las posiciones políticas, y decía también que prefería no autoidentificarse. Parece pues que Foucault no usaba ninguna etiqueta sobre sí mismo, al menos en cuestiones políticas. Creo que esta negativa a la autoidentificación también la haría a las etiquetas como la de postmoderno o similares. Por lo tanto, y coincidiendo con Cosmodelia, Foucault no se consideraba a sí mismo postmoderno.

Ahora bien, el objetivo de si debía considerarse postmoderno o no, no era tanto por la etiqueta en sí, sino a los efectos de si le alcanza la crítica a lo que Naxos llama la “salchicha posmoderna”. Y esto nos lleva a los críticos al posmodernismo que llevamos en rueda: Chomsky y Sokal.

En un texto con respuestas en Usenet sobre este tema, titulado “On Post Modernism, Theory, Fads, etc” Chomsky dice: “Ahora bien, Derrida, Lacan, Lyotard, Kristeva, etc, incluso Foucault, al cual conocí y me gustó, y que de alguna manera era diferente del resto,…”. El texto es bastante largo y voy a ir al grano, aunque por si a alguien le interesa leer más, o quiere verificar mi traducción, puede buscar el título en el Google, por ejemplo. Más adelante dice: “Phetland pregunta si yo pienso que (lo que hace Foucault) es “equivocado, inútil o una pose”. No. Las partes históricas parecen interesantes a veces… las partes en las que reformula lo que durante mucho tiempo ha sido obvio y puesto en términos mucho más simples no son “inútiles”, sino realmente útiles, por lo que yo y otros siempre hemos apuntado lo mismo. En cuanto a la “pose”, mucho de ello hay, en mi opinión, aunque no culpo particularmente a Foucault por ello: está tan profundamente enraizado en la cultura intelectual de Paris que el cayó en ello bastante naturalmente, aunque para su crédito, se distanció de ello…”

La postura de Chomsky sobre Foucault es pues que hasta cierto punto está influido por el ambiente cultural del postmodernismo, pero no lo equipara a Lacan, Kristeva y compañía, matiza mucho su crítica.
¿Qué opino yo al respecto?. Aquí para decir si Chomsky tiene razón sí que se impone conocer la obra de Foucault, aunque me atrevo a hacer dos consideraciones:

1º No parece inverosímil la posibilidad de algo de “contagio de estilo” entre Foucault y el resto de los citados, pero para dar por buena la opinión de Chomsky, éste hubiera tenido que hacer un desarrollo más amplio de este tema y aportar ejemplos ilustrativos, así que con lo que dice no tengo bastante para aceptar sin más esa postura.

2º Si Naxos hubiera aconsejado a Chomsky como hizo conmigo, le hubiera dicho que en cuanto eso de que a Chomsky le guste Foucault, “acá vale mucho dejar las cuestiones de gusto de lado para ver más empáticamente”, por lo que quizás Chomsky, siguiendo el consejo de Naxos, hubiera dejado la mirada simpática y habría sido más implacable con Foucault. Tampoco lo sabremos, pues tal “buen consejo” no creo que llegue a ocurrir.

Igualmente, y paso ya a la opinión de Naxos sobre Chomsky, Naxos, se atreve, como "fiscal" benevolente que es, a dar consejos al “abogado” (así me llama) sobre la pertinencia de abandonar las miradas simpáticas. Yo se lo devuelvo recordándole que las miradas antipáticas también tienden a distorsionar el juicio. En cuanto a sus diferencias con Chomsky, le invito: 1º A que envíe un correo electrónico a Chomsky con sus argumentaciones y si éste le responde, que creo que suele hacerlo, publicar dicho correo junto a la respuesta en el blog. Yo confío en que será lo bastante íntegro para no alterar la respuesta. 2º Le invito a añadir su criticismo al artículo “Criticism of Chomsky” de la Wikipedia, que tiene de todo, pero que yo sepa, hasta ahora no había referencia al hecho de que Chomsky sea profesor del MIT para desacreditarle prácticamente por cripto-colaboracionista con el gobierno americano. Su argumento es que ningún gobierno toleraría su activismo en el MIT sin entablar persecuciones contra el denunciante, esto es, a menos que ese discurso le convenga. Esta cuestión del MIT surge en las preguntas posteriores al debate de 1971 y Chomsky la responde a mi entender satisfactoriamente. Sin embargo, la toma de distancia de Naxos en este caso no es suficiente, porque no se plantea la cuestión de si la contestación de Chomsky al asunto es convincente o no para Foucault. Este último expresaba durante el debate la necesidad de localizar los puntos de actividad, lugares y formas mediante los que se ejerce la dominación, y sin embargo, ante la respuesta de Chomsky, permanece callado y no lo denuncia públicamente, como correspondería hacer al buen intelectual que desenmascara al poder y a sus lacayos. Podríamos sacar dos conclusiones:
1º Que para Foucault las explicaciones de Chomsky no son endebles.
2º Que Foucault sabe que la respuesta es endeble, pero no denuncia a Chomsky por razones misteriosas, y siguiendo una interpretación conspiranóica quizás incluso porque él también esté en el ajo. Si esto último es cierto, y Foucault y Chomsky son dos cripto-colaboracionistas al servicio de los opresores, el desencanto de Naxos no es nada comparado con el mío. Bueno, fuera de bromas, en mi opinión creo que para Foucault la respuesta tampoco fue endeble.

Por otra parte, si la consecuencia inevitable de ser un verdadero incordio para el gobierno americano es la muerte, entonces cuídate, Naxos: al desenmascarar el juego de Chomsky considero inminente la visita de los hombres de negro por tus inmediaciones. Tampoco comparto eso de que las críticas de Chomsky al gobierno americano están desactualizadas, baste citar su intenso activismo durante la Guerra de Vietnam, el cual no creo que fuera a toro pasado. Todo lo anterior no obsta para que, como ya dije, le quite la aureola a Chomsky, hay cosas de él que me molestan (por ejemplo a veces me irrita su lenguaje, su costumbre de decir “es evidente que” o “es obvio que” cuando sólo lo es para él).

Me parece bien lo que dice Cosmodelia sobre evitar tener que decidir entre X e Y, A o B, y procurar integrarlo todo y a todos, pero a veces las propuestas de X e Y son definitivamente antagónicas, y si el lenguaje de alguien es deliberadamente oscuro, eso no me parece un punto a su favor.

Un último apunte sobre algo que dice Cosmodelia respecto a Negri: “Pero claro, el último mono no va a leerle porque Negri pidió el sí en un referéndum. Según eso no podríamos leer a nadie, todo autor habrá hecho o dicho algo con lo que no estamos de acuerdo, ¿no? “. Todo el mundo hace y dice cosas con las que uno puede no estar de acuerdo, pero hay cosas y cosas, Cosmodelia. Y no seguiré por aquí porque ya hay bastantes tentáculos.

Y finalmente, respecto a la crítica a los postmodernos hecha por Sokal, dada la larga y tardía respuesta requerida a Naxos, la necesidad de leer bien las referencias implicadas, mi falta de tiempo y también ya de energías, la pospongo a mañana o pasado. Espero que con lo que digo ahora sea suficiente por ahora.

9/26/2005 11:58:00 PM  
Blogger Naxos said...

Ultísimo mono:
Ok. Después de leer tu último comentario, el cual me ha dejado bastante satisfecho en su esfuerzo y extensión -pronto repararé en los pormenores- debo sin más y sin lamento bajar las armas y retractarme sobre las regugitaciones y las desconexiones. Vale la pena. Y es que me alegra que en tu respuesta se halle algo qué compartir -es decir, algunas abstracciones, cosa que siempre se agradece y estimula-. Pero te diré que sinceramente me molestó que pidieras con insistencia referencias ocultas que nadie tenía, y de que insististe en decir que yo eludía dartelas, sin mencioanr otras tantas cosas que ya no vale la pena argüir (como por ejemplo ese último sarcasmo tuyo: "¿No era dificil verdad?"). Francamente, sin afán de que sea esto una invectiva, me parece que también puedes evitarte la arrogancia de asumirte como alguien que pueda definir si lo que acá se dice es razonble o no, como si sostuvieras el monopolio logocéntrico de la razón de las cosas, ya que ello me parece asimismo ofensivo y dañino al intercambio, sin mencionar que es una falsa arrogancia que a la vez es una provocación cuya vanidad asimismo es poco fina. Todas estas peripecias me orillaron también a pensar que la cosa no llegaría a más contigo, sin embargo, por fin tu buena disposición disipa en mí la idea de que estabas en blanco y de que necesitabas del material de otros para hacer cabalgar tu opinión. Al decirte esto, tu presunción de ser juez amerita disiparse también, por lo que te pido con amabilidad que lo hagas. Considero contigo que el abuso de los sarcasmos es improductivo al grado de ser insultante. Por ello, en función de retroalimentar este intercambio -y viendo que contigo finalmente si hay leña de donde cortar, es decir, en el buen sentido del término-, considero que es mejor que sigamos tonificando al menos las finas ironías, siempre y cuando no sean descontextualizadas a la hora de replicar. ¿Qué te parece?
Ahora bien, aunque prefiero no elaborar demasiado mis comentarios, ya que se sujetan a un timing dado entre la escritura digital y el hilo de mi pensamiento -el cual suelo reforzar limpiamente confiando en mi memoria- en esta ocasión, creo que tu respuesta es digna de atenderse con un plus de atención y argumentación reflexiva. Por ello mismo, y porque por ahora me he creado un tiempo para otros menesteres, te digo que quizá pasen algunas horas antes de que dedique algo de tiempo a tu último comentario. Supongo que para entonces ya abrá emergido tu otra réplica. Creo que sería complementario darles una respuesta conjunta. Además de que así se equilibrarían los turnos de este buen intercambio que me llena sostener contigo y con Cosmodelia, mas espero no tengas para ello inconvenientes...

por mientras te mando muchos saludos

9/27/2005 02:20:00 AM  
Anonymous Anónimo said...

El Último Mono de nuevo: Me alegro del rumbo que llevan ahora tus comentarios, sinceramente. El sarcasmo, (reconozco que quizás no debí hacerlo), me salió del alma porque con que me hubieras dicho simpemente que tu abstracción se basaba en el debate en "Dissent" hubiera sido más que suficiente, y todas las vueltas que le diste al asunto a mi me parecieron un desentendimiento, del mismo modo que mi petición de tales fuentes fue interpretada por ti como una constatación de que me quedé en blanco, lo cual para mí tampoco es el fin del mundo, pero cuando suceda te lo diré sin más. Igualmente, respecto a lo de "juez autoatribuido", pretendo serlo, como dije, tan sólo en cuanto a la formación de mis opiniones, sin arrebatar esa competencia al resto en cuanto a las suyas. Finalmente, me parece bien tomarnos con calma este intercambio de ideas, porque yo también tengo vida fuera de la blogosfera, entr otras la caprichosa insistencia de mi cuerpo por dormir ocho horas diarias. Por lo tanto, tampoco voy a acelerarme al contestar lo de Sokal, para este fin de semana supongo que lo habré "regurgitado" bien, espero. Sin prisas y sin rencores, se despide "El Último Mono".

9/27/2005 02:34:00 AM  
Blogger Naxos said...

Ultimomono:
Ok. Me parece franco de tu parte pedir tiempo, aunque debo decir que en la blogósfera esperar hasta el fin de semana, cuando apenas se es martes, pues es una eternidad. Será cuando lo puedas, aunque pienso que hay que tener el desenfado de escribir con más soltura...al menos eso es lo que yo hago como un jercicio para acondicionar las ideas
:)
Bien, esperaré... pero quizá Cosmodelia ya tenga algo listo para el acicalamiento...
:D

9/27/2005 02:53:00 AM  
Blogger cosmodelia said...

Por ahora sólo aclararé algo al último mono, y a otros que han añadido en otras ocasiones un plus que no hay en lo que escribo cuando se trata, directa o indirectamente, de rizomas, o de otra aproximación a la obra de los autor@s que van apareciendo en el blog.

Dice el último mono: Me parece bien lo que dice Cosmodelia sobre evitar tener que decidir entre X e Y, A o B, y procurar integrarlo todo y a todos.

Ahora releamos lo que escribí:

Mucho de esto lo diría sobre otros autores y las autoras que últimamente aparecen en el blog (ver Cyborg asesina a Dios)
Nos son de provecho si en ver de tener que decidir X o Y sí o no, A bueno, Z malo,
tomamos de A, X, Y y Z la aspiración a contribuir al posible esfuerzo conjunto de los seres humanos (como suma de singularidades, no masa) por encarnar nuevas formas de subjetividad, irreductibles a los efectos de la dominación: de desprenderse de las formas de subjetividad que el Estado, el Imperio y/o las instituciones enajenantes imponen a los individuos.

La parte en cursiva de mi texto y de la "traducción" del último mono de dicho fragmento NO se corresponden, pues no hablé de integrar todo y a todos.
Hablo de tomar de todo aquel/la que nos aporte algo como singularidad. Y los autor@s que van apareciendo en este blog lo hacen porque en las obras de todos ell@s hay aportes, que se pierden en mi opinión en discusiones sobre etiquetas o por boca de asno, discusiones que pueden llegar a ser bizantinas, más si son basadas en filias y fobias que en una aproximación de aprendizaje y recepción basada en el placer-saber.

Agradezco mucho el reciente aporte de Naxos en el post sobre Cyborg asesina a Dios, y estos días dedicaré más el tiempo libre a su comentario.

9/27/2005 08:59:00 AM  
Anonymous Anónimo said...

El Último Mono brevemente sobre la aclaración de Cosmodelia: Yo no considero que haya formulado un "plus" sobre lo que dices, porque para mí la expresión "integración" va implícita en la tuya "contribuir al posible esfuerzo conjunto...". Por muy singulares que sean los aportes de los distintos autores, si se excluyen mutuamente, de bien poco nos van a servir. Y eso va más allá de las etiquetas.

9/28/2005 12:23:00 AM  
Blogger cosmodelia said...

Si prefieres pasar a brocha gorda lo escrito con pincel más fino, tú mismo.

9/28/2005 08:56:00 AM  
Anonymous Anónimo said...

El último mono: Creo que la cuestión está en que tenemos enfoques diferentes sobre este tema, y si el mío es "de brocha gorda", pues qué le vamos a hacer, el proceso de refinado exige tiempo. Pero cuando alguien es capaz de apreciar las cosas a un nivel de exquisitez como el tuyo, lo menos que podría es tratar de hacerlo accesible a los que todavía estamos en estado silvestre, en lugar de limitarse a comentarios como el anterior.

9/28/2005 11:52:00 PM  
Blogger cosmodelia said...

¿Por qué será que sabía lo tomarías así? Uséis el nick que uséis, no os dais cuenta lo perfectamente previsibles que sois.
Y es que si uno conoce las ideas-ambiente y sabe que el interlocutor/a X las asume sin reflexión, adivina fácilmente la respuesta, antes incluso de ser ni escrita. No hay misterio. Simple observación.

Considero que no había ninguna exquisitez en mi comentario, ¿hay jergas, palabras que no se entiendan por un ciudadano común, ideas difíciles?
No, sencillamente no era burdo. Y trato de que lo que escribo no lo sea porque la realidad no es burda.
El mundo no es en blanco y negro, sí y no, bueno, malo, etc.

El proceso de refinado necesita tiempo, pero no sólo tiempo. Necesita una actitud de aprendizaje, pensar por ti mismo, etc. y lo que tú llamas exquisito es sencillamente tomarse el tiempo de leer despacio, pensar sobre lo leído, o conocer algo antes de hablar de ello. Curiosamente pareces pretender defender la ilustración frente al posmodernismo pero de hecho derribas los fundamentos de la primera: el pensamiento y el debate racional.

No es obligatorio comentar, ni leer ni pensar, pero si das el paso de comentar algo, lo que te lleva repitiendo Naxos has de hacer es obvio: conócelo por ti mismo y reflexiona antes de escribir.

Si hoy día en ciertos ambientes eso se considera exquisito es su problema, que por cierto explica muchas cosas, como la famosa crisis crónica de la izquierda.

Si escribo de un libro en el blog, lo doy a conocer y así lo hago accesible.
Si quieres pasar a leerlo, hazlo, si no, no lo hagas. Pero aquí y en otros foros vienen a comentarlo quienes expresamente dicen que no lo han leído, y a menudo, dicen no van a hacerlo, por algún “pecado” que cometió el autor/a. No importa lo que dice el libro. ¿Decir que estaría mejor empleado dedicar ese tiempo a dedicado a comentar un libro que se desconoce a leerlo te parecería exquisito?

El artículo de esta entrada sigue sin comentar, dando la razón al autor: fijación por los dedos, dedos, dedos. Se comenta más el "chismorreo" que la idea central del texto. Lástima que Yohannah borrara sus comentarios. Hubieras podido comprobar esta actitud típica: fijar la atención en la anécdota o el autor, no en la esencia del texto. El texto sin anécdota o chismorreo parece exquisito y no se comenta. No se comenta porque no sirve ante él un discurso prefabricado por otros, hay que leerlo y pensar por uno mismo para comentarlo.

La compulsión de escribir de lo que no se conoce se da mucho en el Internet de izquierdas, y está haciendo que se abandone el debate por quienes precisamente podían enriquecerlo.

Te doy la razón en algo. Cuando pedías tiempo para responder, es necesario. Naxos te urgía a responder. ¿Para qué?
Las respuesta rápidas lo primero que se nota es que no han leído bien a lo que pretenden responder.
Menos haber pensado sobre ello.
Más valen menos comentarios más meditados.

Volviendo a la integración. Si te aclare una vez que mi comentario no decía eso que tú interpretaste de integrar todo y todos, ¿por qué insististe en vez de leer despacio lo que escribí? Basta leerlo sin añadir un plus de tu cosecha para no sacar esa conclusión que sacaste.

Repetir algo a lo que ya se te ha respondido no sirve de nada. Y añadir lo que un texto no dice, igual. Ya añadiste al libro de Sokal lo que no dice. Te remitimos a los comentarios, ¿los has leído?

Como Naxos considero esa actitud general tuya agresiva. No saber de algo, a todos nos pasa. Pero algunos asociamos saber y aprender a placer, y nos gusta aprender lo que no sabemos, ¿será eso lo que hoy es exquisito?

Naxos tenía razón cuando te decía que sin daros cuenta provocáis respuestas ofensivas. ¿O no considerarías ofensivo decirte "aprende a leer" ante tu insistencia en interpretar lo que te da la gana?
Pero es un hecho objetivo que muchos comentaristas de internet no leéis bien, y otros lo hacemos peor en este medio. Quizás sea por la lectura en pantalla, por lo que no me extraña se esté volviendo a leer en papel. Y que el debate se vuelva a producir en medios más tradicionales. Si esto sigue así, será una oportunidad perdida esto de Internet.

Te diré que comprendo una primera mala interpretación, pero no la insistencia. Y decirte eso no es exquisitez. Pero tú lo ves así. Si tratar de pensar por uno mismo es de exquisitos, se quedarán en el ciberespacio los amantes del pensamiento burdo hablando entre ellos de lo malo que es Bush y otros "pensamientos" del estilo.

Curiosamente Naxos parece el ilustrado y tú el "posmoderno", y entrecomillo porque hoy ser "posmoderno" es más parecido a ser "tertuliano": no hay verdad, todo es relativo, cualquier opinión es válida, cualquiera puede hablar de todo y sobre todo.
Una caricatura del pensamiento de Deleuze, Foucault, etc., que estos "posmodernos" jamás se tomaron la molestia de leer, menos de disfrutar, pues eso, lo ven molestia, y no como decía antes: placer de aprender/saber.

Ya sé que hoy día quienes nos oponemos a esas ideas presentadas como "posmodernas" somos vistos como elitistas, exquisitos, etc. pero da la casualidad que a lo que nos oponemos es a lo que toda dictadura, tiranía, fascismo, ect. ha tratado de hacer: eliminar el pensamiento libre, y es lo que quienes llevan a la práctica esas teorías “antipensamiento” contribuyen a hacer.

Y en eso de defender le pensamiento libre veo se parecen mucho más Chomsky o Foucault entre sí, que quienes optan por uno u otro en la actualidad, sin conocer sus respectivas obras.

Se habla de detalles, no de sus obras. En lo del MIT tienes razón, ¿pero no haces tú lo mismo con Negri y el "sí"?

Como lo veo, pierdes el tiempo "disparando" a Naxos o a mí y te equivocas de "objetivo". ¿Quién inicia el trato de “enemigo”? Algunos venís a los blog con el uniforme de combate. Nada conveniente para la reflexión racional. La dialéctica amigo/enemigo embota el pensamiento, y cuando caemos en ella nos ocurre que tendemos a decir estupideces.

Aquí perfecto no hay nadie. Te hemos alentado a escribir por ti mismo a pesar de tus ataques, y Naxos lo ha valorado cuando lo has hecho, pero mira el espacio que has dedicado a escribir de tus propias ideas en estos posts, a escribir sobre la esencia de lo que hemos escrito Fdez-Savater, Naxos o yo. Poco, ¿no? Compara con el espacio dedicado a hablar por boca de otros, ataque o defensa, etc. Mucho más, ¿no?
Está en tu mano hacer lo que te propusiste de tomarte tu tiempo. Coincido contigo y estoy en esa línea, me lo tomo cada vez más.

Por eso te decía que tú mismo. Es tu elección. Este espacio es libre. Cada cual elige escribir o no, y si escribe escribe lo que quiere.
Por ahora este hilo lo que ha demostrado es la tesis de la entrada: se presta mucha atención a los dedos y poca o nada a las lunas.

9/29/2005 04:04:00 AM  
Blogger El último mono said...

Pongo ahora mi respuesta a Naxos sobre Sokal, quizás más adelante replique a Cosmodelia:

La tesis de Naxos consistente en afirmar que el denominado “affair” Sokal no es una broma de éste sino un desliz, tiene el mérito de no haber sido propuesta por ninguno de los que hablan por boca de asno. Como es natural, los asnos tampoco hemos sido capaces de ofrecer una explicación ni remotamente parecida. Esta originalidad digna de mérito le augura un futuro brillante a Naxos en cualquier caso: En primer lugar, porque si la tesis es cierta, significaría que su “subjetividad endurecida que capta gruesos trazos de realidad” es un utilísimo enfoque intelectual que debería ser practicado por todos o, al menos, por todos a los que nos interesa comprender el mundo en que vivimos. En segundo lugar, porque aunque la tesis sea falsa, permite vaticinar que Naxos, si reorienta adecuadamente sus esfuerzos, podría ocupar un lugar entre los grandes de cierto género literario: Lewis Carroll, J.R.R. Tolkien, Ursula K. Le Guin, etc. (pretendo una fina ironía, no un sarcasmo).

En atención a las advertencias de Cosmodelia, he intentado no caer en discusiones bizantinas sobre etiquetas, no reformulando la tesis en el sentido de si hemos de calificar a Sokal de “deslizante”, pero inevitablemente tengo que discutir si Sokal es “newagero”, puesto que lo afirma el propio Naxos como parte de su argumentación, y también sobre si “Social Text” o el propio Sokal son “deconstruccionistas”, por la misma razón.

En resumen, mi tesis es la contratesis de Naxos: que el artículo de Sokal fue parodia y no desliz. Los puntos principales de mi argumentación son también los opuestos a los de Naxos: Que Sokal no pensó que “Social Text” fuera deconstruccionista; que el principal “target” intelectual no fue “Social Text” sino el relativismo epistémico; que la responsabilidad por ese artículo publicado no es exclusivamente de Sokal, sino que los editores de “Social Text” son responsables de su publicación; que Sokal no es derridiano; que Sokal no es “newagero”.

Sobre el carácter deconstruccionista de “Social Text”, dices que ”Aronowitz contraargumenta el hecho de que Sokal haya pensado que esta revista era deconstruccionista”. En primer lugar, Aronowitz no contraargumenta ningún hecho. Para expresarte con propiedad deberías decir: “Aronowitz contraargumenta que Sokal pensó que esta revista era deconstruccionista”, porque esa contraargumentación no es un hecho, sino una afirmación de Aronowitz, replicada a su vez por Sokal en el escrito que pone fin a este debate en Dissent: “Yo no estaba tratando de resumir los puntos de vista de los editores, sino meramente probar si la afirmación desnuda (sin evidencia ni argumento) de tan extrema tesis haría elevarse algunas cejas entre ellos. Si lo hizo, los editores no se molestaron en comunicar sus preocupaciones, a pesar de mis repetidas peticiones de comentarios, críticas y sugerencias”. Como no hay contrarréplica, ni he encontrado más declaraciones por ahí, entiendo que Aronowitz no tiene nada más que decir al respecto, al menos públicamente. (Podríamos pensar que se quedó en blanco, pero vamos a ser buenos).
Por otra parte, resulta gracioso que acabemos volviendo al tema de las etiquetas (lo siento, Cosmodelia). ¿Qué más da que Aronowitz no se autocalifique a sí mismo ni a su proyecto como “deconstruccionista” si acaba cayendo en concesiones al relativismo cognitivo, como Sokal pone de manifiesto también en la réplica final, citando párrafos que indican un desliz relativista en la obra de Aronowitz?: “¿Quién niega el valor al estudio político y sociológico de la ciencia y de la tecnología, o al análisis filosófico de los problemas epistemológicos?. Mi posición (la de Sokal) es modesta: que tales investigaciones necesitan ser conducidas con el debido rigor intelectual. Los trabajos citados en mi artículo-parodia proporcionan una plétora de ejemplos acerca de cómo no proceder. Y así, desafortunadamente, lo hace el ensayo de Aronowitz:..” y cita varios casos de éste último. Como ya dije, Aronowitz ni se molesta en contestar desmontando la réplica final de Sokal con explicaciones del sentido materialista o marxista de esos párrafos. (Consideremos seriamente la posibilidad de que no pueda hacerlo).
Entonces, ¿cuál pienso yo, a la luz de este debate, que fue el “target” intelectual de Sokal, la revista “Social Text” o bien el relativismo cognitivo y sus absurdos?. Para explicarme voy a servirme de un ejemplo de Derecho Penal, utilizado para distinguir entre dolo de primer grado y dolo de segundo grado. El término “dolo” se utiliza en Derecho Penal para hacer referencia a la intencionalidad de un delito, cuando éste se comete deliberadamente con ese fin delictivo, y así poder distinguir los llamados “delitos dolosos” de los “delitos imprudentes”, que son los que se cometen por negligencia o descuido, y conllevan una pena menor. El dolo a su vez admite distintos grados, que la doctrina penalista clasifica en dolo de primer grado, dolo de segundo grado y por último el llamado “dolo eventual”, que roza la negligencia y que como no viene al caso aquí podemos ignorar. Pongo ahora un ejemplo claro para distinguir los dos primeros tipos de dolo. Si yo quisiera cometer un atentado terrorista matando a un conductor militar, y fuera a por ése conductor militar directamente, sería “dolo de primer grado”. Pero supongamos que mi objetivo fuera un general que viaja en una limusina, que lleva un conductor militar, que no es mi objetivo, pero que inevitablemente al estallar la bomba acabará muerto o herido, dado el medio empleado. Se puede decir que respecto del conductor hay “dolo de segundo grado”, pues el objetivo (el “target” perseguido con la acción) es el general, no el conductor. Supongo que ya ves por donde voy: El terrorista aquí es Sokal, el general es el relativismo cognitivo, posmodernismo o como quieras llamarlo, el conductor es Aronowitz y/o “Social Text” (como prefieras, Aronowitz puede ser el conductor y la revista ser el coche, si quieres afinar más). Sokal le da al conductor un maletín (artículo) con insignias (las “nonsenses” de los autores citados) que indican que pertenece a ese general. Si el conductor del coche no subiera a generales, rechazaría el maletín. El conductor coge el maletín (acepta publicarlo) y éste estalla (revelación de la parodia). La explosión alcanza al general y las consecuencias de la bomba Sokal las arrastra hasta hoy, aunque no sabemos muy bien cómo evolucionará. El conductor también ha sido alcanzado por la explosión, y en su irritación acusa al terrorista de confundirle con un general. Esto viene a ser como veo yo la contraargumentación de Aronowitz: A “Social Text” le salpica la mierda en la medida en que acepta publicar ese artículo sin verificar si es absurdo, pero no es el principal “target” intelectual, como afirma Sokal. En una cita de la Introducción de las “Imposturas” que pongo completa más abajo, se explica que es un artículo-argamasa de varias citas absurdas (y auténticas) de diversos intelectuales del gremio citado. Quiere ponerse en evidencia que éstos tienen textos que, si parecen incomprensibles, es por la sencilla razón de que no quieren decir nada.
Más adelante dices: “lo que pasó fue que Aronowitz publicó ese texto como una reversión a esa burla –partiendo del hecho de que la responsabilidad del contenido de los artículos de una revista no es de quien la preside sino de sus autores”. De nuevo te corrijo por tu uso del lenguaje. Cuando dices “partiendo del hecho de que la afirmación de…” insisto en que eso no es un hecho, solamente una afirmación, en mi opinión falsa, además de contradictoria con tus propias opiniones.
¿Por qué creo que es falsa esta idea de la responsabilidad exclusiva de Sokal?. Simplemente, porque los editores de esa revista tienen una función, decidir qué se publica y qué no se publica, de manera que si bien el contenido del artículo es responsabilidad de Sokal, puesto que él lo ha escrito, la publicación del mismo en “Social Text” no es responsabilidad suya, sino de los editores. Afirmar lo contrario sería tanto como afirmar que cualquiera puede publicar en “Social Text” escriba lo que escriba, porque, al fin y al cabo, escribe bajo su propia responsabilidad. La negativa de “Social Text” a publicar el artículo posterior revelando la parodia indica claramente que los editores de “Social Text” sí pintan algo en el proceso de publicación.
¿Por qué creo que esa idea además de falsa es contradictoria con tus opiniones sobre la función de los consejos editoriales? Porque me dices en otra parte: “…, mira: cuando un consejo editorial quiere dictaminar la validez de un texto …”. Así que tú mismo reconoces que la función de los editores es dictaminar la validez de los textos a efectos de su publicación, que no van a permitir que cualquiera eche a perder el prestigio de su revista publicando disparates. El caso, como dicen Sokal y Bricmont en la introducción de sus “Imposturas” es que el artículo no sólo fue aceptado, sino incluso insertado en un número especial dedicado a rebatir las críticas vertidas por científicos contra el postmodernismo y el constructivismo social. Y que, más allá de poner en evidencia los estándares intelectuales de la revista, “Lo verdaderamente revelador era el contenido de la parodia. Si se analiza con mayor profundidad, se observa que se construyó a partir de citas de eminentes intelectuales franceses y norteamericanos…; citas absurdas o carentes de sentido, pero que, no obstante, eran auténticas. En realidad, el artículo de Sokal no es más que una “argamasa” –de “lógica” intencionadamente fantasiosa - que “pega” unas citas con otras “. Este comentario confirma lo señalado arriba respecto al “target” principal del artículo.
Luego dices: “Al confesar que nunca ha entendido cómo se supone que la deconstrucción va a ayudar a la clase obrera, Sokal confiesa que su lectura de la obra derridiana -o similares- no es silvestre o espontánea, sino avezada. O sea que Sokal resulto ser más derridiano que la revista a la que intentó burlar”. Entonces, según tú, leer avezadamente la obra de alguien equivale a una confesión automática de afinidad con el autor, independientemente de las conclusiones que saques de ello. Si fuera así, tú, cuando en el mismo sentido nos dices que tampoco ves cómo el discurso de Chomsky sea de utilidad porque está desactualizado, y reconoces tener una lectura de la obra chomskyana avezada, en realidad nos invitas a pensar que en el fondo eres chomskyano. Pues no, hijo, no. La finalidad de leer a Derrida o a cualquier otro no es necesariamente para estar de acuerdo con Derrida o ese cualquier otro, sino para ver si se puede estar de acuerdo con él o no, y en qué, e incluso la finalidad podría ser exactamente la contraria a la que afirmas: que Sokal leyera a Derrida para encontrar sus “nonsenses” y ponerlas en evidencia. Recuerda que me exigías que para hablar de Foucault hay que leerlo, y yo te di la razón salvo respecto al caso del debate Chomsky-Foucault por las razones que mencioné en su momento.
Después compartes con nosotros una serie de suposiciones o presunciones sobre la relación que tú entiendes que hay entre ser científico y tener ideas políticas. Tú solito, sin ayuda de nadie, presumes la falta de seriedad de Sokal por decir que es un viejo izquierdista siendo como es un científico. Yo lo veo así: Sokal dice dos cosas en ese párrafo que se relacionan lógicamente: ser un “viejo científico pesado que cree, ingenuamente, que existe un mundo externo, que existen verdades objetivas…”, con lo cual afirma como científico su repulsa por el relativismo epistémico. Y segundo, ser un “viejo izquierdista impenitente que nunca ha entendido cómo se supone que la deconstrucción va a ayudar a la clase obrera”, con lo cual significa dos cosas: 1ª que es de izquierdas. 2ª, que además, como detractor del relativismo cognitivo, es de los “viejos”, no de la nueva corriente del izquierdismo “postmoderno”, que sí se apoya en dicho relativismo y cree, a sensu contrario, que la “deconstrucción” puede ayudar a la clase obrera.
Otra presunción, por ejemplo: “Y es que un científico/físico serio y dedicado no tiene nada que hacer leyendo a Derrida, verdaderamente, a menos que quiera cuestionar los principios herméticos de su oficio”, como ya dije arriba, la finalidad de leer a Derrida no tiene por qué ser coincidir con Derrida, podría ser exactamente la contraria, encontrarle las “nonsenses” y ponerlas en evidencia. Además, Aronowitz extiende indebidamente el término “deconstrucción”, que sólo aparece en lo que llamas la “confesión”, a todo el “Afterword”, y Sokal le replica esto mismo, que sólo usa una sola vez la expresión “deconstrucción” y que se refirió a los escritos de Ross y Harding como ejemplos de “constructivismo social”, no de “deconstrucción”. Y es que el “target” de Sokal no es sólo la “deconstrucción” ni Derrida.
Así que por todas estas razones no puedo estar de acuerdo con tu tesis. Pero también quiero añadir algunas cosas más en relación a Sokal:
Sobre si Sokal es “newagero”, justificas esa etiqueta sobre la base de tu tesis anterior, y por lo tanto, su posicionamiento en las ciencias físicas al no ser una parodia, caería necesariamente en este ámbito porque un “hard” no diría esas chorradas “newageras” en un artículo, salvo que fuera una parodia, claro. Pero al ser precisamente eso, en el apéndice B de “Imposturas intelectuales”, página 276, las explicaciones comentando la parodia han de ser verdaderas, y por lo tanto, cuando se dice en esa página: “...y otras varias locuras de la New Age”, se está afirmando implícitamente que Sokal es un “hard”, no un “newagero”. Si además miramos los antecedentes como físico de Sokal: un libro anterior, varios trabajos, y los compañeros con los que ha publicado uno y otros, vemos que su posición no gira sobre la gravitación cuántica aplicada a los poderes curativos de las pirámides, por decir algo.
Respecto a que Sokal no trata de Foucault en sus “Imposturas Intelectuales”, contestaste: “no es tampoco cierto, ya que en su libro también figura -como parte de su bibliografía general- el librito que Foucault dedicó a Deleuze: Theatrum philosophicum “. La referencia bibliográfica a que te refieres es por la cita que preside el capítulo de Deleuze y Guattari, en la que Foucault dice lo del “siglo deleuziano”, pero no hay ningún capítulo dedicado a Foucault, que es lo que quería aclarar con la cita que puse de Sokal, que era bien clara de por sí.
Sinceramente creo que el problema que tienes con Sokal no es por Foucault, sino principalmente por poner en evidencia a Deleuze en el libro. ¿Me equivoco?.

Esperando que hayas encontrado abstracción suficiente en mis comentarios anteriores, se adentra de nuevo en su selva no-blogosférica, “El último mono”.

9/29/2005 11:49:00 PM  
Blogger El último mono said...

Pongo otra vez mi respuesta a Naxos sobre Sokal (a ver si ahora se publica correctamente), quizás más adelante replique a Cosmodelia:

La tesis de Naxos consistente en afirmar que el denominado “affair” Sokal no es una broma de éste sino un desliz, tiene el mérito de no haber sido propuesta por ninguno de los que hablan por boca de asno. Como es natural, los asnos tampoco hemos sido capaces de ofrecer una explicación ni remotamente parecida. Esta originalidad digna de mérito le augura un futuro brillante a Naxos en cualquier caso: En primer lugar, porque si la tesis es cierta, significaría que su “subjetividad endurecida que capta gruesos trazos de realidad” es un utilísimo enfoque intelectual que debería ser practicado por todos o, al menos, por todos a los que nos interesa comprender el mundo en que vivimos. En segundo lugar, porque aunque la tesis sea falsa, permite vaticinar que Naxos, si reorienta adecuadamente sus esfuerzos, podría ocupar un lugar entre los grandes de cierto género literario: Lewis Carroll, J.R.R. Tolkien, Ursula K. Le Guin, etc. (pretendo una fina ironía, no un sarcasmo).

En atención a las advertencias de Cosmodelia, he intentado no caer en discusiones bizantinas sobre etiquetas, no reformulando la tesis en el sentido de si hemos de calificar a Sokal de “deslizante”, pero inevitablemente tengo que discutir si Sokal es “newagero”, puesto que lo afirma el propio Naxos como parte de su argumentación, y también sobre si “Social Text” o el propio Sokal son “deconstruccionistas”, por la misma razón.

En resumen, mi tesis es la contratesis de Naxos: que el artículo de Sokal fue parodia y no desliz. Los puntos principales de mi argumentación son también los opuestos a los de Naxos: Que Sokal no pensó que “Social Text” fuera deconstruccionista; que el principal “target” intelectual no fue “Social Text” sino el relativismo epistémico; que la responsabilidad por ese artículo publicado no es exclusivamente de Sokal, sino que los editores de “Social Text” son responsables de su publicación; que Sokal no es derridiano; que Sokal no es “newagero”.

Sobre el carácter deconstruccionista de “Social Text”, dices que ”Aronowitz contraargumenta el hecho de que Sokal haya pensado que esta revista era deconstruccionista”. En primer lugar, Aronowitz no contraargumenta ningún hecho. Para expresarte con propiedad deberías decir: “Aronowitz contraargumenta que Sokal pensó que esta revista era deconstruccionista”, porque esa contraargumentación no es un hecho, sino una afirmación de Aronowitz, replicada a su vez por Sokal en el escrito que pone fin a este debate en Dissent: “Yo no estaba tratando de resumir los puntos de vista de los editores, sino meramente probar si la afirmación desnuda (sin evidencia ni argumento) de tan extrema tesis haría elevarse algunas cejas entre ellos. Si lo hizo, los editores no se molestaron en comunicar sus preocupaciones, a pesar de mis repetidas peticiones de comentarios, críticas y sugerencias”. Como no hay contrarréplica, ni he encontrado más declaraciones por ahí, entiendo que Aronowitz no tiene nada más que decir al respecto, al menos públicamente. (Podríamos pensar que se quedó en blanco, pero vamos a ser buenos).
Por otra parte, resulta gracioso que acabemos volviendo al tema de las etiquetas (lo siento, Cosmodelia). ¿Qué más da que Aronowitz no se autocalifique a sí mismo ni a su proyecto como “deconstruccionista” si acaba cayendo en concesiones al relativismo cognitivo, como Sokal pone de manifiesto también en la réplica final, citando párrafos que indican un desliz relativista en la obra de Aronowitz?: “¿Quién niega el valor al estudio político y sociológico de la ciencia y de la tecnología, o al análisis filosófico de los problemas epistemológicos?. Mi posición (la de Sokal) es modesta: que tales investigaciones necesitan ser conducidas con el debido rigor intelectual. Los trabajos citados en mi artículo-parodia proporcionan una plétora de ejemplos acerca de cómo no proceder. Y así, desafortunadamente, lo hace el ensayo de Aronowitz:..” y cita varios casos de éste último. Como ya dije, Aronowitz ni se molesta en contestar desmontando la réplica final de Sokal con explicaciones del sentido materialista o marxista de esos párrafos. (Consideremos seriamente la posibilidad de que no pueda hacerlo).
Entonces, ¿cuál pienso yo, a la luz de este debate, que fue el “target” intelectual de Sokal, la revista “Social Text” o bien el relativismo cognitivo y sus absurdos?. Para explicarme voy a servirme de un ejemplo de Derecho Penal, utilizado para distinguir entre dolo de primer grado y dolo de segundo grado. El término “dolo” se utiliza en Derecho Penal para hacer referencia a la intencionalidad de un delito, cuando éste se comete deliberadamente con ese fin delictivo, y así poder distinguir los llamados “delitos dolosos” de los “delitos imprudentes”, que son los que se cometen por negligencia o descuido, y conllevan una pena menor. El dolo a su vez admite distintos grados, que la doctrina penalista clasifica en dolo de primer grado, dolo de segundo grado y por último el llamado “dolo eventual”, que roza la negligencia y que como no viene al caso aquí podemos ignorar. Pongo ahora un ejemplo claro para distinguir los dos primeros tipos de dolo. Si yo quisiera cometer un atentado terrorista matando a un conductor militar, y fuera a por ése conductor militar directamente, sería “dolo de primer grado”. Pero supongamos que mi objetivo fuera un general que viaja en una limusina, que lleva un conductor militar, que no es mi objetivo, pero que inevitablemente al estallar la bomba acabará muerto o herido, dado el medio empleado. Se puede decir que respecto del conductor hay “dolo de segundo grado”, pues el objetivo (el “target” perseguido con la acción) es el general, no el conductor. Supongo que ya ves por donde voy: El terrorista aquí es Sokal, el general es el relativismo cognitivo, posmodernismo o como quieras llamarlo, el conductor es Aronowitz y/o “Social Text” (como prefieras, Aronowitz puede ser el conductor y la revista ser el coche, si quieres afinar más). Sokal le da al conductor un maletín (artículo) con insignias (las “nonsenses” de los autores citados) que indican que pertenece a ese general. Si el conductor del coche no subiera a generales, rechazaría el maletín. El conductor coge el maletín (acepta publicarlo) y éste estalla (revelación de la parodia). La explosión alcanza al general y las consecuencias de la bomba Sokal las arrastra hasta hoy, aunque no sabemos muy bien cómo evolucionará. El conductor también ha sido alcanzado por la explosión, y en su irritación acusa al terrorista de confundirle con un general. Esto viene a ser como veo yo la contraargumentación de Aronowitz: A “Social Text” le salpica la mierda en la medida en que acepta publicar ese artículo sin verificar si es absurdo, pero no es el principal “target” intelectual, como afirma Sokal. En una cita de la Introducción de las “Imposturas” que pongo completa más abajo, se explica que es un artículo-argamasa de varias citas absurdas (y auténticas) de diversos intelectuales del gremio citado. Quiere ponerse en evidencia que éstos tienen textos que, si parecen incomprensibles, es por la sencilla razón de que no quieren decir nada.
Más adelante dices: “lo que pasó fue que Aronowitz publicó ese texto como una reversión a esa burla –partiendo del hecho de que la responsabilidad del contenido de los artículos de una revista no es de quien la preside sino de sus autores”. De nuevo te corrijo por tu uso del lenguaje. Cuando dices “partiendo del hecho de que la afirmación de…” insisto en que eso no es un hecho, solamente una afirmación, en mi opinión falsa, además de contradictoria con tus propias opiniones.
¿Por qué creo que es falsa esta idea de la responsabilidad exclusiva de Sokal?. Simplemente, porque los editores de esa revista tienen una función, decidir qué se publica y qué no se publica, de manera que si bien el contenido del artículo es responsabilidad de Sokal, puesto que él lo ha escrito, la publicación del mismo en “Social Text” no es responsabilidad suya, sino de los editores. Afirmar lo contrario sería tanto como afirmar que cualquiera puede publicar en “Social Text” escriba lo que escriba, porque, al fin y al cabo, escribe bajo su propia responsabilidad. La negativa de “Social Text” a publicar el artículo posterior revelando la parodia indica claramente que los editores de “Social Text” sí pintan algo en el proceso de publicación.
¿Por qué creo que esa idea además de falsa es contradictoria con tus opiniones sobre la función de los consejos editoriales? Porque me dices en otra parte: “…, mira: cuando un consejo editorial quiere dictaminar la validez de un texto …”. Así que tú mismo reconoces que la función de los editores es dictaminar la validez de los textos a efectos de su publicación, que no van a permitir que cualquiera eche a perder el prestigio de su revista publicando disparates. El caso, como dicen Sokal y Bricmont en la introducción de sus “Imposturas” es que el artículo no sólo fue aceptado, sino incluso insertado en un número especial dedicado a rebatir las críticas vertidas por científicos contra el postmodernismo y el constructivismo social. Y que, más allá de poner en evidencia los estándares intelectuales de la revista, “Lo verdaderamente revelador era el contenido de la parodia. Si se analiza con mayor profundidad, se observa que se construyó a partir de citas de eminentes intelectuales franceses y norteamericanos…; citas absurdas o carentes de sentido, pero que, no obstante, eran auténticas. En realidad, el artículo de Sokal no es más que una “argamasa” –de “lógica” intencionadamente fantasiosa - que “pega” unas citas con otras “. Este comentario confirma lo señalado arriba respecto al “target” principal del artículo.
Luego dices: “Al confesar que nunca ha entendido cómo se supone que la deconstrucción va a ayudar a la clase obrera, Sokal confiesa que su lectura de la obra derridiana -o similares- no es silvestre o espontánea, sino avezada. O sea que Sokal resulto ser más derridiano que la revista a la que intentó burlar”. Entonces, según tú, leer avezadamente la obra de alguien equivale a una confesión automática de afinidad con el autor, independientemente de las conclusiones que saques de ello. Si fuera así, tú, cuando en el mismo sentido nos dices que tampoco ves cómo el discurso de Chomsky sea de utilidad porque está desactualizado, y reconoces tener una lectura de la obra chomskyana avezada, en realidad nos invitas a pensar que en el fondo eres chomskyano. Pues no, hijo, no. La finalidad de leer a Derrida o a cualquier otro no es necesariamente para estar de acuerdo con Derrida o ese cualquier otro, sino para ver si se puede estar de acuerdo con él o no, y en qué, e incluso la finalidad podría ser exactamente la contraria a la que afirmas: que Sokal leyera a Derrida para encontrar sus “nonsenses” y ponerlas en evidencia. Recuerda que me exigías que para hablar de Foucault hay que leerlo, y yo te di la razón salvo respecto al caso del debate Chomsky-Foucault por las razones que mencioné en su momento.
Después compartes con nosotros una serie de suposiciones o presunciones sobre la relación que tú entiendes que hay entre ser científico y tener ideas políticas. Tú solito, sin ayuda de nadie, presumes la falta de seriedad de Sokal por decir que es un viejo izquierdista siendo como es un científico. Yo lo veo así: Sokal dice dos cosas en ese párrafo que se relacionan lógicamente: ser un “viejo científico pesado que cree, ingenuamente, que existe un mundo externo, que existen verdades objetivas…”, con lo cual afirma como científico su repulsa por el relativismo epistémico. Y segundo, ser un “viejo izquierdista impenitente que nunca ha entendido cómo se supone que la deconstrucción va a ayudar a la clase obrera”, con lo cual significa dos cosas: 1ª que es de izquierdas. 2ª, que además, como detractor del relativismo cognitivo, es de los “viejos”, no de la nueva corriente del izquierdismo “postmoderno”, que sí se apoya en dicho relativismo y cree, a sensu contrario, que la “deconstrucción” puede ayudar a la clase obrera.
Otra presunción, por ejemplo: “Y es que un científico/físico serio y dedicado no tiene nada que hacer leyendo a Derrida, verdaderamente, a menos que quiera cuestionar los principios herméticos de su oficio”, como ya dije arriba, la finalidad de leer a Derrida no tiene por qué ser coincidir con Derrida, podría ser exactamente la contraria, encontrarle las “nonsenses” y ponerlas en evidencia. Además, Aronowitz extiende indebidamente el término “deconstrucción”, que sólo aparece en lo que llamas la “confesión”, a todo el “Afterword”, y Sokal le replica esto mismo, que sólo usa una sola vez la expresión “deconstrucción” y que se refirió a los escritos de Ross y Harding como ejemplos de “constructivismo social”, no de “deconstrucción”. Y es que el “target” de Sokal no es sólo la “deconstrucción” ni Derrida.
Así que por todas estas razones no puedo estar de acuerdo con tu tesis. Pero también quiero añadir algunas cosas más en relación a Sokal:
Sobre si Sokal es “newagero”, justificas esa etiqueta sobre la base de tu tesis anterior, y por lo tanto, su posicionamiento en las ciencias físicas al no ser una parodia, caería necesariamente en este ámbito porque un “hard” no diría esas chorradas “newageras” en un artículo, salvo que fuera una parodia, claro. Pero al ser precisamente eso, en el apéndice B de “Imposturas intelectuales”, página 276, las explicaciones comentando la parodia han de ser verdaderas, y por lo tanto, cuando se dice en esa página: “...y otras varias locuras de la New Age”, se está afirmando implícitamente que Sokal es un “hard”, no un “newagero”. Si además miramos los antecedentes como físico de Sokal: un libro anterior, varios trabajos, y los compañeros con los que ha publicado uno y otros, vemos que su posición no gira sobre la gravitación cuántica aplicada a los poderes curativos de las pirámides, por decir algo.
Respecto a que Sokal no trata de Foucault en sus “Imposturas Intelectuales”, contestaste: “no es tampoco cierto, ya que en su libro también figura -como parte de su bibliografía general- el librito que Foucault dedicó a Deleuze: Theatrum philosophicum “. La referencia bibliográfica a que te refieres es por la cita que preside el capítulo de Deleuze y Guattari, en la que Foucault dice lo del “siglo deleuziano”, pero no hay ningún capítulo dedicado a Foucault, que es lo que quería aclarar con la cita que puse de Sokal, que era bien clara de por sí.
Sinceramente creo que el problema que tienes con Sokal no es por Foucault, sino principalmente por poner en evidencia a Deleuze en el libro. ¿Me equivoco?.

Esperando que hayas encontrado abstracción suficiente en mis comentarios anteriores, se adentra de nuevo en su selva no-blogosférica, “El último mono”.

9/30/2005 12:17:00 AM  
Blogger cosmodelia said...

Lo de invitar a hablar de las obras, de los textos, sin mediar etiquetas, lo hago no sólo a ti, último mono, sino a Naxos, a quien sea aparezca por aquí, a mí mismo.

¿Es útil discernir si Foucault es o no posmoderno, más sin haberle leído? Insisto que mucho más es leerle.

¿Has leído los comentarios que te dijimos ya hicimos sobre "Imposturas"? (Naxos te dio el link más arriba).
Da la impresión que no.

Sobre mi último comentario, espero notes se refiere a ti, pero a veces si hablo en plural no a ti. Y puede que en ese plural no estés tú.

Invito también a no leer los textos "a la contra", buscando más en qué estamos o no de acuerdo, sino ver qué podemos aprender. La crítica será más certera si se leyó con empatía y no con mentalidad de combate, de ataque/defensa.

9/30/2005 12:24:00 AM  
Blogger Naxos said...

Cosmodelia, hola :)

Sin más estoy de acuerdo en lo que le dices al último mono en los dos últimos comentarios que le haces. Creo que ya le hemos insinuado muchas cosas. Tus comentarios me obliga a ser franco también, en el mismo sentido que lo señalas, pero no lo hago como para que el último mono de la nasa se sienta atacado o atascado -al menos espero que no lo entienda así-, sino para que ofrezca más y supere sus estructuraciones, como ya se lo he dicho también en algunas de mis insinuaciones. Se ve su afán, eso que ni qué. El espacio está dado: quién sea mismo, pues.

Personalmente no espero que la comprensión del último mono abrace todo lo que le hemos dicho, no sólo porque ya se le han dicho muchas cosas referentes a los temas expuestos -por ejemplo, véase todos los argumentos que expuse sobre lo que abstraigo del tema Chosmky, del tema posmodernismo, y del tema Sokal, y véasen ellos sólo para ver también que lo expuesto ahí es mucho más prominente argumentalmente, que las recusacuiones de prueba que el último mono ha pedido, y por supuesto mucho más que lo que él mismo ha podido aportar de su cosecha-. Como dices, Cosmodelia, no basta con leer los textos ala contra, como siento que ha hecho con mis comentarios el último mono de la nasa. Si lo notas, ya desde el princpio, en mi primer respuesta a la primer réplica que él me hizo, consideraba que era una lástima que su comentario se desplegara sólo a partir del debate Foucault/Chomsky, y que omitiera todo lo que también había argumentado después -hasta le tracé unas pinceladas en el sentido del "dedo", al decirle que era una lástima que mis comentarios respecto a Chomsky hayan apuntado a algo que no pudo ver. A pesar de todo, como podemos verlo gesticulando desde cabo cañaveral, siento que el último mono lo ha intentado...

Sin embargo, Cosmodelia -y esto se lo digo a Juana para que lo entienda Mengana-: quiero destacar la necesidad que existe de cierta exquisitez, pero no tanto de una exquisitez de la que podamos presumir para apabullar, sino de la exquisitez que es compartible y que invita al afloramiento de la exquisitez del otro. En este sentido, Cosmodelia, creo que muchos de los comentarios que haces -y no sólo en este apartado- han apuntado siempre a esta invitación a la exquisitez, con su propia exquisitez. Quisiera pedirte que no dejes de hacerlos, porque son estimulantes y hablan de que en este espacio hay una forma fina de pensamiento. Y eso es lo que queremos provocar...(quizá el último mono lo esté ya sospechando..., quizá esté decidiéndose por el libro en lugar del banano)

Como dices, Cosmodelia, son muchos los insulsos y los burdos que pueden verla como una exquisitez mamona de la cual ellos mismos se sienten ajenos -quizá eso sea en efecto incuestionable-, pero nuestro asunto apunta más bien a quien quiera compartirla y hacerla compartible en función de que en su cuerpo aflore. Esta es una liberación molecular de deseo que invita a una reflexión escritural que hace del pensamiento una forma de expresión asequible. Y para ello, como lo señalas, se necesitan algunas cosas más allá de escribir y decir la simple opinión. Se necesita aflojar la retención.

Me parece que, como todos, el último mono todavía tiene cierta chance de sacurdirse sus presunciones para mostrar un poco de su exquisitez. A pesar de que no he leído detenidamente su último comentario, creo contigo que él ha sido muy previsible en sus respuestas, al grado de que expresan un fórmula bastante dotada de prenociones que son aprovechables para ejercitar las ideas respecto a lo que escribimos. Claro que sus falsas atribuciones resultan enfadosas, pero ya también hemos demostrado que pueden disolverse...

En efecto, para nosostros esto es un ejercicio que, ante nuestra propia franqueza, nos beneficia. Pero sobretodo y por ende, también beneficia o enriquece a quien tiene la serenidad y la apertura para hacer felices abstracciones de lo leido. A ello estamos invitando a este últisimo mono descendido desde la nasa...

En sus últimos comentario, ciertamente y a pesar de todo, el último mono ha podido abstraer algunas cosas, pero sólo para cebarse en sus demostraciones -como he podido gruesamente leer-, y cebarse en sus peticiones de prueba y en sus afanes de juicio. Pero falta por ver si su último veredicto no es del tipo que termina hacer del juez un silencioso enjuiciado. Veamos qué pasa.

:P

saludos

PD
A propósito de tu invitación a hablar de las obras y a leerlas sin estar predispuestos a comentar a la contra -invitación didáctica que es comprensible-, y en este caso, a propósito del artículo de Fernández Savater aquí expuesto, personalmente ya he comentado lo que pienso de lo que ese artículo esencialmente expresa. Me refiero a los dos primeros comentarios que hice, referidos al cómo abordar la cuestión de ver al Imperio, pero sobretodo, al discernimento que ensayo de los estratas de enunciación, los cuales al ser revertidos por el impacto massmediático del 11/09 han procurado una derechización de los neoconservadores y una radicalización de los izquierdistas. Respecto a si Savater se atribuye ser alguien que se considera así mismo un sabio que apunta a la luna -dada su irónica pregunta inicial- considero que su artículo no lo hace fuerte en ese sentido. Humildemente, pienso que quizá el sabio confuciano no apunta a otra cosa más que a la estratósfera...(-pero hay que hacer de cuenta que esto no lo digo yo-)

PD
Y al último monkey descendido cual zarathustraino desde la nasa, le digo que encontrará respuesta a su comentario lo más pronto que pueda escribirla...

9/30/2005 01:14:00 AM  
Blogger El último mono said...

A Cosmodelia: Para evitar un interminable toma y daca de apreciaciones sobre todo este asunto, diré simplemente que acepto algunas de las críticas que me haces, en particular la crítica por el uso fácil de etiquetas, y admito que yo también considero que es más importante la idea que la etiqueta, y en adelante, mis futuros comentarios evitarán en lo posible dicho uso, por lo menos a la ligera. También admito no haber leído todas las aportaciones relativas al debate que hubo en "Rizomas" sobre Sokal. No obstante, creo, y Naxos dijo estar satisfecho en este sentido , haber hecho suficiente abstracción,tanto en la respuesta anterior como en mi contratesis sobre Sokal, además de intentar mantener un tono irónico y desenfadado para hacer más llevadero el asunto. Por otra parte, me alegro que hagas también críticas a Naxos, porque ya empezaba a pensar que estabas siendo excesivamente parcial a su favor. Sin otro particular, y hasta la próxima ocasión, se despide "El Último Mono".

9/30/2005 01:44:00 AM  
Blogger El último mono said...

The Last Monkey sigue esperando la edificante respuesta de Naxos a sus comentarios sobre el debate Chomsky-Foucault y sobre el asunto Sokal.

10/05/2005 11:44:00 PM  
Blogger Naxos said...

Hola a todos…

Después de unos días sabrosos, relajados, y a/cojedores, doy respuesta edificante a la réplica que el último mono hizo en dos tiempos a mis comentarios. Dado que encuentro mucho desparpajo en cada una de sus réplicas, trataré de ir por partes y empezaré por la primera.

Pues bien, releyendo el primer comentario y comprobando que el último mono intenta hacer abstracciones sin salirse de su escafandra, he de decir que no me sorprende que este mono se abisme de la tentacularidad de las réplicas esbozadas en este apartado. Y ello no me extraña, sobretodo, cuando veo que se ha adjudicado la tarea de hacer una lectura contracorriente a los puntos de vista que he expuesto, y en ese sentido, de hacerse pasar como una especie de centinela que ha salido a la defensa de Chomsky y de Sokal. Lo peor es que el mono lo hace ofreciendo una serie de comentarios cuya intentona se centra en contrargumentar infructuosamente lo que expuse. No me extraña que se abisme de lo que implican las cuestiones discutidas, y me percato de que su espanto viene más por no poder contrarreplicar muchos de los argumentos que he expuesto. Pero ello no implica que no valga de algo su esfuerzo: al menos para mi vale como para ejercitar una serie de puntos de vista que tengo sobre estos temas.

Así pues, no me extrañan los abismos que siente el último mono, sobretodo, cuando veo que eso que a él le parece una ramificación ad infinitum, en realidad es el meollo del asunto desde el principio. Sin embargo, con el afán de situarlo en cuanto a la tentacularidad refiere, he de mencionar que fue él quien dio pie a que se vuelva a abordar en Rizomas el tema del “affair Sokal”, tema que, como lo hemos visto, pudo acaparar en gran medida el sendero de este debate -con todo y el tema del posmodernismo-. Además, en el despliegue de ideas y de posturas que hemos leído en este apartado, es menester también recordarle al último mono que la cuestión referente a Chomsky es una vertiente tentacular que se desplegó antes de las vertientes “affair Sokal” y posmodernismo. De tal modo, la tentacularidad que abisma al mono es la tentacularidad de su propia incapacidad de argumentar algo a favor de sus defendidos.

En este sentido, le recuerdo al último mono que, si bien dije que Chomsky pudo ofrecer algunas nociones lingüísticas más o menos eficaces, ello no implicaba decir que las trasposiciones que este autor hace, es decir, las trasposiciones que van de su trabajo lingüístico a su activismo político, puedan reconocerse en algún sentido como aportes librados de ideología. Es preciso dejar bien claro mi punto de vista a este respecto, sobretodo para que el último mono no se deslice con las cáscaras de su banano.

En primer lugar, pienso que Chomsky hace estas transposiciones avalándose del prestigio que en su momento le otorgó el campo de la ciencia lingüística (y digo ciencia lingüística, aceptando que la lingüística ha podido ser considerada, de entre un conjunto muy vasto de disciplinas sociales, una disciplina cuyo rigor se ha esforzado en aproximarse a las ciencias exactas). Además de ello, Chomsky hace estas trasposiciones avalándose también del prestigio que le confiere ser un profesor del MIT, lo cual le da una posición y un status académico/científico (al ser el MIT una institución de tradición científico/militar). Para evitar confusiones, y para evitar que el último mono entienda otra cosa, hago constar que no estoy diciendo que Chomsky habla de lingüística o de teoría del lenguaje cuando despliega su discurso activista, ni estoy diciendo que al hacerlo apele directa y abiertamente a las fuerzas representativas del MIT.

Lo que estoy diciendo es que dicho discurso activista está acotado por las ideas que Chomsky tiene de la lingüística chomskiana (es decir, primordialmente, de la gramática generativa/transformacional y de las estructuras innatas del lenguaje). Por supuesto, estas ideas están a su vez enmarcadas en un circuito de reconocimiento que el MIT ha podido hacer representativo en el campo académico. De esto entiéndase que dichas ideas y dicho circuito, son las instancias que activan política e ideológicamente -es decir, más allá de lo meramente académico- el sentido del discurso chomskiano. No es sino en este sentido que dicho discurso es el resultado de una transposición ideológica que deviene, por un lado, a partir de las ideas que caracterizan el trabajo lingüístico de Chomsky, y por el otro, a partir de la posición que éste tiene como profesor del MIT. De tal modo, se puede decir que el trasfondo del discurso activista de Chomsky (léase ideología) está avalado por la posición que el propio Chomsky retiene del campo científico. Y digo retiene, dado que el trabajo teórico de Chomsky dejaría de dar frutos prácticamente después de que debatiera con Foucault, es decir: dicho trabajo ha tenido pocos o nulos avances desde entonces (acaso dichos avances han estado en función de lo que el propio Chomsky tiende gradualmente a reconocer como obsoleto de su trabajo: pero esta es una gradualidad que tampoco es gratuita).

Como sabemos, y como el último mono ha demostrado saber, es precisamente en el debate con Foucault que podemos hallar una ejemplificación de las ideas que Chomsky tiene del lenguaje en términos de la naturaleza humana. Por ello, para evitar repetir lo que en dicho debate se puede hallar al respecto, conmino a que cada quien caiga en la cuenta de que la intención de naturalizar el lenguaje humano que Chomsky sostiene, no sólo es teóricamente obsoleta, sino que es muy fecunda ideológicamente. Esto se puede leer sobretodo en la primera parte del debate, pero cabe señalar que no sólo ha sido en ese debate que Chomsky ha defendido esas ideas.

En función de explicarle al último mono un poco más de lo que pienso respecto al tema Chomsky-ideólogo, creo necesario acotar de entrada que, hasta ese debate, el prestigio de Chomsky estaba ciertamente en función de su actividad teórica, a pesar de que ya entonces se le reconocía como un activista político, sobretodo, por la postura que adoptaría años atrás frente al gobierno estadounidense y respecto a la guerra de Vietnam. Sin embargo, fue poco después de ese debate con Foucault que Chomsky dejaría de hacer mayoritariamente teoría para concentrarse en su activismo. Y no me estoy refiriendo, como quizá pueda entender el último mono, a los libros o publicaciones que Chomsky haya podido hacer o sacar a la venta después de esa temporada, sino que me estoy refiriendo a hacer teoría, a ejercer la práctica teórica. De modo que Chomsky dejaría de ejercer la práctica teórica para concentrarse en su activismo político. Esta concentración tampoco es casual, si se considera que la participación que Chomsky tuvo respecto a la guerra de Vietman, es decir, el haber encabezado y firmado una carta colectiva al presidente estadounidense, en la cual se le pedía que detuviera la guerra contra el país asiático, no sólo le había otorgado un prestigio como líder de opinión, sino que también dicho prestigio había resultado ser algo incuestionable que la ciudadanía estadounidense admiraba y respetaba. En este sentido, se podría tener en cuenta que no fue sólo por su buena conciencia política que Chomsky dejaría de hacer teoría para concentrarse en su activismo político: podríamos tener en cuenta que el prestigio que Chomsky adquirió a partir de Vietman –es decir, el prestigio como activista político- le costaría ser cooptado por gobierno estadounidense, y esto podría tomarse en cuenta como una explicación del porqué Chomsky dejaría la teoría para concentrase de lleno en su activismo. En este sentido vale recordarle al último mono que, en los gajes de oficio de ser un intelectual, el ser cooptado por el aparato de poder es moneda corriente. De tal modo, se podría tomar en cuenta que se esgrimió entonces una nueva consigna: dicha consigna implicó que Chomsky dejara su trabajo teórico como estaba –dado que así como estaba resultaba útil ideológicamente-, e implicó asimismo proseguir “a capa y espada” su activismo político, sobretodo, a partir de un discurso no excluido de cientificismo que estaría caracterizado, primordialmente, por la insistencia teórica de definir que el lenguaje es algo propio de la naturaleza humana. Esta insistencia estaría expedita estratégicamente bajo el supuesto de que la naturalización del lenguaje humano es equivalente a dar por descontado un cuestionamiento de aquello que define las cosas que suceden en el mundo.

Por otro lado, se podría tomar en cuenta también que las teorías lingüísticas de Chomsky, sobretodo en cuanto a la naturaleza humana refiere, no resultaron tan estables como para permitirle darles cierta continuidad. Dicha continuidad acaso exigía desechar muchas presunciones teóricas que Chomsky no quiso replantear, prefiriendo servirse de ellas para verterlas como un fondo que haría de su activismo político un discurso aparentemente incuestionable. Chomsky sabía que tarde o temprano su trabajo lingüístico no podría sostenerse por si mismo: por tanto, a partir del debate con Foucault, dejaría sus teorías tal como estaban. Hay que insistir que dichas teorías (tal cual estaban) le permitían desplegar una prominencia ideológica difícil de discernir. Entiéndase que Chomsky sabia que su idea teórica de hacer del lenguaje algo respectivo a la naturaleza humana, era una fórmula ideológica cuya presunción cientificista era moralmente efectiva para evitar que la gente cuestionara la definición política que su gobierno hacía interesadamente de las cosas. Como ya lo dije, el último mono cree haber podado una cuestión tentacular cuando esta cuestión es el meollo del asunto, esto es, un meollo que desflora las presunciones ideológicas del discurso chomskiano.

Huelga decir que el último mono no logra contrargumentar nada a favor de Chomsky citando los brochazos que Chomsky mismo dice de su trabajo lingüístico (en Manufacturating Consent), principalmente, porque la pincelada que esgrimí no estuvo nunca en función de determinar si es descartable o no ese trabajo. Por demás, mi pincelada estuvo en función de denostar que el discurso activista de Chomsky se sostiene por un remanente de prestigio que las presunciones de su trabajo lingüístico acaso todavía le otorgan. Como lo dije claramente, dichas presunciones pretenden naturalizar al lenguaje que define a las cosas del mundo, esto es, intentan establecer que el lenguaje corresponde a los hechos, lo que significa pretender definir que la realidad del lenguaje es en sí misma la realidad de los hechos: lo cual es un absurdo. De tal modo, con sus declaraciones vertidas Manufacturating Consent, Chomsky vuelve a hace una unión hipostática en el tiempo: dice que su trabajo lingüístico probablemente se descarte casi todo en el futuro, cuando en realidad fue perdiendo peso casi prácticamente desde que lo concibió. Para entender porqué ello resultó así, es decir, porqué el trabajo de Chomsky fue perdiendo peso prácticamente después de que lo concibió, hay que tomar en cuenta la revolución que los estudios semiológicos y estructuralistas significaron para la disciplina lingüística. Se puede decir que a partir de dicha revolución, el enfoque chomskiano fue fuertemente cuestionado en sus términos. De esto entiéndase que las nociones aludidas de la competencia lingüística y la gramática generativa/transformacional, fueron asimismo estudiadas a profundidad y terminaron por ser cuestionadas duramente.

No está demás tener presente de qué tratan estas nociones, y menos saber cuáles son sus puntos débiles. Quizá esas debilidades no sean gratuitas o accidentales, tal vez se conjuguen como la parte “dura” que explica las presunciones del discurso activista chomskiano. Veamos:

a) La gramática generativa nos dice que el lenguaje es algo natural del hombre, algo que antecede al pensamiento. Así pues, existirían unas estructuras innatas que fungirían como programas que generan las normas para la construcción sintáctica de las palabras que expresamos, es decir, al nivel de una estructura de superficie. Dichas estructuras innatas serían localizables en el cerebro (neurotransmisión, sinápsis), y se adaptarían gramaticalmente respecto al aprendizaje lexical y particular de cada idioma. En este sentido el idioma sería una derivación común a todas las lenguas, es decir, estaría gramaticalmente ordenado según una estructura profunda. La gramática generativa/transformacional partiría así de unas estructuras innatas que articularían al léxico en una estructura de superficie y conforme una estructura profunda de la lengua. Esto es decir que caracterizarían un aprendizaje cuya génesis partiría de una gramática universal hacia una gramática particular. De tal manera, la gramática generativa/transformacional de Chomsky estaría dada al nivel de una programación (genética) de los procesos cerebrales: en ella el pensamiento estaría dado a posteriori, a partir de la capacidad léxica que cada individuo pudiera tener, es decir, a partir de su competencia lingüística.

b) No obstante, Chomsky nunca dio una respuesta favorable del cómo es que la explicación que ofrece la gramática generativa respecto a los modos en los cuales se construyen las oraciones, se vincula con la capacidad del individuo que habla: acaso sus argumentos giran en torno a una creatividad rígida. Entiéndase de esto que Chomsky no ha dado una respuesta factible de cómo es que dicho individuo conoce las reglas o normas gramaticales que emplea al hablar (es decir, su proceso de trasformación). O sea que el proceso de transformación de las oraciones que el individuo construye, va más allá de su simple articulación formal o lógica, esto es: remite a un circuito de diferencias que están contextualizadas socialmente. Sin embargo, la rigidez de las estructuras chomskianas sólo puede circunscribirse a las transformaciones que se dan gramaticalmente.

c) Como se puede ver, las estructuras chomskianas niegan la dimensión empírica del aprendizaje dado por la experiencia, es decir: se contraponen a la concepción que señala que el lenguaje es susceptible de ser adquirido a partir de las formalidades que nos ofrece el entorno social en el que vivimos. O sea que las estructuras chomskianas, al negar definitivamente la posibilidad de una concepción externa de la lengua, no sólo niegan las diferencias gramaticales que articulan las diferencias dadas entre los distintos idiomas, sino que dejan de considerar el hecho de que estas diferencias son las que hacen que el lenguaje sea algo que se adquiere en la coyuntura de un contexto social dado.

d) De tal modo, las estructuras chomskianas promueven un escepticismo teórico que deja de considerar que el lenguaje sea algo susceptible de ser aprendido mediante un proceso de transformación empírica. La lingüística chomskiana se aferra a su escepticismo y a su presunción cientificista, al grado de aislar las diferencias dadas en los procesos de aprendizaje y de adaptación social, esto es, al grado de no ver que el lenguaje es una codificación de signos lingüísticos susceptibles de ser interpretados según la historia personal del individuo –y no según su naturaleza-.

e) En suma, la gramática generativa considera que el individuo-que-habla es un alienado cuya pasividad asimilaría indiferentemente los códigos lingüísticos de su entorno social (un entorno social determinado históricamente) lo cual excluiría la factibilidad de que dicho individuo pudiera establecer una serie de tomas de conciencia crítica (tomas de conciencia que son susceptibles de transformar la significación histórica inscrita en dichos códigos). Correlativamente, dadas las desigualdades sociales, la competencia lingüística obedecería a un conjunto de condiciones (patrones de significado) cuyo modelo estructural no provendría de una totalidad común a la lengua (cultura), sino de un régimen de signos específico (es decir, de un estrato social dominante).

Estos aspectos críticos de la lingüística chomskiana no dejan de ser determinantes en la idea que Chomsky tiene respecto al quehacer ideológico que se circunscribe a su activismo político. Como dije, el discurso activista de Chomsky está acotado rígidamente por las ideas que tiene de su propio trabajo teórico. Pero es interesante considerar detenidamente las implicaciones que tiene el inciso e) arriba expuesto, precisamente, en el sentido del activismo político chomskiano, y respecto a la idea implícita que indica que es necesaria cierta competencia lingüística para poder definir políticamente las cosas que suceden en el mundo (idea implícita a partir de las implicaciones sociales que la teoría de la gramática/generativa significa más allá del ámbito meramente lingüístico):

a) De entrada, hay que mencionar que el discurso de Chomsky deja implícito el hecho de que para poder definir políticamente las cosas que suceden en el mundo se requiere de cierta competencia lingüística –según el estricto sentido que plantea su gramática generativa-. Ese sentido estricto presupondría que cualquiera podría tener esa competencia, dado que la capacidad de articular gramaticalmente las palabras estaría dada por las estructuras innatas que cualquier ser humano tiene (estructuras que articularían al léxico en una estructura de superficie y conforme una estructura profunda de la lengua). Este es el presupuesto estratégico que representaría lo que Chomsky dice discursivamente en términos de su trabajo teórico. Se puede decir que, por el lado estrictamente lingüístico-chomskiano, este presupuesto es verdadero.

b) No obstante, por el lado de la contextualización social que la lingüística chomskiana omite, el presupuesto anterior es falso. Es falso porque dicho sentido supone que para adquirir esa competencia lingüística, no es suficiente apelar a las estructuras innatas y a las capacidades gramaticales que tenemos para articular las palabras. Para adquirir esa competencia (competencia que en este sentido no sólo seria lingüística sino también social) es decir, para adquirir la competencia de poder definir políticamente las cosas que suceden en el mundo, y sobretodo, para que sea efectiva y eficaz la acción enunciativa que define políticamente la realidad de los hechos, es menester sostener una posición social determinada (un status) y que dicha posición sea reconocida por un campo social que otorgue un sentido y un marco regulatorio a esa acción enunciativa (de modo que dicha acción se cargue colectivamente en términos de una representación histórica). De tal modo, tener dicha posición implicaría haber tenido la trayectoria social indicada para obtenerla, esto es: haber nacido en una familia con determinada posición en la sociedad; haber tenido un tipo de educación particular y de particular nivel o prestigio; haber realizado las actividades precisas y obtenido lo éxitos necesarios; etcétera, todo ello como una forma de vida cuya práctica ha permitido obtener la susodicha posición en ese campo social particular. Estos son los presupuestos estratégicos que representarían lo que Chomsky ha hecho o hace discursivamente para obtener o mantener la posición social desde la cual habla, y desde la cual se atribuye la competencia para ser un intelectual que tiene el poder de definir políticamente las cosas que suceden en el mundo. A este respecto, se puede decir igualmente que, por el lado de la contextualización social que la lingüística chomskiana omite (y a pesar de que para ese aspecto de la competencia social la competencia lingüística chomskiana no sea suficiente, sobretodo, para poder definir políticamente las cosas que ocurren en el mundo), se puede decir entonces que, estos presupuestos estratégico-sociales son igualmente verdaderos.

c) Tenemos así que ambos presupuestos discursivos de la competencia son verdaderos, a pesar de que el primero omita al segundo, al tiempo de que este último considere falso e insuficiente al primero. En tanto que ambos son verdaderos, se puede decir que la relación que entablan es una relación de reciprocidad invertida.

d) Ahora bien, si se toman en cuenta los presupuestos estratégicos de lo que Chomsky dice y de lo que Chomsky hace discursivamente para darle sentido a su competencia lingüística y para mantener su posición social -presupuestos conferidos respectivamente por el sentido de la lingüística chomskiana y por el sentido de la contextualización social de lo que dicha lingüística omite-, se puede obtener entonces una objetivación de su discurso a partir de esa doble bisagra, y se puede discernir también un panorama de las trasposiciones ideológicas que Chomsky realiza, transposiciones que, como lo mencioné, van de su trabajo lingüístico a su activismo político.

e) Así pues, por un lado: el presupuesto estratégico de lo que Chomsky dice discursivamente se activa a partir del axioma que reza que “para poder definir políticamente las cosas que suceden en el mundo, se necesita tener una competencia lingüística para poder hacerlo (es decir, según la competencia entendida desde el estricto sentido chomskiano)”. Pero esto sólo es verdad en el sentido estricto de su teoría lingüística, y no en el sentido de la contextualización social que dicha teoría omite. No obstante, por otro lado: los presupuestos estratégicos que representarían lo que Chomsky hace discursivamente –aquellos que han conferido cierta posición cuyo reconocimiento ha hecho feliz a la acción enunciativa que realiza respecto a la definición política de las cosas en el mundo- dan razón al sentido de la contextualización social que su trabajo lingüístico omite (y se la dan, a pesar de que la gramática generativa chomskiana señale que cualquiera podría tener la competencia lingüística para definir políticamente las cosas que suceden en el mundo -dado que la capacidad de articular gramaticalmente las palabras estaría dada por las estructuras innatas que cualquier ser humano tiene conforme una estructura profunda de la lengua-). De esto entiéndase que los presupuestos estratégicos que representarían lo que Chomsky hace discursivamente, dan razón al sentido de la contextualización social que su trabajo lingüístico omite, a pesar del presupuesto estratégico de lo que Chomsky dice discursivamente (esto es, a pesar de que Chomsky lo niegue).

f) Tenemos entonces que el discurso de Chomsky se activa por una combinatoria de medias verdades invertidas. Estas medias verdades se activan mediante una media verdad general que constituiría una clave relevante de su estratagema. Esa media verdad primordial es la siguiente: mientras afirma que cualquiera puede definir políticamente los sucesos que ocurren en el mundo (dadas las ventajas estructurales de la gramática generativa), niega que él personalmente lo pueda hacer a partir de su posición social (una negación que trata de encubrir a partir del presupuesto estratégico de lo que dice discursivamente). Lo primero que afirma es algo falso, dado que definir políticamente los sucesos que ocurren en el mundo es una acción social y no gramatical. Lo segundo que niega es algo verdadero, dada la propia trayectoria que Chomsky tiene, es decir, dado que es hijo de una familia cuyos padres pudieron ofrecerle una inmejorable educación, otorgarle la oportunidad de estudiar en las mejores escuelas, con lo cual él pudo a su vez destacarse en el mundo académico, con estudio y esfuerzo, hasta hacer una teoría lingüística de alto nivel, la cual tuvo que demostrar, para luego publicarla en libros que son referencia importante, al grado de ser un líder de opinión que tiene responsabilidades importantes para el gobierno de su país, al tiempo de que es un profesor de una universidad científica que tiene mucho prestigio (léase poder) científico y militar, etcétera… (Es importante decir que sin esta trayectoria Chomsky no tendría la posición para hacer un activismo político que pretende definir políticamente los sucesos que ocurren en este mundo, a pesar de que pudiera ser competente lingüísticamente: entiéndase que esto descarta también las presunciones de un discurso chomskiano que da cabida a la genialidad: un genio no es alguien superdotado que está por encima del promedio de las capacidades humanas, en realidad es alguien dedicado que ha trabajado intensamente y que ha tenido el dominio sobre la práctica de lo que sabe hacer –y la mala fortuna de ser tildado de genio-).

g) Obsérvese pues que las medias verdades de Chomsky, se activan revertiendo la lógica de sus premisas, en función de sus intenciones ideológicas, esto es: se activan afirmando las falsedades que favorecen a sus intenciones ideológicas y negando las verdades que no favorecen a dichas intenciones. Por supuesto, para que funcionen estas medias verdades tienen que enunciarse según una sintaxis que las articule coherentemente: dicha sintaxis tiene la particularidad de estar plagada por una serie de datos acotados, los cuales se presentan como hechos concretos que evaden toda generalización.

h) Aquello que articula estas medias verdades revertidas es lo que he dado en llamar uniones hipostáticas. Digamos que una unión hipostática es la pretensión fundamental de unir dos naturalezas discursivas irreconciliables en un solo discurso en sí. Este es un término que suele usarse en teología, por ejemplo, para referirse al mecanismo que pretende hacer creíble que la naturaleza divina y humana se da en Jesús al mismo tiempo. En el caso de Chomsky, las uniones hipostáticas que imprime a sus enunciaciones están en función de hacer creer a la gente que las ideas políticas que expresa son moralmente correctas e incuestionables: es decir, están en función de hacer ideología.

i) Todas las uniones hipostáticas se explican por una pretensión fundamentalista en su afán de hacer creer. En el caso de Chomsky, su fundamentalismo es una especie de cientificismo dogmático: ello no sólo explica su rigorismo lingüístico y su escepticismo social, sino que le da sentido a su posición como profesor/centinela del MIT. Digamos que el MIT es una academia profundamente científica que defiende militarmente la autonomía del campo científico, una universidad cuyo dogma fundamental es la ciencia matemática. Chomsky es sólo uno de sus alfiles, quizá el más popular.

j) Es muy interesante también el efecto ideológico que produce un discurso compuesto por medias verdades revertidas como las que articula Chomsky. Se puede decir que al afirmar las falsedades y negar la verdades en función de su coherencia ideológica, se revierte así mismo el entendimiento de las cosas. Y esta cuestión nos lleva al asunto inicial del sabio que apunta a la luna y el idiota que se le queda viendo al dedo. Es decir que ese efecto se centra en homologar las analogías que se pueden abstraer para realizar el entendimiento de la realidad de las cosas. Esta homologación implica estrechar la realidad que el sabio señala cuando apunta hacia cómo hay que entender las cosas que suceden en este mundo. Entiéndase que esta homologación promueve limitar el entendimiento en términos de “dedo”. Entiéndase también que esta pretensión discursiva se centra en hacer de la realidad del lenguaje la realidad de los hechos: pretende tomar el territorio como si fuera el mapa, pretende hacer del nombre la cosa nombrada.

Como dije anteriormente, pretender definir que la realidad del lenguaje es en sí misma la realidad de los hechos es un absurdo. Y es un absurdo no sólo porque el mapa no es el territorio, sino porque el nombre no es la cosa nombrada, así como ninguna clase puede ser miembro de sí misma (ni los miembros de esa clase puede ser la clase en sí). De ello entiéndase que el lenguaje siempre está diferido de la realidad del mundo: el lenguaje y la realidad no son abstracciones del mismo tipo, esto es: son abstracciones de distinta clase. Y decir que estas abstracciones son los hechos en sí, es confundir las diferencias que existen entre ellas, lo cual implica un problema de aprendizaje y de recepción de mensajes. Como lo señalé en su momento, este problema se caracteriza por tomar una analogía como una homología, y remite al asunto del sabio que apunta a la luna mientras el idiota se le queda viendo al dedo (el idiota homologa la analogía que hace el sabio).

Hago constar que no estoy diciendo que Chomsky sea un idiota, ni que tenga problemas de aprendizaje o de recepción de mensajes: lo que estoy diciendo es que Chomsky, al implicar con sus estrategias discursivas que el lenguaje corresponde a la realidad, invierte discursivamente la relación dada entre los distintos tipos lógicos que implican dicha relación, lo cual suprime la posibilidad de hacer abstracciones de los hechos políticos del mundo a partir de su discurso. Esto parece ser muy conveniente para llevar acabo la consiga ideológica que su gobierno le encomendó. Como ya lo dije también, con ello pretende hacer pasar el poder de definir las cosas del mundo como algo natural que es moralmente incuestionable. Esto lo hace premeditadamente y es lo que caracteriza su activismo político: es decir, ahí radica su estrategia o fórmula discursiva (estratagema).

Hay que entender que la fórmula que pretende hacer pasar el poder de definir las cosas del mundo como algo natural -y que es asimismo moralmente incuestionable-, es en realidad una fórmula lógica implícita en el oficio de ser ideólogo. En el caso chomskiano es una fórmula avalada por la presunción que Chomsky viene arrastrando de ser un teórico que presume de cientificismo. Pero a este nivel, son muchos los que hacen este vuelco ideológico premeditadamente, sin embargo, son muchos más los que los siguen ideológicamente, y al seguirlos no siguen más que los senderos que trazan su propia idiotez (siguiendo con la metáfora confuciana) o para ser más suaves, siguen los senderos trazados por una ignorancia colectiva generalizada (y acá hay que imaginarse no un sendero, sino una gran vía de borregos que son arriados por los ideólogos, y que forman una especie de marea alta que aplasta la singularidad del pensamiento). En fin…

Y bueno, para finalizar los aspectos referidos al tema Chomsky, aclararé algunas de las siguientes cuestiones, redirigiéndome a nuestro postrero amigo “el chimp”, en función de replicarle algunos otros puntos que son concernientes a sus intentonas:

1) Sobre el tema de las revistas y publicaciones electrónicas, no tengo más qué decir. Acepto que el último mono nunca afirmara que no hubiera que estar atentos, pero aclaro que si yo dije que habíamos de estarlo, no fue como una invectiva esgrimida exclusivamente contra el último mono. De hecho no fue alguna clase de invectiva contra nadie, sino una recomendación en general. Es decir nunca sugerí lo que él infiere de mis palabras: nunca sugerí que él promoviera una lectura indiscriminada y acrítica de los artículos expuestos en dichas revistas. En este sentido el último mono pone palabras que no se leen en lo que escribí. A pesar de ello, estoy con el último mono en cuanto a lo que él infiere acto-seguido al respecto, es decir, en cuanto a que la función de dichas revista electrónicas está relación a la desinformación que difunden los medios masivos de comunicación. Estoy con él en ello, aunque con el bemol de que pienso que muchas veces dicha función no deja de tornarse en una suerte de ring politiquero de verdulería.

2) Considero que lo que el último mono dice sobre el debate Foucault/Chomsky, de hecho queda efectivamente como una serie de objeciones hechas desde la ignorancia, pero queda así no porque yo quiera subtitularlo de esa manera, sino porque ello es un hecho a pesar de mi, dado que fue el propio último mono quien admitió no saber nada de la obra de Foucault –además de que no dejó muy en claro lo que supuestamente sabía de la obra de Chomsky, acaso sólo dijo que le caía bien, lo cual tampoco es suficiente-. Al admitir que su modesta opinión se sostiene en la presunción de que no haría falta leer la obra previa de Foucault o la de Chomsky, sobretodo, para inclinarse a favor de uno o del otro, el último mono cae en el main stream ideológico impreso por Fons Elders. De esto entiéndase que el último mono también admite modestamente que en el fondo no ha leído previamente ni a uno ni al otro de los autores aludidos (aunque nos hizo creer que él se inclinaba por Chomsky bajo el supuesto explícito de que sabía algo de su obra). Una cosa es que la opinión sea modesta y otra cosa es que sea ciega: para que no sea ciega -sin que deje de ser modesta-, se necesita tener un poco más de conocimiento de lo que se está leyendo, sobretodo, para construir un punto de vista o alcanzar verdaderamente algunas abstracciones. Pero al parecer esto no es aplicable para último mono. Dado que el último mono no nos deja más opción, se puede aceptar como verdadera la premisa que explica que, dada su ignorancia, le sea posible inclinarse por un autor u otro sin conocer sus obras previas, y ello (como al menos bien lo acota este mono) siempre y cuando ambas partes expresen sus ideas inteligiblemente. Esto es un grado ínfimo de obviedad. Pero lamentablemente, este argumento no le permite al último mono proceder lógicamente a la conclusión que de ahí quiere seguir. Esa premisa hace de su argumentación una falacia, una falacia que le genera un grandioso autoengaño. Y es que a partir de ella el último mono no puede demostrar que discrepa conmigo –a menos de que su ignorancia sea también una tontería insospechada- cuando le digo que no es suficiente ni justo inclinarse por Chomsky sin leer antes a Foucault (le recuerdo a este mono que eso lo dije, sobretodo, porque él se había inclinado por el primero bajo el supuesto de que sabía algo de su obra, y también además, porque había admitido no saber nada de la obra del segundo, lo cual reitero hace injusta e insuficiente su inclinación). A menos de que el último mono quiera pasar como un necio, no puede decir que es más válido inclinarse por uno o por el otro, sin haber leído la obra previa de estos autores. Siempre será más válido haber leído previamente la obra ambos autores para determinar alguna inclinación respecto a ese debate (y dejé clarísimo que ese era mi caso) lo que es decir que siempre será menos válido o nulamente válido no haber leído previamente nada (como descubrimos que es el caso modesto del último mono). Siempre es mejor tener el conocimiento previo de la obra de los autores a los que se alude, no sólo para poder dar una razón del porqué uno se ha inclinado hacia alguna de las partes, sino también porque ello permite disipar una opinión ciega para así tener un punto de vista digno de respeto.

3) El último mono se engaña al pensar que a Chomsky no le resultó convincente lo que Foucault le argumentaba. En realidad le resultó demasiado convincente al grado de que nunca pudo disuadir a Foucault, ni nunca pudo argumentarle, clara y cómodamente, las ideas que tenía sobre la creatividad de la naturaleza humana respecto al lenguaje. Por demás, ese afán lo llevaría incluso a hacer una serie de vericuetos argumentativos bastante inverosímiles, esto es, lo llevaría a articular ridículamente sus ideas. Basta recordar el intento de demostrar la validez de esas ideas, a partir de la visión que acaso pudiera tener un extraterrestre (!!!). Para cerciorarse de esto, el último mono debe leer la primera parte del debate, si es que acaso tiene el libro en el cual aparece, dado que esa primera parte tiende a ser omitida en la red. Si el último mono sabe leer entre líneas (cosa que podemos empezar a dudar) se percatará de que Foucault nunca pretendió convertir a Chomsky en ningún sentido (cosa que es un absurdo siquiera considerar): Foucault no lo pretendió así, dado que respetó las ideas de Chomsky al tiempo de disentirlas. Asimismo, si el último mono acaso si sabe leer entrelíneas, se podrá percatar también que cuando dije que al parecer Chomsky nunca quiso entender el punto que Foucault le señalaba -ya que, según lo dije, su activismo político siguió moviéndose a partir de las premisas referidas-, estaba ironizando el hecho de que Chomsky se hacía el sordo para evitar que la ideologización de su discurso activista se viniera abajo públicamente. Estoy seguro de que Chomsky entendió lo que Foucault le señalaba, pero su oficio de ideólogo le impidió hacer una comprensión pública, dado que ello implicaba disipar su prestigio como activista. Disipar ese prestigio implicaba quitarle el efecto de poder que su encomienda político/ideológica requería para realizarse. Nótese que esto explica también porqué Chomsky tiende a hacer gradual el reconocer que su trabajo lingüístico es cuestionable o descartable.

4) Le digo al último mono que si Cosmodelia dijo que no veía una razón clara para poder elegir entre ambos autores –cosa en la cual tiene mucha razón-, estimo que lo hizo en función de hacértelo ver a ti y no a mi (esto es, fue una forma de decirte que fuiste tu quien metió el asunto de las preferencias). Si se revisa lo que he escrito en este apartado se denotará que jamás elaboré mis argumentos en términos de preferencia. A lo sumo dije de mi desencanto respecto a Chomsky. No obstante, lo que más puedo decir en ese sentido es que cuando leo a Chomsky cada vez me queda más clara su falsedad. Y por otro lado, mientras más releo a Foucault más difícil resulta cuestionarlo –y ello a pesar de que siempre hago una serie de triangulaciones para evitar leerlo simpáticamente, entiéndase de esto que al poner de relieve la totalidad de su obra, nunca ha dejado de ser ni felizmente coherente ni abiertamente franca, a pesar de sus distintas y variadas facetas-.

5) En cuanto a la cuestión de la justicia refiere, es obvio que el último mono se decante por Chomsky, sobretodo, si no conoce la obra de Foucault, pero sobretodo también –y para hacer exponencial su desgracia- si no sabe de la influencia que Nietzsche tiene en el pensamiento y la obra foucaultiana. Quiero remarcar lo innecesario que es, en el intento de réplica procurado por el último mono, el hecho de que ese mono siga articulando su preferencia por Chomsky en relación a la obra de Foucault. Es remarcablemente innecesario, sobretodo, porque el último mono ya había admitido previamente no haber leído nada de esa obra. Es de notar que este mono suele tomar postura a partir de otras referencias, lo cual habla de que prefiere seguir ciegamente las ideas de otros, en detrimento de las ideas que él mismo podría acaso construir. Lo que se deja ver es que el último mono requiere con avidez de dichas ideas para montarse en ellas y simular cabalgar un punto de vista propio –cosa que personalmente ya venía sospechando y que acá compruebo-. Entiéndase de esto que el último mono no se da cuenta de que no sirve de nada citar a un Bricmont que habla de Foucault, para decir que está con ese Bricmont, en lugar de estar con Foucault. Lo único que el último mono demuestra, en este sentido, es que su desconocimiento de la obra de Foucault le impide hablar por él mismo de cualquier cosa que tenga que ver con Foucault. Ello también habla de que el último mono quiere pasar como un merolico que reproduce el sentido común y que disfruta de hacerlo por defecto a la posibilidad de pensar cosas por él mismo. Y es que no es suficiente ni válido que este último mono diga –invocando a Bricmont- que considera que desde la perspectiva de Foucault no hay forma de diferenciar entre luchar de lado de los opresores a hacerlo del lado de los que no son. Y ello no es suficiente ni válido porque, al desconocer la obra de Foucault, no sólo desconoce asimismo el enfoque explicativo por el cual Foucault dice eso, sino que desconoce el procedimiento que llevó al propio Bricmont de decir eso que el último mono parafrasea a su respecto.

6) Sobre le tema del posmodernismo, el mono hace una abstracción que ya se había hecho en su momento. Bien por él. No obstante, como lo he argumentado, no es sólo en este caso que es procedente conocer la obra de Foucault para cerciorarse de que el posmodernismo no es un asunto de los autores o de sus obras, sino que es un asunto concerniente al rótulo mismo. Especialmente Foucault, como infiere el mono, no usaba ninguna etiqueta sobre sí mismo ni sobre su obra, ni políticamente, ni teóricamente. Tal vez quizá, si nos ponemos insulsos, acaso podríamos decir que la única etiqueta que Foucault usaba para sí mismo era la del nietzscheanismo, pero tampoco eso es procedente en tanto que etiqueta, porque el nietzscheanismo no es simplemente un rótulo referencial, sino que es por demás un modo de pensar que elude cualquier intento de etiquetar o de acomodar rótulos.

7) El último mono no se cansa de compartir citas que rayan en la irreverencia. Pero la que comparte del texto “On Post Modernism” -en la cual Chomsky opina sobre Foucault-, nos deja ver bien el respeto que Chomsky le tiene todavía a Foucault –respeto que Foucault le infundió después del debate del 71-, al grado de querer equiparase con él. Esta declaración habla de que Chomsky se sabe aún mal parado a partir del debate con Foucault, y por ello intenta que dicho debate se recuerde al menos como un empate.

8) El último mono intenta decirme que las miradas antipáticas también tienden a distorsionar el juicio. Creo que esta es una abstracción válida para todos. Otro aplauso bananero para él. En ello estoy con el peludo mono. Pero no es exactamente mi caso, ya que como lo dije, he leído a Chomsky y he visto cuál es su afán ideológico: entiéndase que los argumentos que he dado no se han circunscrito sólo a un simple “porque me cae mal y no me gusta”. En este sentido, el mono me invita a hacer una serie de cosas que considero inútiles de hacer –de ahí que no sea una simple antipatía lo mío-. Veamos, si acaso podría escribirle a Chomsky, no lo haría para presumirle al mono lo que Chomsky me contestó y menos como dándole una prueba de que lo hice. Si acaso hiciera algo parecido (aunque me parece medio tonto que el último mono me pida hacerlo, y acto-seguido de hacerlo, desconfié de que pueda alterar públicamente la respuesta, pero en fin…), si acaso hiciera eso, sería algo más que una simple opinión. Si llegara algún día hacer algo así, sería más bien en la calidad y la rigurosidad equivalente a un análisis discursivo cuya importancia no estaría en lo que Chomsky pudiera decir de dicho análisis. Ciertamente, sería algo público que sería deseable dar a conocer a todo el mundo, sin ser especialmente teledirigido al implicado, sino a todo aquél interesado en leerlo. Como no me doy tantas atribuciones, eso lo veo muy pero muy lejano. Y es que lo mío es simplemente un punto de vista ecológico que no se traga el discurso ideológico chomskiano.

9) El último mono dice que mi toma de distancia respecto a un posible Chomsky cripto-colaboracionista del MIT no es suficiente, ya que no me pregunté si la contestación que da Chomsky al final del debate del 71, es convincente o no para Foucault. En primer lugar, hay que destacar el hecho de que ya entonces se podía entrever como dudosa dicha posición, ya que fue un oyente quien le preguntaría directamente a Chomsky respecto a eso. En segundo lugar, dejé claro que al menos para mí –y para ello no hace falta invocar a ningún Foucault-, no es suficiente esa contestación dada por Chomsky, aunque admito que es discursivamente muy astuta (léase unión hipostática). Como lo dije, Chomsky arguye que eso le permite estar en el hilo de la cuestión para desvelar aquello que el gobierno estadounidense pretende en términos de intervencionismos y de invasiones, y acoté también que, sin embargo, esa justificación es muy endeble, es decir, sólo está sostenida por su discurso. Por lo tanto, no me parece suficiente que solamente se requiera que Chomsky lo diga para que eso sea algo creíble. Entiéndase de ello que, lo que Chomsky argumenta respecto a su posición en el MIT, sólo está sostenido finalmente por un “crean en lo que yo les digo”. Tenemos que percatarnos que esto es lo último que se puede esperar de un prestigioso intelectual en términos argumentativos, y lo primero que se puede esperar de un cínico ideólogo. En tercer lugar, el último mono se equivoca al pensar que no tomé en cuenta si dicha contestación era convincente o no para Foucault -como si dicha convicción haya salido a la luz efectivamente-. Es decir: no pude tomar en cuenta algo que no sucedió –esto es, algo que no se puede abstraer que sucedió a partir de lo leído-. Entiéndase que Foucault no “permanece callado”: lo que pasa es que no dice nada porque previamente Elders le había cortado la línea del debate y le había pedido a que dijera sus últimas apreciaciones finales. (A pesar de que era un debate televisado, Elders pudo darle a Foucault tiempo para contestarle a Chomsky algo que para Foucault resultaba importante –ya que poco antes Foucault había disentido fuertemente contra Chomsky respecto a su terminología política- pero el desparpajo y la poca profesionalidad de Elders le negaron esa oportunidad, en función de proteger a Chomsky. Por ello Foucault tuvo que cerrar su participación forzadamente y seguramente muy incómodo de estar ahí). Por tanto, si Foucault no dijo nada fue porque ya no tenía caso decir algo: no sólo porque al decirlo ya no sería tomado en buena lid, sino además porque se había pasado ya también a la parte final del debate (a la parte donde se daba pie al público a hacer preguntas). Por tanto, no pude tomar en cuenta algo que Foucault no tuvo siquiera la oportunidad de decir. En ese sentido, desenmascarar el poder y a sus lacayos, además de que es algo meramente coyuntural y ocioso, es cosa de fanfarrones reaccionarios –acaso lo que vale es desvelar las presunciones ideológicas de un discurso dado, lo que es distinto que desenmascarar a alguien-. Muy por el contrario, lo de Foucault es una analítica del poder y de sus relaciones de fuerza, cosa que nadie ha hecho mejor que él. En suma, las conclusiones que el último mono saca posteriormente a este respecto, además de ser bastante bananeras, simplemente no vienen mucho al caso.

10) El último mono no cree para nada que el discurso ideológico de Chomsky esté dedicado a desactualizar los hechos relacionados con las estrategias invasoras o militares que el gobierno estadounidense ha puesto en práctica desde Vietman. No obstante, no da ninguna abstracción del porqué, ni ofrece ningún contrargumento que replique alegremente algo que desde el principio vengo argumentando (por ejemplo, respecto al modo en que Chomsky se refirió al 11/09 en el libro que dedicaría a ese acontecimiento). Aún así, en tanto que mono, está en su derecho de entender lo que crea posible entender (y eso lo hago extensivo a esta larga réplica). No obstante, como ya lo hice ver al principio de la presente: a pesar de que creo que la actividad que Chomsky hizo respecto a la guerra de Vietman fue limpia y creíble en un principio, también creo que la consigna ideológica que he estado considerando –en tanto que es el axioma coyuntural que activa las uniones hipostáticas que Chomsky realiza discursivamente-, no vendría sino después de que el gobierno estadounidense desistiera de la invasión a ese país, esto es, no vendría sino como el resultado de una cooptación que Chomsky tuvo que aceptar de alguna u otra manera. Como un plus generoso, diré que esta cooptación tiene históricamente la siguiente lógica: al quebrarse las presunciones invasoras y geopolíticas del gobierno estadounidense en Vietman –léase las presunciones que desde la Segunda Guerra mundial el gobierno estadounidense se atribuyó para controlar y vigilar la expansión de los soviets-, dicho gobierno tuvo que actuar por debajo de la historia. El Estado de EU se convertiría así en un Estado intervencionista cuyas estrategias de invasión dejarían de ser explícitas para devenir incidentales en las políticas nacionales de los países tercermundistas (es decir, incidentales en los países cuya débil soberanía era susceptible de ser influenciada por el virus/soviet -y cuya debilidad militar les impedía contraponerse a ese supuesto mal-). De tal modo, las estrategias del intervencionismo estadounidense incidirían en las soberanías tercermundistas, sobretodo, en el transcurso de la postguerra de Vietman, esto es, durante las décadas 70-80. El Estado/paranoico estadounidense devendría un Estado/esquizofrénico que requería hacer correr el rumor de que el poder interventor y militar estadounidense seguía en pie por debajo de su visibilidad histórica. Dicho poder interventor y militar seguía buscando focos de organización paramilitar –léase trincheras de entrenamiento soviético-. Así pues, la consigna de Chomsky radicaba en decir medias verdades desfasadas o revertidas (veáse supra: inciso h) de lo que aparentemente estaba ocurriendo: su discurso fungía como ese corredor de rumores-medio-dichos que el Estado/esquizoide estadounidense requería para infundir temores y respetos (a través de una suerte de psico-política invertida). Como lo dije desde el principio de este apartado en Rizomas, en términos deleuzo-guattarianos, lo que el discurso ideológico chomskiano hace es polarizar una línea de fuga que corresponde al terrorismo y a las guerras de baja intensidad que el gobierno estadounidense viene ejerciendo desde la guerra de Vietnam. De tal modo, el Estado estadounidense deja sin estriar esa línea, o deja que sea el ideólogo Chomsky quien la estríe, la codifique o la repliegue, en un discurso inverso que tiene como fin dejar siempre clara la amenaza de que los estadounidenses son la mayor potencia militar sobre la tierra, esto es, la amenaza de que su poder puede ser demostrado sea por arriba o por abajo de la historia. En este sentido, si se lee lo que también dije respecto a 11/09, se entenderá que el Estado/esquizofrénico estadounidense salió a la luz a partir ese acontecimiento. O sea que a partir del 11/09 dicho Estado dejaría de necesitar actuar intervencionistamente por debajo de la historia y de las soberanías nacionales, en función de reconfigurarse abierta y visiblemente por encima de ellas. Quizá el 11/09 haya implicado que la consigna de Chomsky haya terminado, dado que estaba en función del Estado intervencionista y no del nuevo Estado abiertamente terrorista (algunos lo llaman Imperio). Quizá ello explique que la intencionalidad de su protagonismo haya cambiado considerablemente a partir del 11/09, pero ello no implica que deje de ser una pieza clave para orientar las opiniones políticas por senderos ideológicos que estratégicamente son convenientes a los intereses y ambiciones del gobierno estadounidense.

Bien, creo que es todo lo que puedo decir del tema Chomsky y de sus variantes tentaculares. He decir que no ha sido infructuoso para mí este intercambio, pero no puedo decir del último mono. Lamentablemente, creo que el tema está agotado, además de que no espero del último mono nuevos aportes, a pesar de que pueda intentarlos. Lamento mucho algunas cosas de las formas del mono, sobretodo su enfadoso afán de contrapuesta, siendo que considero le faltan muchos recursos. Ni qué decirle. Pero aún tengo ánimos para aclararle algunas cosas respecto al tema Sokal, aunque no quisiera que el último mono piense que me tardaré tanto en contestarlas, dado que es muy enfadosa y maltrecha su contrarréplica. Quizá sólo me concentre en contestarle los puntos en los cuales no demuestra gran cosa (que no son pocos). Espero que el último mono tome esta actitud de buena manera, dado que no hay de otra para cerrar este debate más dignamente…

Por lo pronto les mando saludos a todos,

especialmente a Cosmodelia..

;)

10/06/2005 06:29:00 AM  
Blogger Rain said...

Nuevamente,al llegar aquí se abre un abanico de ideas, estructuradas con claridad y estimulando ese 'pensar por nosotros mismos'.

Acerca del Imperio:
los sedimentos del saber ortodoxo, de la vieja escuela marxista no admiten
una visión más amplia. La cantaleta acerca del imperialismo yanqui es insistente. He ahí el peligro.
Y de eso se trata: de ensanchar la visión y de ir más allá para develar lo que los lugares comunes del saber se empeñan en perpetuar. Eso me ha resulta sobresaliente y me lleva a muchas reflexiones.
Sí,Cosmodelia. En las prácticas cotidianas no me interesa contar con el beneplácito de todos, mas en el estudio, a mi vez opto por encontrar lo interesante , valioso, innovador, que no está sólo en determinados pensadores ( recientemente Deleuze me exige un movimiento mental radical: es pessistir y seguir indagando),'virus' que inoculados entran en el organismo para transformar mi ser e ir desechando lo que obstaculiza el avance. Así es posible aportar con más claridad, desde el avance.

Sigo leyendo y releyendo para aprender y a mi vez ,como decía aportar desde mi praxis, en un afán de compartir: expansión, devenir rizomático.
Salutes y sonrisa Cosmodelia.

Asimismo salutes a todos.

10/06/2005 08:53:00 PM  
Blogger Rain said...

Nuevamente,al llegar aquí se abre un abanico de ideas, estructuradas con claridad y estimulando ese 'pensar por nosotros mismos'.

Acerca del Imperio:
los sedimentos del saber ortodoxo, de la vieja escuela marxista no admiten
una visión más amplia. La cantaleta acerca del imperialismo yanqui es insistente. He ahí el peligro.
Y de eso se trata: de ensanchar la visión y de ir más allá para develar lo que los lugares comunes del saber se empeñan en perpetuar. Eso me ha resulta sobresaliente y me lleva a muchas reflexiones.
Sí,Cosmodelia. En las prácticas cotidianas no me interesa contar con el beneplácito de todos, mas en el estudio, a mi vez opto por encontrar lo interesante , valioso, innovador, que no está sólo en determinados pensadores ( recientemente Deleuze me exige un movimiento mental radical: es pessistir y seguir indagando),'virus' que inoculados entran en el organismo para transformar mi ser e ir desechando lo que obstaculiza el avance. Así es posible aportar con más claridad, desde el avance.

Sigo leyendo y releyendo para aprender y a mi vez ,como decía aportar desde mi praxis, en un afán de compartir: expansión, devenir rizomático.
Salutes y sonrisa Cosmodelia.

Asimismo salutes a todos.

10/06/2005 08:54:00 PM  
Blogger El último mono said...

Bueno. Naxos ha contestado. Y sí, "Guerra y Paz" ya no es la novela más larga jamás escrita. Pero bueno, yo me voy de vacaciones y tendré tiempo para responder allá por el 17 o 18 de octubre. Un simiesco saludo a los supersofisticados po-mos.

10/06/2005 11:24:00 PM  
Blogger Naxos said...

Hola a todos…

Acá doy respuesta a la réplica que el último mono esgrimió contra mi punto de vista respecto al desliz Sokal. Dado que veo que dicha réplica monera está muy despelotada y no evita tomar literalmente lo que he argumentado (es decir, se propone abiertamente evitar hacer abstracciones respecto a lo que se debate) sólo numeraré los siguientes puntos:

1) El último mono esgrime una “contratesis” a partir de mi punto de vista, lo cual reitera y reafirma aquello que desde el principio le achaqué, es decir, que el último mono se trepa en los argumentos del otro (en este caso Naxos) para decir cosas. No mío no es una tesis, sino es un punto de vista cuya verosimilitud es susceptible de ser compartida -a pesar de que sea yo quien la enuncie-.

2) Que el último mono no se engañe: su “contratesis” no es una contratesis, es una reproducción del sentido común sokaliano. No hay ningún aporte de él en ese sentido.

3) Así pues, ni tesis ni contratesis: a pesar de que se le ha señalado muchas veces que no hay que hacer de las opiniones una maceta, de que no es válido hacer lecturas a la contra sin estar informado, y de que hay que evitar los enquilosamientos rampantes, el último mono trata de frontalizar inútilmente el tema. De ello entiéndase que demerita por sí mismo todo aquello que pueda ofrecer como aporte.

4) A pesar de lo que diga el último mono, la respuesta de Aronowitz contrargumenta el hecho de que Sokal haya pensado que Social text era una revista deconstruccionista. Eso queda claro en la invectiva que Sokal disfraza de confesión contra la revista. De no ser así Sokal no hubiera dicho que no entendía “como el decontruccionismo… etcétera, etcétera…” Mi expresión fue apropiada, tanto que el último mono no puede más que intentar desvirtuarla…

5) El último mono omite que el hecho de que la réplica de Sokal a la respuesta que Aronowitz le hace a su carta, no vale para descartar la idea del desliz. Como lo dije: vale poco lo que Sokal haya respondido a esa réplica que Aronowitz le dio, dado que para entonces ya se habían publicado sus Imposturas. Como lo argumenté, no vale para ello, porque se deduce que Sokal tuvo el tiempo de desplegar un discurso publicitario que negaba que su enemigo inicial fuera la revista Social Text.

6) Aronowitz no “termina cayendo” en concesiones al relativismo epistemológico porque Aronowitz no es un científico o físico: es un sociólogo marxista. No hay ningún desliz aronowitziano, a lo sumo existe un paradigma errado en el campo de la sociológica marxista, lo cual es compresible considerando que las disciplinas de lo social no son exactas, y quienes las estudian por demás saben de ello: no presumen exactitud como lo hace un físico o un científico.

7) El último mono pone un ejemplo que no es muy bueno, porque no funciona como una buena analogía. Y no lo hace porque la analogía parte de considerar y aceptar que el target principal de Sokal es el relativismo epistemológico. Esto indica que el último mono muerde el cebo sokaliano otra vez. Entiéndase la importancia de la confesión epistolar de Sokal, principalmente los párrafos citados por Aronowitz en su réplica: entiéndase que esa confesión deja ver que Sokal tuvo como target inicial la revista Social text: entiéndase que el hecho de que Aronowitz la publicara, obligaba a Sokal a decir que su target principal era otro: entiéndase que si Aronowitz no la hubiera publicado, Sokal no hubiera escrito sus Imposturas –lo que significaría que Aronowitz hudiera acaso aceptado que el relativismo epistemológico era una patraña, cosa que no puede aceptar, no sólo porque no es un físico ni un científico, sino porque de entrada sabe por demás que los paradigmas que gobiernan las disciplinas social no son exactos, sino cambiantes-.

8) Por ende, entiéndase que la enunciación del término “relativismo epistemológico” sólo cobra sentido desde el campo de las ciencias exactas: entiéndase que dicha enunciación da sentido al campo de las disciplinas sociales, en tanto que estas disciplinas no son ciencias exactas –ni siquiera incluso la lingüística, aunque algunos consideren que sí- y no lo son porque sus paradigmas tienden cambiar más fácilmente conforme nuevas investigaciones o planteamientos (esto sucede también de hecho en las ciencias exactas, por demás, para ello hay que saber un poco de cómo se dan las revoluciones científicas -léase Kuhn-).

9) Es indudable que el contenido del artículo original de Sokal es una mezcolanza de citas que mal intentan romper con los límites entre las disciplinas sociales y las ciencias. Esta es otra pista de que el asunto del “affair Sokal” es un problema referido a la autonomía que reclaman sus campos respectivos. Lejos de que tenga coherencia teórica, ese artículo deja ver que existe una tendencia paradigmática de las disciplinas sociales de penetrar en el campo de la ciencia, una penetración que es deseable, y que de ser coherente teóricamente, implicaría la emergencia de un nuevo paradigma epistemológico. Quizá en el fondo esa haya sido la razón social por la cual Aronowitz haya decidido publicar dicho artículo, lejos de que sus contenidos sean ciertos o no (además de que quiso publicarlo también como un revés a la burla que Sokal pretendió gastarle con dicho artículo). Es decir que, a ese nivel, es más importante reconocer que la orientación de una verdadera epistemología reside en penetrar el hermetismo del campo científico. No obstante, en tanto que dicho artículo no lo logra, el “affair Sokal” queda como un “deliz”.

10) Es una necedad del mono que diga que mi afirmación, la cual es también un hecho (afirmación del hecho de que la responsabilidad del contenido de los artículos de una revista no es de quien la preside o edita sino de sus autores) es una afirmación falsa. No hay nada qué corregir en el lenguaje que utilizo para articular ese hecho.

11) Independientemente de la función de los editores, la responsabilidad del contenido del artículo original de Sokal no puede ser de nadie más que de Sokal. Los editores pueden publicar ese artículo, si así lo deciden, a pesar de no estar de acuerdo con su contenido. Y si están de acuerdo con el contenido, ello no los hace responsables de ese contenido (además de que puede suceder que no estén en condiciones de determinar si pueden o no estar de acuerdo con ese artículo, sobretodo, si no son científicos, pero sobretodo también, si se considera que un científico en tanto tal tiene una ética correlativa a su campo.) Así pues, ellos pueden publicar ese contenido a sabiendas de que dicho contenido pueda implicar una gran polémica –y más si dicha polémica implica apuntalar en la prominencia de que el campo de la ciencia se atrinchera en su autonomía-. En ello reside su responsabilidad.

12) Entiéndase que nunca afirmé que los editores estén librados de su responsabilidad en cuanto a publicar artículos en su revista. Pero como dije, el contenido del artículo de Sokal es menos importante que el acto de publicar un artículo que presuntamente pasa por bueno (y los editores en cierta medida no pueden cuestionar un artículo de un físico si no son físicos, y menos si quién lo escribió lo quiere hacer pasar como bueno). En ese sentido, hay que enfatizar que las incoherencias del artículo de Sokal apuntalan a disolver las barreras entre las disciplinas sociales y las ciencias exactas, cosa que es deseable en términos epistemológicos. Es obvio que por ello el artículo se incluyó en un número especial dedicado a rebatir las críticas científicas contra los planteamientos sociales.

13) El último mono hace pasar una ironía que le hice, como una opinión absoluta sobre la función de los editores. Me parece que este es un falso recurso que es muy bajo de su parte, ya que se había dicho que las ironías no valían como para usarse traperamente en las réplicas. Aún en esto el mono desatina, además de que omite una parte importante de la ironía que hice. La ironía completa señala que: “cuando un consejo editorial quiere dictaminar la validez de un texto informativo y /o de actualidad, tiende a revisar las fuentes, y a veces ante una duda, si hay alguna buena disposición, se le pide al autor que haga extensiva alguna fuente, de lo contrario el consejo no podrá acreditar el texto”. Quiero destacar la parte donde enuncio la condicional “si hay buena disposición”. Pero el hecho de que no exista buena disposición tampoco implica que los editores dejen de publicar el artículo. Ese fue el caso de Aronowitz y Sokal.

14) El último mono no entiende que Social Text publicó ese artículo apostando por denunciar el atrincheramiento que el campo científico tiene respecto a los saberes que pueden ser transferibles más allá de ese campo. Valía la pena poner en riesgo el prestigio de la revista si con ello se ponía en riesgo el prestigio del campo de la ciencia en ese sentido.

15) Lo verdaderamente revelador no es el contenido del artículo, sino el marco enunciativo que Sokal le dio (transgredir las fronteras epistemológicas) en consonancia con su publicación (a pesar de que dicho contenido no pudiera lograrlo).

16) El último mono manipula lo que dije respecto a que la confesión de Sokal habla más de su deconstruccionismo que de su oficio como físico. El último mono quizá no entienda que la idea derridiana deconstruccionista implica asimilar gran parte de la obra de Derrida. El último mono no quiere entender que el deconstruccionismo es un enfoque que pone en riesgo las certezas de lo históricamente constituido. Y lo históricamente constituido incluye a la práctica de la ciencia y de la física. El último mono no quiere entender que un físico serio tiene que ser hermético a los enfoques que ponen en duda su oficio, por el bien su propio oficio. Este mono no entiende que un físico que ha leído avezadamente a Derrida es un físico ocioso que, además de que no hace fuerte a su ciencia (al no ser hermético respecto a los enfoques que cuestionan las certezas que la ciencia necesita para funcionar), también es un físico que cree que su ciencia no es suficiente para resolver los problemas del mundo (en ello tiene razón) y esto significa, dicho sea de paso, que es un científico que acepta que es factible un cambio de epistemología a partir de las penetración teórica que las disciplinas sociales puedan tener en ese rígido campo (en ello también tiene razón).

17) Un buen físico se dedica a lo suyo sin mirar más allá de lo que le corresponde hacer según su oficio. El hermetismo de la ciencia exige eso: es una de las cosas que permiten a la ciencia ser en tanto tal. Cualquiera puede leer a Derrida y estar de acuerdo o no con su enfoque: cualquiera menos los científicos que quieren hacer ciencia. Los científicos no se pueden dar el lujo de leer enciclopédicamente -cual burgueses- todos o algunos de los enfoques que no estén relacionados con su ciencia –y menos los enfoques que la cuestionan-: este es un principio que economiza su tiempo y que potencializa su oficio. Dado su oficio, un científico que lea otra cosa que no sea filosofía de la ciencia, es un científico que niega su oficio y que cae automáticamente en una suerte de afinidad con el autor que lee. Si son serios y comprometidos con lo que hacen, ni los filósofos y muchos menos los científicos, se acercan al enfoque de algún autor por el simple hecho de degustar su estilo: se acercan a él en búsqueda de algo que potencialice su perspectiva o que enriquezca su oficio. De nada le sirve a un científico concluir que lo que leyó no vale mucho, no le sirve ni a él como científico, ni a su ciencia. Si ello no le sirve para potencializar su oficio, en realidad lo que ese científico concluye es que ha perdido su valioso tiempo.

18) Por tanto, si yo fuera un científico o físico y Chomsky fuera pensador deconstruccionista como Derrida, yo no leería a Chomsky. Dado que no soy un científico, puedo leer a Chomsky avezadamente, desencantarme de sus planteamientos, concluir estar en desacuerdo con él, y no ser un chomskiano. En tanto que mi interés esté enmarcado por una disciplina social, no pongo en duda ese interés al no estar de acuerdo con Chomsky. Esto sucede porque la disciplina social que enmarca mi interés no es hermética y me permite poner en duda algún enfoque sin dejar de estar al mismo tiempo en consonancia con ella, dado que dicha disciplina está abierta ella misma a ser puesta en duda (en función de ampliar su alcance y discernimiento).

19) En el marco de las disciplinas sociales, para ser un chomskiano, foucaultiano o lo que sea, no es suficiente haber leído a chomsky, a Foucault, o a quien sea, ni siquiera es suficiente con estar de acuerdo con sus enfoques, sino que se necesita promover su enfoque como una práctica válida susceptible de sostenerse por ella misma –ya que ello da estabilidad a la disciplina social-. Por el contrario, para ser un científico no se necesita ser otra cosa que hacer ciencia y seguir paradigmas establecidos. Un científico que se dedique a alguna tendencia que no esté reconocida como un paradigma científico (por ejemplo el deconstruccionismo) deja de ser un científico para volverse un deconstruccionista (y alguien que hace eso para cerciorarse de que el deconstruccionismo no vale como paradigma científico, pues simplemente ha perdido su tiempo: es un científico echado a perder).

20) Como más o menos dije en la vieja discusión sobre Sokal, a la que el último mono no se dignó a revisar: un científico no puede acercarse a la filosofía sin poner en duda las certezas de su oficio, mientras que un filósofo puede acercarse a la ciencia sin necesariamente creer en ella. Esto enfurece a los científicos. Estos científicos se olvidan de aquello que Kant conminó a considerar (ante la división que su filosofía representó históricamente, a saber, el establecimiento de una separación dada entre la filosofía de la ciencia y la filosofía moral): Kant conminó a considerar que la ciencia debe de hacer ciencia, y de olvidarse de las cuestiones una filosofía moral. Es obvio que los físicos están tan entretenidos leyendo otra cosa que no es filosofía de la ciencia –la cual incluye a Kant, por supuesto- que se olvidan que al hacerlo traicionan ellos mismos a su ciencia: abren una brecha que rompe su hermetismo formal. Los filósofos de la moral no tienen ningún reparo en leer ciencia, dado que es parte de su trabajo, y dado que ello es indispensable para determinar el avatar de la ciencia respecto al avatar de la humanidad.

21) Hoy en día, el atrincheramiento de la ciencia respecto a la filosofía y disciplinas sociales tiene mucho que ver con una corrupción de sus virtudes formales: tras muchas investigaciones científicas se ocultan los mayores intereses económicos y militares. Esta es gran parte de la preocupación que ocupa a los filósofos y teóricos sociales, sobretodo, aquellos que cuestionan la aplicabilidad de ciertos conceptos científicos. Mucho de ello también lo expuse en el viejo debate sobre los intelectuales –en su acepción Sokal- en Rizomas.

22) La inocencia del último mono refleja que dicho mono piensa que Sokal pudo leer a Derrida con el fin de encontrar su “nonsense”. Si ello fuera así, Sokal no hubiera librado a Derrida de haber abusado de conceptos matemáticos –siguiendo la declaración donde dice que fue sólo un párrafo divertido el que usó de Derrida-. Si ello fuera así, Sokal debió de buscar en otro autor más atrevido y más “abusador” que Derrida. Pero no es así, Sokal leyó a Derrida porque le gustaba desde hacía tiempo. Y el pasaje derridiano que usó no es gratuito (dado que ahí Derrida especulaba sobre el no centro de la estructura algebraica). Si Sokal quería encontrar el nonsense de Derrida, ese pasaje no era suficiente para determinarlo, dado que es una especulación ante una pregunta difícil que Jean Hippolyte le esgrimió en una conferencia, es decir, ese pasaje no es parte central del enfoque derridiano. Pero ese pasaje si que es una parte esencial del “Transgredir las fronteras…” de Sokal y ello, en el sentido de cuestionar a la rigidez de las matemáticas.

23) El último mono, en su afán de malargumentar, prostituye el orden de lo que Sokal dice en su confesión, para supuestamente relacionar lógicamente las dos cosas que ahí Sokal confiesa. Hay que entender las cosas que Sokal dice tal cual las dice en su orden. Sokal se dice primero ser un viejo izquierdista impenitente que nunca ha entendido cómo se supone que la deconstrucción va a ayudar a la clase obrera. Y luego se dice ser un viejo científico pesado que cree, ingenuamente, que existe un mundo externo, que existen verdades objetivas. Acá esta claro que Sokal supedita su izquierdismo marxista a su oficio de físico (vía deconstruccionismo).

24) Por un lado, está claro que primero se dice ser un viejo izquierdista de hueso colorado, testarudo, impenitente, que después de haber leído avezadamente el enfoque deconstruccionista, no entiende cómo este enfoque puede ayudar a la causa del buen marxismo -y no lo entiende por la mala fortuna de tener una formación tradicional de científico-. (En este párrafo se encuentra la supeditación). Por otro lado, está claro que se dice ser un joven científico que desea ser un viejo izquierdista –y que ha hecho todo lo posible por lograrlo-, pero que oficialmente está obligado a creer aquello que los viejos científicos, herméticos y cerrados (pesados) creen tradicionalmente (ingenuamente: en el sentido de que dichos científicos no están actualizados de los enfoques filosóficos contemporáneos) respecto a que existe un mundo material (externo, es decir, un mundo homologable al lenguaje) y respecto a que existen también verdades absolutas, comprobables, estables, asequibles al entendimiento científico (verdades objetivas). Este párrafo refuerza la supeditación que se encuentra en el primero.

25) En suma, las dos cosas que Sokal arguye en su confesión tienen que ser vistas integralmente y como una contradicción (objeto de la confesión). Por tanto se lee entrelíneas que Sokal admite que su izquierdismo se contrapone a su formación científica, siendo que su deseo es también ser izquierdista, mientas que es científico.

26) En cuanto la cuestión newagera refiere, acepto que no puedo estar seguro si Sokal es newagero o no. Quizá no lo sea en el sentido de ser un newagero purista. Sólo Sokal sabe en el fondo de su corazón si es newagero. No es suficiente partir de las Imposturas para decir si lo es o no es newagero, ni para decir si es un hard o no (cosa que intenta hacer el último mono). Personalmente no me importa mucho si Sokal es o no newagero, pero quizá hasta sería mejor que lo fuera. Cuando dije que probablemente Sokal lo sea, lo hice como para poder situar en alguna parte lo que de él quedaba.

27) Y respecto a lo de la cita bibliográfica que Sokal hace de su librito dedicado a Deleuze, he de decirle al último mono que es verdad que en ese librito Foucault habla de que alguna vez el siglo será deleuziano, y es cierto que ello bastó para estar incluido entre la bibliografía general de Imposturas, a pesar de que sea cierto también que Sokal no se propuso incluir a Foucault en su farsa/crítica. Pero la referencia existe, y eso es suficiente para salpicar a Foucault (muchos saben de las afinidades Foucault/Deleuze). Esa es una muestra pequeña de la mala fe que en general de Sokal imprime a sus Imposturas.

28) El último mono se equivoca en cuanto a lo de si mi problema con Sokal es porque éste pone “en evidencia” a Deleuze. En primer lugar, él único que se puso en evidencia es Sokal y al hacerlo puso en evidencia a sus colegas citados, y con ellos puso en evidencia el prestigio del campo de la ciencia y de la física. Esto es un hecho. Nótese que al poner en evidencia a sus colegas hace fuertes a los autores que luego criticaría reaccionariamente y sin fundamento. En segundo lugar, la ciencia (por más que lo intente) no puede definir qué es lo que corresponde a la filosofía cuestionar o criticar de derecho. Sokal pretende definir algo que a la ciencia no le corresponde definir (y que es un hecho que sí le corresponde definir a la filosofía). En ello radica principalmente mi problema, no sólo con Sokal, sino con todos los científicos que creen tener el poder de definir las cosas abusando de su posición como tales y abusando de los logros históricos de la ciencia. A este respecto, en tercer lugar, estoy con Deleuze: ya que él plantea la necesidad de ordenar conceptualmente aquello que corresponde a la filosofía, a la ciencia, y al arte (ello según un plano de inmanencia, y no de trascendencia). De esto también ya comenté mucho en el viejo debate que Rizomas presenta respecto a los intelectuales.

29) Para que el último mono abrace todo esto que aquí argumento, debe tener un poco de entendimiento sociológico/discursivo (quizá sea demasiado para un mono de verdad) de lo que está en juego en estos asuntos. De ello el mono debe entender que no es suficiente con que él y sus bananos estén o dejen de estar de acuerdo con mi “tesis”. Ello supone la siguiente pregunta: ¿tiene el último mono los recursos conceptuales para entender esto más allá de que esté de acuerdo o no? ¿Puede entender cosas que están más allá de lo que presume saber? Pero me temo que no es él quien pueda contestar a estas preguntas.


Por mi parte, considero que esto lo que puedo decir de estos temas. Con estos últimos comentarios he querido dejar bien clara mi postura, añadiendo explicaciones respecto a ella, y utilizando insospechadamente al último mono para ejercitar mis argumentos. Por mi parte, creo que es sabio dejar espacio para que otros opinen, y quizá posteriormente comentarlos si lo amerita. Respecto al último mono, leeré los comentarios que pueda hacer a estos últimos que hice, y lo haré con mucha atención y con el respeto que acaso puedan merecerse. No obstante, dado que el propio último mono ha demostrado mucho desparpajo en sus réplicas, dado que ha aportado muy poco en ellas, dado todo lo enfadoso de sus formas y de sus falsas presunciones, y dado que son muy predecibles también, sinceramente, no creo que puedan llegar a ser dignas de ser comentadas por mi otra vez (por mucho esfuerzo bananaero que este mono haga). Tendrían que ser algo muy especial para que sea de otra manera. Y es que acá es cuando hay que desmarcarse de la necedad, y dejar que el desparpajo, los brochazos, y la ignorancia hablen por sí mismas.

Le dejo al último mono el beneplácito de haber debatido estas cuestiones con cierto pundonor pero sin muchos recursos...

Y a Cosmodelia, le dejo un sincero agradecimiento por haber tolerado este devenir-troll en el que me ví involucrado, y del cual alegremente me sacudo con este comentario...

Por mientras saludos a todos

10/12/2005 02:43:00 AM  
Blogger El último mono said...

Bueno, lo de devenir-troll sí que no me lo esperaba, la verdad. Me he quitado la escafandra unos días para disfrutar de mis vacaciones en Galicia, pero ya estoy de vuelta, con la escafandra puesta otra vez, claro está. Me han parecido bastante buenos los primeros párrafos de tu último comentario (laaaaargíiiiiiiisiiiiimoooooo), pero tienes que esforzarte más si aspiras al Premio Locus o al “Word Fantasy Award”. En cualquier caso, ánimo y sigue así.

En cuanto a lo de los tentáculos, la tentacularidad que me espanta es comenzar con el debate Chomsky-Foucault y que, a base de ramificar y subramificar, acabemos hablando del coño de la Bernarda. Mi petición era sencillamente delimitar el alcance de nuestro intercambio, y no me parece mal hablar de Chomsky, siempre que no acabemos metidos en berenjenales de lingüística pura y dura perdiendo de vista el meollo filosófico-político.

Pues bien, recordemos la evolución de tus impresiones sobre la lingüística chomskyana:

Primero decías: “De entrada admito que, como teórico del lenguaje, Chomsky aportó a la lingüística contemporánea conceptos más o menos eficaces como pueden ser la gramática generativa, o la competencia lingüística. No obstante su discurso como activista lo considero demasiado superficial y hasta engañoso”.

Aquí no relacionas ambos campos, hablas más o menos bien de Chomsky como lingüista y criticas su vertiente como activista político.

Después, en otro mensaje, dices: “Todo esto para decir también que la teoría de la naturaleza del lenguaje que Chomsky defiende es una teoría obsoleta que intenta naturalizar al lenguaje: es decir, intenta establecer –neciamente- que el lenguaje corresponde a los hechos, intenta decir que la realidad del lenguaje es la realidad de los hechos, lo cual es un absurdo. Esto explica la mirada estrecha que hace de los sucesos del mundo: le da sentido a su lectura hormiga de lo que ocurre políticamente. Su intención pretende hacer pasar el poder de definir las cosas del mundo como algo natural que es moralmente incuestionable. Ciertamente Chomsky no habla por hablar, como ideólogo, su intención es hacer ideología”.

Aquí ya interrelacionas ambas cuestiones, criticas su teoría del lenguaje y a partir de ahí haces una crítica a su activismo político.

Como yo te señalé esta discrepancia diciendo que antes no hablabas tan mal de la lingüística chomskyana, ahora intentas aclarármelo.

Veamos:

1º La relación entre la lingüística y la política en Chomsky: dices que Chomsky ha hecho trasposiciones de su trabajo lingüístico a su activismo político. Concretamente que el discurso activista de Chomsky está acotado por sus ideas sobre lingüística chomskyana, ideas que a su vez se mueven por el “circuito de reconocimiento” del MIT. Por tanto, que el trasfondo del discurso activista (ideología) de Chomsky está avalado por su posición en el campo científico.

Bueno, más que decir que la lingüística chomskyana acota el discurso activista de Chomsky, yo diría más bien que hay un vínculo filosófico entre la lingüística chomskyana y sus posiciones políticas libertarias; esto es, que el carácter innatista de la lingüística chomskyana puede servir de apoyo a una cierta filosofía de la naturaleza humana, filosofía que en el ámbito político respaldaría la tradición libertaria racionalista que sigue Chomsky.





2º Obsolescencia de la teoría lingüística de Chomksy ¿desde el debate con Foucault?.

Dices: Que la intención por parte de Chomsky de naturalizar el lenguaje humano no sólo es teóricamente obsoleta, sino muy fecunda ideológicamente, como se puede leer en el debate Chomsky-Foucault y en otros textos.

No estoy de acuerdo con tu afirmación de obsolescencia teórica, sí con la de fecundidad ideológica, en el sentido dado en mi explicación anterior. Vamos con lo de la obsolescencia: tú has interpretado la cita que puse con la opinión de Chomsky sobre su trabajo lingüístico de una manera distinta a lo que yo pretendía expresar. Tú la interpretas en un sentido de desprestigio y decadencia de la obra de Chomsky, yo la interpreto en un sentido de evolución normal del conocimiento científico. Hay una distinción que me gustaría hacer para aclarar mi posición: distinguir entre el “nuevo paradigma” chomskyano, y por otro lado, las distintas y sucesivas teorías lingüísticas de Chomsky dentro de dicho paradigma. La irrupción de la nueva perspectiva o enfoque en la lingüística que hace Chomsky supone un cambio radical respecto a lo que hasta entonces se entendía por estudios lingüísticos. Este giro inaugura una nueva corriente que usualmente se llama “corriente generativista”. En esta corriente generativista hay diversas teorías del lenguaje, no sólo la de Chomsky, sino también de otros lingüistas que, aun aceptando el paradigma chomskyano como punto de partida, han elaborado teorías divergentes dentro del mismo. Por otra parte, el propio Chomsky ha cambiado sus teorías con el paso del tiempo, desde la Gramática Generativa inicial de 1957, la Teoría Estándar del 65, la Estándar Ampliada de 1968 y así hasta el llamado “Programa Minimalista” de los últimos tiempos. Lógicamente, los nuevos modelos teóricos hacen obsoletos los antiguos. Es decir, que hay una evolución en las ideas de Chomsky, pero sin dejar el enfoque generativista, y por otra parte, como dije arriba, dentro de esta corriente hay autores críticos con teorías diferentes, muchos de los cuales fueron sus mejores alumnos, por cierto. Para una visión detallada de esta cuestión, busca el artículo “Chomsky's Revolution in Linguistics”, de John R. Searle, el cual, pese a tener también una posición crítica a sus teorías lingüísticas, se deshace en buenas palabras hacia él por su contribución.

Otra cita de Chomsky sobre su trabajo lingüístico para acabar de aclarar esta cuestión de la obsolescencia: “P: ¿Cómo evaluaría su propia contribución a la lingüística? R: Parece más bien pregalileano. P: ¿Igual que la física antes de la revolución científica del siglo XVII? R: Sí, en el período pregalileano, se empezaban a formular los problemas de física de la manera adecuada. Aún no se habían hallado las respuestas, perro los problemas por fin se enmarcaban de un modo que, retrospectivamente, sabemos que es correcto. P: ¿Hasta qué punto resulta “pre”? ¿Quiere usted decir que la lingüística está más o menos donde estaba la física en el siglo XVI? ¿O aún hemos de remontarnos más atrás, a Aristóteles y a otros griegos, a sus conceptos de física? R: No lo sabemos. Depende, claro está, del momento en que se produzca el gran avance. Pero tengo la sensación de que cualquier día va a llegar alguien que diga: “A ver, chicos: estabais en el buen camino, pero en esto os habíais equivocado. Habría que hacerlo de este otro modo”. Creo que así ha de ser. De pronto, cada cosa encajará en su sitio”.(Entrevista titulada “Cosas que ni todo el saber podría enseñar”, 1983)”.

Esto es suficiente para aclarar mi postura sobre la “obsolescencia”, que no es igual que la tuya, porque no implica decadencia ni desprestigio.

Sigamos con tus afirmaciones: Que hasta el debate con Foucault el prestigio de Chomsky había estado en función de su actividad teórica, pese a ser ya conocido como activista político, pero después deja de hacer mayoritariamente práctica teórica para concentrarse en su activismo.

Esto es sencillamente falso. Las posiciones teóricas de Chomsky evolucionan sustancialmente desde los años 70. ¿Cómo sé esto?. Pues simplemente consultando artículos y libros de lingüística, algo que tú también podrías haber hecho. Por lo tanto, no se puede afirmar gratuitamente que deja de hacer mayoritariamente práctica teórica para concentrarse en su activismo.

Sigamos: Que Chomsky había conseguido un prestigio incuestionable como líder de opinión por su actuación contra la guerra de Vietnam. Que esa posición de dejar su trabajo teórico como estaba y seguir su activismo político a capa y espada le llevó a ser cooptado por el aparato de poder estadounidense. Que su teoría del lenguaje como algo propio de la naturaleza humana, aunque no era muy estable como para darle continuidad, tiene una función ideológica, evitar que la gente cuestione la definición política que su Gobierno hace de las cosas.

Lo de dejar su trabajo como estaba ya lo he refutado arriba, por lo tanto, no vale como premisa para decir que fue cooptado. Que el carácter innatista de su lingüística tiene como función ideológica evitar que la gente cuestione la definición política que su Gobierno hace de las cosas ya es el desbarre completo. Como no das razones de tu afirmación aquí, me limitaré a señalarte que todo el discurso activista y en particular el llamado modelo de propaganda de Chomsky precisamente va en sentido contrario a la función ideológica que le atribuyes.

Continuemos: Por todo lo anterior, sostienes que tu “pincelada” pretendía denostar el activismo de Chomsky por sostenerse en un remanente de prestigio por su “presunto” trabajo lingüístico (conclusión errónea por basarse en premisas falsas). Que pretende naturalizar al lenguaje, es decir, establecer que la realidad del lenguaje es la realidad de los hechos lo cual es un absurdo. (más abajo comentaré esta afirmación). Que Chomsky dice que de su trabajo lingüístico probablemente se descarte casi todo en el futuro, cuando en realidad fue perdiendo peso casi desde su concepción, debido a la revolución de los estudios semiológicos y estructuralistas. (ya he aclarado este tema arrriba). De esto entiéndase que las nociones aludidas de la competencia lingüística y la gramática generativa/transformacional (sí, esas que eran “más o menos eficaces” según tu primer mensaje), fueron asimismo estudiadas a profundidad y terminaron por ser cuestionadas duramente.

Después nos das tu versión de la gramática generativa de Chomsky:

a) “La gramática generativa nos dice que el lenguaje es algo natural del hombre, algo que antecede al pensamiento.” Primera discrepancia: Chomsky no sostiene que el lenguaje anteceda necesariamente al pensamiento. Para Chomsky hay un tipo de pensamiento no lingüístico. Mira en la entrevista “El lenguaje como clave de la naturaleza del ser humano y la sociedad”,1975. (Está en el primer volumen de la compilación de escritos de Chomsky “Democracia y educación” por C.P. Otero).

“Así pues, existirían unas estructuras innatas que...Esto es decir que caracterizarían un aprendizaje cuya génesis partiría de una gramática universal hacia una gramática particular”. Más o menos se entiende.

“De tal manera, la gramática generativa/transformacional de Chomsky estaría dada al nivel de una programación (genética) de los procesos cerebrales: en ella el pensamiento estaría dado a posteriori, a partir de la capacidad léxica que cada individuo pudiera tener, es decir, a partir de su competencia lingüística.”
Aquí confundes dos cosas que no son iguales: “capacidad léxica de los individuos” y “competencia lingüística”. El léxico en la teoría chomskyana no es innato, sino adquirido, por lo que “capacidad léxica de los individuos”, que debe significar algo así como el volumen de vocabulario de cada sujeto, no puede nunca equipararse al concepto de “competencia lingüística”. La competencia lingüística de Chomsky es de índole gramatical, no léxica.

b) “No obstante, Chomsky nunca dio una respuesta favorable del cómo es que la explicación que ofrece la gramática generativa respecto a los modos en los cuales se construyen las oraciones, se vincula con la capacidad del individuo que habla: acaso sus argumentos giran en torno a una creatividad rígida. Entiéndase de esto que Chomsky no ha dado una respuesta factible de cómo es que dicho individuo conoce las reglas o normas gramaticales que emplea al hablar (es decir, su proceso de trasformación). O sea que el proceso de transformación de las oraciones que el individuo construye, va más allá de su simple articulación formal o lógica, esto es: remite a un circuito de diferencias que están contextualizadas socialmente. Sin embargo, la rigidez de las estructuras chomskianas sólo puede circunscribirse a las transformaciones que se dan gramaticalmente. “

Aquí empiezo a dudar sobre el sentido de tus afirmaciones, y sólo la lectura del párrafo siguiente me ha aclarado exactamente qué quieres decir con lo que dices, así que te remito abajo.

c)”Como se puede ver, las estructuras chomskianas niegan la dimensión empírica del aprendizaje dado por la experiencia, es decir: se contraponen a la concepción que señala que el lenguaje es susceptible de ser adquirido a partir de las formalidades que nos ofrece el entorno social en el que vivimos. O sea que las estructuras chomskianas, al negar definitivamente la posibilidad de una concepción externa de la lengua, no sólo niegan las diferencias gramaticales que articulan las diferencias dadas entre los distintos idiomas, sino que dejan de considerar el hecho de que estas diferencias son las que hacen que el lenguaje sea algo que se adquiere en la coyuntura de un contexto social dado.”

Bien, ya lo entiendo todo. Lo que ocurre es que tú vives en una realidad alternativa (podemos llamarla “Naxoslandia” si quieres) donde tu Chomsky (“Naxoschomsky”, si prefieres) elaboró una gramática diferente de la de mi realidad. Eso explica que lo que estás diciendo no se corresponda con la gramática chomskyana que conozco. Vamos a ver las diferencias entre tu gramática chomskyana y la mía. En tu gramática chomskyana, las estructuras chomskyanas niegan la dimensión empírica del aprendizaje dado por la experiencia. En la mía, no se niega la dimensión empírica del aprendizaje dada por la experiencia, sino que se parte de unos principios generales del lenguaje innatos y por lo tanto previos a toda experiencia lingüística. La experiencia de pertenecer a una comunidad de hablantes (contexto social) es condición necesaria para que el sistema de principios universales dé lugar a una lengua particular, y esa estructura innata funciona al tiempo como dispositivo que dirige el proceso de adquisición como de armazón sobre el que se va conformando la lengua hasta llegar a su versión final. Estos principios generales están abiertos a ciertos márgenes de variación o parámetros que motivan la diversidad de lenguas. En palabras de Chomsky: “…los principios de la gramática universal no tienen excepciones ya que constituyen la facultad misma del lenguaje, un marco para cualquier lengua humana determinada, la base para la adquisición del lenguaje. Pero las lenguas evidentemente difieren…Los hechos observados no derivan solamente de los principios de la facultad del lenguaje, sino de estos principios en combinación con los datos que recibe el que aprende la lengua, los cuales han determinado varias opciones que no han sido establecidas por la gramática universal…” (“El lenguaje y los problemas del conocimiento. Conferencias de Managua, I”). Tu “Naxoschomsky” niega las diferencias gramaticales de la lengua y la existencia de un contexto social en la adquisición del lenguaje. El Chomsky de mi realidad tiene, como ya has visto, otra opinión bien distinta.

d)” De tal modo, las estructuras chomskianas promueven un escepticismo teórico que …”.

De tal modo, todo lo que digas a partir de ahí no tiene que ver con el Chomsky de mi realidad, sino con el tuyo, por lo que en el mundo donde yo vivo no vale la pena seguir con tu comentario “lingüístico”, ya que carece de fundamento, salvo quizás para un episodio de los “Expedientes X”.

Sobre los demás temas:

1) Sobre el tema de las revistas y publicaciones electrónicas, yo tampoco tengo más qué decir.

2) Sobre el debate Foucault/Chomsky: No he admitido modestamente no haber leído previamente a ninguno de los autores aludidos, admití no haber leído previamente a Foucault. Dije que eran indicios de que no hacía falta el que fuera un debate televisado y que el moderador no hizo advertencia de tal necesidad de lectura previa entre los telespectadores, y que para mí era suficiente con que los intervinientes se expresaran con suficiente inteligibilidad. No estoy expresando preferencia sobre la obra total de Foucault ni sobre la de Chomsky. Lo hago sobre los términos del debate, es más, precisé que sobre determinadas cuestiones del mismo. Puede decirse por tanto sin pasar por necio que es posible inclinarse por uno u otro en los términos estrictos que acabo de exponer. En cuanto a si es mejor o peor tener el conocimiento previo de la obra de los implicados, eso es algo a lo que no he hecho referencia. Yo argumentaba en términos de necesidad y suficiencia, no de conveniencia, pero veo que de tanto “leer entre líneas”, ya no lees las líneas propiamente dichas.

3) El Último Mono ha leído la primera parte del debate, más de una vez, por cierto. El Último Mono no dispone del libro donde está publicado el debate, pero éste está también en la red, y el Último Mono se hizo hace mucho con una versión completa en inglés. El Último Mono ha sacado sus propias opiniones de ese intercambio y no coincide con Naxos: el Último Mono piensa que ni Chomsky convenció a Foucault ni Foucault convenció a Chomsky. Cada uno siguió en sus trece, con presupuestos ideológicos alejados, aunque también observa que había unas cuantas coincidencias. El Último Mono hablaba irónicamente de resistencia a la conversión para referirse a la postura de Naxos, no a la de Foucault. Al Último Mono le da la impresión de que para Naxos, escuchar a Foucault y no acabar estando de acuerdo con él es tan indignante como para un misionero fanático lo es que un salvaje se niegue a aceptar la “verdadera religión” propugnada por el evangelizador, de ahí lo de la “resistencia a la conversión”. El Último Mono considera que Naxos achaca a Chomsky el irse por vericuetos inverosímiles porque “cree el ladrón que todos son de su condición”. El Último Mono entiende perfectamente que a Naxos le parezca que hay una articulación ridícula de ideas en el empleo por Chomsky de la imagen del extraterrestre. Esa imagen de un observador externo que realiza una mirada distante le debe recordar a Naxos sus afirmaciones sobre “tomas de distancia”, “miralejos” y similares, y naturalmente no puede evitar que el término “ridículo” acuda a su mente. El Último Mono finalmente sabe “leer entre líneas” tanto como Naxos, aunque el Último Mono denomina a esa capacidad “imaginación delirante”, y no la aplica a la interpretación de lo que lee, como suele hacer Naxos.

4) En cuanto a la retórica de las preferencias, el que tú no utilices específicamente el término “preferencia” no quita para que haya, como tú mismo reconoces, una inclinación por Foucault y un desencanto en cuanto a Chomsky. No sé si Cosmodelia se refería sólo a mí en su comentario, pero supongo que igualmente considerarás improcedente que él tuviera que elegir entre ambos, más aún cuando desconoce nuestras obras completas…

5) Respecto a tu comentario sobre la cuestión de la justicia, permítaseme elaborar un neologismo: “naxoscentrismo”, para hacer referencia a cierto hecho observado en este intercambio: que cualquiera que no haya leído exactamente lo que ha leído Naxos, no puede expresar una opinión digna de tenerse en cuenta, así pues, Naxos ya no tiene que hablar del tema de la justicia, con decir que no he leído a Foucault y a Nietzsche se despacha bien deprisa. Obsérvese que así elude hablar del asunto en sí. Es ciertamente presuntuoso suponer que por el mero hecho de leer a Foucault y a Nietzsche automáticamente vaya a desaparecer esta problemática. De hecho, es una cuestión que sigue bien viva. Yo planteé mi posición en mi anterior comentario, y si es errónea basta con que la refutes con argumentos relativos a la cuestión en sí, no con pataletas periféricas. En cuanto a Bricmont, la cita era innecesaria para exponer el planteamiento, pero cuando leí “A la sombra de la Ilustración” me evocó impresiones personales y me pareció oportuno ponerla. También me evoca algo que viene en “Rules for radicals” de Saul Alinsky, pero paso de “cabalgar más caballos” con alguien tan picajoso como tú.

6) y 7) Sobre el tema del posmodernismo, y puesto que vamos a dejar la problemática de las etiquetas cerrada, me centraré en la cita del texto “On Post Modernism”. La interpretación de Naxos es tan libre como su imaginación. Yo, como no “leo entre líneas”, no veo esas ambiciones de equiparación con Foucault, aunque sí veo un respeto por Foucault como persona, independientemente de las diferencias ideológicas.

8) No sólo intento decirte que la miradas antipáticas tienden a distorsionar el juicio, sino que ,incluso, hasta lo llego a decir efectivamente. El que me caiga bien Chomsky no significaba tampoco una mirada simpática previa a la lectura de sus textos, sino más bien a posteriori. Utilizando tu expresión sobre Foucault, Chomsky a mí “me convence”, al menos en ciertos temas, y después de leerlo. Otro asunto sería que tanto Chomsky como otros muchos pudiéramos estar equivocados en cuanto a los presupuestos ideológicos que compartimos en mayor o menor grado, pero esa es una cuestión que para mí siempre ha estado abierta, porque no creo que nadie (ni siquiera Foucault o Chomsky, más aún, ni siquiera tú) sea infalible. Respecto a que desconfíe de que pudieras alterar la respuesta de Chomsky, creo que expresé exactamente lo contrario, que confiaba en que no lo harías, por eso te invité a escribirle. Yo no te dije tampoco que lo hicieras sólo para darme la respuesta en exclusiva, sino que te pedí que lo hicieras público para que cualquier interesado pudiera leerlo. Aún estás a tiempo de regalarnos con ese análisis discursivo y su contestación, si la hubiera.

9) El Último Mono te invita a que releas la respuesta de Chomsky a la pregunta del oyente, porque no se corresponde con lo que dices que Chomsky arguye, por lo que deberías reformular tu comentario en ese sentido y sacar las implicaciones oportunas. El Último Mono te señala que Foucault hubiera podido ponerlo en evidencia, tanto si Elders cerró el debate como si no, ya que ni tenía una mordaza en la boca ni tampoco nadie le impidió hacer declaraciones con posterioridad al evento. Sin embargo, no me consta que lo hiciera. Respecto a que es distinto “desvelar las presunciones ideológicas de un discurso dado” a “desenmascarar al poder y sus lacayos”, en este caso, siendo Chomsky el lacayo “cooptado” por el Gobierno estadounidense, desvelar sus “presunciones ideológicas” equivale a desenmascararlo. Que no te guste la terminología empleada es otra canción. Finalmente y especialmente importante es lo siguiente: me gustaría que explicaras la contradicción de que digas que la actividad de Chomsky respecto a la guerra de Vietnam era limpia y creíble en un principio, si ya entonces era profesor del MIT y por lo tanto la crítica que le haces por ello ya era aplicable en aquel entonces. No se sostiene tu tesis.

10) Sobre el tema del discurso ideológico desactualizado, te puse un ejemplo que contradecía tus afirmaciones: su activismo durante la guerra de Vietnam, que dije que no fue “a toro pasado”, esto es, desactualizado, por lo que no entiendo por qué dices que no ofrezco ningún contraargumento. Ahora ya dices que lo de Vietnam fue limpio. También puedo poder más: el conflicto entre Israel y Palestina, que sigue de actualidad, y por lo tanto, lo que diga Chomsky al respecto no puede ser desactualizado. Algún ejemplo más, América Central: si miras “La quinta libertad” (Turning the tide), publicado por Chomsky en 1985, y miras los hechos a que se refiere, por ejemplo, en Nicaragua, verás que muchos artículos e informes citados son de ese mismo año, temas por tanto de plena actualidad para el momento en que se escribió el libro. Por lo tanto, lo de la desactualización no me cuadra. Luego sigues con tu película de uniones hipostáticas, cooptación y demás, pero como todo ese tema estaba vinculado a tu “análisis” de la lingüística chomskyana, te remito a lo que te dije más arriba.

Me alegro que el intercambio no te sea infructuoso, para mí tampoco lo es. Si no esperabas nuevos aportes, espero que consideres esto como una grata sorpresa. La lamentación en cuanto a las formas es mutua, me temo. Mi falta de recursos es algo evidente: no soy tan innatista como para creer que he nacido sabiéndolo todo, me queda muchísimo por aprender (y desaprender), y pese a todo moriré en situación de duda o ignorancia respecto a muchas cuestiones. No me preocupa demasiado, de eso no se escapa nadie. Mi afán de contrarrespuesta no deberías considerarlo enfadoso, sino regocijante. Yo creo que es bueno el intercambio de opiniones, pese a lo anteriormente dicho en cuanto a las formas. Los dos nos ponemos demasiado agresivos a veces, pero yo intento no tomármelo muy en serio y te invito a que hagas lo mismo. A mí lo que me cansa son las respuestas tan largas, ya sabes, por lo del tiempo y las energías. Bueno, de momento esto es todo por parte del Último Mono.

10/19/2005 11:41:00 PM  
Blogger El último mono said...

Saludos del Último Mono, contestando a la última aportación de Naxos al “affair Sokal”. La longitud de la misma, y la conveniencia de mostrar tus afirmaciones al tiempo que las contesto me llevan a estructurarla en dos partes. Aquí viene la primera parte:

En el comentario anterior sobre el tema Chomsky-Foucault dijiste que este intercambio no te resultaba del todo infructuoso, pese a las formas, por lo que me sorprendió que utilizaras la afirmación “devenir-troll” en éste último, ya que el intercambio con un “troll” siempre es infructuoso. En deferencia a tu exquisita sensibilidad en cuanto a las formas (sólo en cuanto a las formas ajenas, hay que decirlo), en esta ocasión voy a dar una respuesta lo más neutra e impersonal a tus afirmaciones, sin bromas ni ironías salvo en una postdata al final de la segunda parte de la respuesta, una vez concluido el comentario en sí.

1) El último mono esgrime una “contratesis” a partir de mi punto de vista, lo cual reitera y reafirma aquello que desde el principio le achaqué, es decir, que el último mono se trepa en los argumentos del otro (en este caso Naxos) para decir cosas. No mío no es una tesis, sino es un punto de vista cuya verosimilitud es susceptible de ser compartida -a pesar de que sea yo quien la enuncie-.

El Último Mono aquí presente utiliza los términos “tesis” y “contratesis” con notable corrección. En cuanto a tu afirmación de que lo tuyo no es una tesis, sino “un punto de vista cuya verosimilitud…”, lo veo como una cuestión terminológica irrelevante a los efectos que nos ocupan. En lugar de ir al grano, haces innecesariamente larga la contestación siendo picajoso con estos temas que no nos llevan a ninguna parte, quizás con el malicioso propósito de desanimarme por la extensión creciente del comentario. Si tal es el caso, no te servirá de nada. No obstante, como a mí me da lo mismo, si lo prefieres en lugar de “la tesis de Naxos” digamos “el punto de vista de Naxos”, y en lugar de la “contratesis”, digamos “el punto de vista del Último Mono”. Respecto a si con “trepar a los argumentos (de Naxos) para decir cosas” te refieres a que en mi respuesta doy contestación a tus argumentos con los míos, efectivamente, es así. De eso se trata.

2) Que el último mono no se engañe: su “contratesis” no es una contratesis, es una reproducción del sentido común sokaliano. No hay ningún aporte de él en ese sentido.

Mi “punto de vista” (a saber, que el “affair” Sokal no fue desliz sino parodia), no es una “reproducción del sentido común sokaliano”. No sólo es mi punto de vista, sino también el de prácticamente el resto del mundo, salvo Naxos y sus adheridos. Veo que Naxos no entendió o prefirió ignorar mi ironía sobre la originalidad de su “punto de vista”. Le quería hacer ver que la consideración del “affair” Sokal como parodia no se da tan sólo entre los que le apoyan sino también entre los que están furiosos por el artículo-parodia. Así pues, difícilmente cabe considerar “reproducción del sentido común sokaliano” a algo que hasta los más antisokalianos (salvo Naxos) sostienen: que fue una parodia, una broma, un “hoax”. El hecho de que Naxos se aferre desesperadamente a lo contrario sugiere algo que sólo mi propósito de mantener un tono neutro me impide decir ahora.

3) Así pues, ni tesis ni contratesis: a pesar de que se le ha señalado muchas veces que no hay que hacer de las opiniones una maceta, de que no es válido hacer lecturas a la contra sin estar informado, y de que hay que evitar los anquilosamientos rampantes, el último mono trata de frontalizar inútilmente el tema. De ello entiéndase que demerita por sí mismo todo aquello que pueda ofrecer como aporte.


Así pues, mi intención no es hacer un “aporte” original, porque lo que yo pueda decir sobre el asunto Sokal se ha dicho ya hasta la saciedad, por mucho que cambien las palabras empleadas. Más bien, se trata de cuestionar la verosimilitud y seriedad del original “aporte” de Naxos al respecto.

4) A pesar de lo que diga el último mono, la respuesta de Aronowitz contrargumenta el hecho de que Sokal haya pensado que Social text era una revista deconstruccionista. Eso queda claro en la invectiva que Sokal disfraza de confesión contra la revista. De no ser así Sokal no hubiera dicho que no entendía “como el decontruccionismo… etcétera, etcétera…” Mi expresión fue apropiada, tanto que el último mono no puede más que intentar desvirtuarla…

Cuando Sokal afirma no entender como el deconstruccionismo puede ayudar a la clase obrera, ni se refiere en particular al deconstruccionismo ni en particular a la clase obrera, sino que es una forma coloquial de hacer referencia a dos conceptos más amplios: el relativismo epistémico/postmodernismo, del que el deconstruccionismo es sólo uno de sus variantes, y por otra parte, las causas defendidas por la izquierda, de las que la “clase obrera” es una más, si bien la más característica, con el permiso de feministas, minorías raciales, etc. Cuando Aronowitz en su réplica en “Dissent” dice: “Sokal cites Andrew Ross and Sandra Harding as representative deconstructionists”, Sokal tiene que corregirle diciendo que “…I criticize some of Ross's and Harding's writings, but as examples of sloppy thinking loosely associated with "social constructivism", not deconstruction. “ Por lo tanto, una vez hecha esta aclaración, hay que entender que Sokal no ataca exclusivamente al “deconstruccionismo” propiamente dicho, ni piensa que Social Text sea una revista específicamente “deconstruccionista”, pero sí debía saber que tiene tendencias pro-relativistas, y editores dados al “sloppy thinking”, pues en su réplica final a este debate en “Dissent”, Sokal pone de manifiesto ejemplos de dicho “sloppy thinking” en ensayos de Aronowitz, uno de los editores (por no hablar del antes citado Ross). Como ya dije, Aronowitz no replica aclarando estos ejemplos en el sentido “profundamente materialista” que dice seguir “Social Text” dentro del “proyecto marxista” en el que afirma situarse, y de nuevo insisto, consideremos seriamente que no pueda hacerlo. ¿Por qué si no iba a callarse, pudiendo demostrar que Sokal se equivocaba al respecto?.

5) El último mono omite que el hecho de que la réplica de Sokal a la respuesta que Aronowitz le hace a su carta, no vale para descartar la idea del desliz. Como lo dije: vale poco lo que Sokal haya respondido a esa réplica que Aronowitz le dio, dado que para entonces ya se habían publicado sus Imposturas. Como lo argumenté, no vale para ello, porque se deduce que Sokal tuvo el tiempo de desplegar un discurso publicitario que negaba que su enemigo inicial fuera la revista Social Text.

Veamos las fechas del debate “Dissent”. Hay tres intervenciones:
1ª: “Transgessing the boundaries: an afterword”, de Sokal, con la siguiente cabecera en la página web de Sokal en NYU: “This article was submitted for publication in Social Text but unfortunately rejected by them. It was published in Dissent 43(4), pp. 93-99 (Fall 1996) and, in slightly different form, in Philosophy and Literature 20(2), pp. 338-346 (October 1996).”
2ª “Alan Sokal's "Transgression" de Aronowitz, más de un año después, “[Published in Dissent, Winter 1997, pp. 107-110.]”.
3ª “Alan Sokal Replies [to Stanley Aronowitz]”, de Sokal, “[Published in Dissent, Winter 1997, pp. 110-111.]”.

Ahora mira tu ejemplar de “Imposturas intelectuales”, en la página del “copyright”, ISBN y demás. En el mío pone: “Título original: intelectual impostures.Publicado en inglés (1998) por Profile Books, Londres”. Y más abajo: “© 1998 by Alan Sokal y Jean Bricmont”.

Por lo tanto, reconoce que es falso que “para entonces ya se habían publicado sus Imposturas”, por lo que debes rectificar esta afirmación. Dicho esto aparte de que, como afirma Sokal, el verdadero meollo sea el contenido del artículo-parodia y no tanto la actuación (penosa) de los editores de “Social Text”. Eso descarta lo del “discurso publicitario”. Pero de esto hablamos en otro punto.

6) Aronowitz no “termina cayendo” en concesiones al relativismo epistemológico porque Aronowitz no es un científico o físico: es un sociólogo marxista. No hay ningún desliz aronowitziano, a lo sumo existe un paradigma errado en el campo de la sociológica marxista, lo cual es compresible considerando que las disciplinas de lo social no son exactas, y quienes las estudian por demás saben de ello: no presumen exactitud como lo hace un físico o un científico.

Aronowitz termina cayendo en concesiones al relativismo epistemológico porque los ejemplos que da Sokal así lo ponen de manifiesto, y Aronowitz no lo desmiente pudiendo hacerlo. El que no sea físico sino sociólogo no es argumentable. Más bien al contrario, el hecho de que sea sociólogo es el “quid” de la cuestión, y si te dignas mirar las “Imposturas”, en el epílogo los autores dicen “Durante las dos décadas pasadas se ha derramado mucha tinta acerca del postmodernismo, corriente intelectual que supuestamente ha suplantado al pensamiento racionalista moderno… Nos ceñimos a ciertos aspectos intelectuales del postmodernismo que han influido EN LAS HUMANIDADES Y EN LAS CIENCIAS SOCIALES: la fascinación por los discursos oscuros, el relativismo epistémico unido a un escepticismo generalizado respecto a la ciencia moderna, el interés excesivo por las creencias subjetivas independientemente de su veracidad o falsedad, y el énfasis en el discurso y el lenguaje, en oposición a los hechos a que aluden, o peor aún, el rechazo de la idea misma de la existencia de unos hechos a los que es posible referirse.” (las mayúsculas son mías). Así pues, es perfectamente plausible que sea sociólogo y caiga en el relativismo epistémico, de hecho, lo contrario es lo difícil de tragar.

7) El último mono pone un ejemplo que no es muy bueno, porque no funciona como una buena analogía. Y no lo hace porque la analogía parte de considerar y aceptar que el target principal de Sokal es el relativismo epistemológico. Esto indica que el último mono muerde el cebo sokaliano otra vez. Entiéndase la importancia de la confesión epistolar de Sokal, principalmente los párrafos citados por Aronowitz en su réplica: entiéndase que esa confesión deja ver que Sokal tuvo como target inicial la revista Social text: entiéndase que el hecho de que Aronowitz la publicara, obligaba a Sokal a decir que su target principal era otro: entiéndase que si Aronowitz no la hubiera publicado, Sokal no hubiera escrito sus Imposturas –lo que significaría que Aronowitz hudiera acaso aceptado que el relativismo epistemológico era una patraña, cosa que no puede aceptar, no sólo porque no es un físico ni un científico, sino porque de entrada sabe por demás que los paradigmas que gobiernan las disciplinas social no son exactos, sino cambiantes-.

El Último Mono no pretende hacer una analogía perfecta, ni siquiera muy buena, sino tan sólo lo bastante ilustrativa para mostrar que, dado el medio empleado, “Social Text” acabaría pringada necesariamente si publicaba dicho artículo, aunque el “target” principal fuera el relativismo epistémico y no “Social Text” en sí, (lo cual se deduce del contenido del artículo, el cual, por sí mismo e independientemente de su publicación y de las motivaciones de Sokal, contiene un montón de citas auténticas que, en sí mismas, no pueden calificarse sino de “nonsenses”). Si Aronowitz no hubiera publicado el artículo, Sokal quizás hubiera intentado una estratagema distinta a la parodia para atacar al relativismo epistémico, o lo hubiera intentado publicar en otra revista diferente. Aquí uno sólo puede hacer conjeturas. Lo que en ningún caso es razonable es insistir en ese absurdo sobre el hecho de que Aronowitz no sea físico sino sociólogo para excluirlo como relativista epistémico, pues como dije arriba, Sokal y Bricmont hablan del “relativismo epistémico unido a un escepticismo generalizado respecto a la ciencia moderna”, como una característica más de la influencia del postmodernismo en las ciencias sociales, no en la física o en otras ciencias naturales.

8) Por ende, entiéndase que la enunciación del término “relativismo epistemológico” sólo cobra sentido desde el campo de las ciencias exactas: entiéndase que dicha enunciación da sentido al campo de las disciplinas sociales, en tanto que estas disciplinas no son ciencias exactas –ni siquiera incluso la lingüística, aunque algunos consideren que sí- y no lo son porque sus paradigmas tienden cambiar más fácilmente conforme nuevas investigaciones o planteamientos (esto sucede también de hecho en las ciencias exactas, por demás, para ello hay que saber un poco de cómo se dan las revoluciones científicas -léase Kuhn-).

Por ende, no nos vayamos por la tangente con argumentos erróneos. Si miras de nuevo las “Imposturas”, en el “intermezzo” del capítulo 3, donde se adelanta ya una crítica al relativismo epistémico, se habla de Kuhn, de Feyerabend, del “programa fuerte” de sociología de la ciencia y de Latour, es decir, se sitúa el problema del relativismo epistémico en las ciencias sociales, no en las exactas. Es más, todo el maldito libro critica a gente que se mueve en el campo de las ciencias sociales (Lacan, Kristeva, Deleuze): el objetivo de la primera parte del libro es precisamente reprocharles el abuso de conceptos y teorías científicas de las que apenas saben nada; el de la segunda parte, como ya cité antes, se refiere al relativismo epistémico que impregna los sectores postmodernistas de las ciencias sociales. Es algo tan abrumadoramente obvio que, con sinceridad, no entiendo como puedes afirmar lo contrario.

9) Es indudable que el contenido del artículo original de Sokal es una mezcolanza de citas que mal intentan romper con los límites entre las disciplinas sociales y las ciencias. Esta es otra pista de que el asunto del “affair Sokal” es un problema referido a la autonomía que reclaman sus campos respectivos. Lejos de que tenga coherencia teórica, ese artículo deja ver que existe una tendencia paradigmática de las disciplinas sociales de penetrar en el campo de la ciencia, una penetración que es deseable, y que de ser coherente teóricamente, implicaría la emergencia de un nuevo paradigma epistemológico. Quizá en el fondo esa haya sido la razón social por la cual Aronowitz haya decidido publicar dicho artículo, lejos de que sus contenidos sean ciertos o no (además de que quiso publicarlo también como un revés a la burla que Sokal pretendió gastarle con dicho artículo). Es decir que, a ese nivel, es más importante reconocer que la orientación de una verdadera epistemología reside en penetrar el hermetismo del campo científico. No obstante, en tanto que dicho artículo no lo logra, el “affair Sokal” queda como un “deliz”.

Si hay una tendencia paradigmática en las ciencias sociales de penetrar en el campo de a ciencia y si ello es deseable o no, es una cuestión ajena a nuestro intercambio. Ahora bien, que “quizás” esa sea “la razón de fondo” adicional por parte de Aronowitz además de la ya alegada de “reversión de la burla”, me parece un error, y de bulto. El hecho de publicar algo lleno de falsedades groseras no puede ayudar precisamente a la creación del anhelado nuevo paradigma. Más bien considera que el artículo se publica en un número especial de “Social Text” dedicado a las “Science Wars”, con un enfoque beligerante, no precisamente conciliador ni integrador entre las llamadas “dos culturas”. El artículo-parodia suelta nada más empezar una andanada que sólo puede defenderse desde el relativismo más radical: “Muchos científicos…por el contrario se aferran al dogma…: existe un mundo exterior, cuyas propiedades son independientes de cualquier ser humano individual e incluso de la humanidad en su conjunto; dichas propiedades están codificadas en leyes físicas “eternas”, y los seres humanos pueden obtener un conocimiento fidedigno, aunque imperfecto y tentativo de estas leyes, ateniéndose a los procedimientos objetivos y las restricciones epistemológicas prescritos por el (así llamado) método científico”. Decir que esto es por mor de la “orientación de la nueva epistemología” es un chiste. De “tercera cultura”, nada.

Es definitivamente intragable también lo de la “reversión de la burla”. Los editores hacen tan “bien” su “reversión” que se pasan justificándose todo el escándalo posterior. Nunca afirman explícitamente ese propósito de reversión de la burla, sino que esto hay que “leerlo entre líneas”, como a ti te gusta decir. Más bien, lo que afirman explícitamente es lo que tú no eres capaz de aceptar: que el asunto fue parodia. Aronowitz en su intervención en “Dissent” comienza: “Explaining his now famous parody in Social Text's "Science Wars" issue, Alan Sokal writes in Dissent…”. No hace falta que siga. Decir que hay una “reversión de burla” no deja de ser, pues, una afirmación gratuita a la luz de los documentos generados por el asunto Sokal.

Seguiremos en unos días.

10/24/2005 11:43:00 PM  
Blogger El último mono said...

Fe de erratas respecto al comentario anterior:

Dije que "Imposturas" fue publicado en inglés en 1998, pero no caí en que hubo una edición previa en francés, en la Editorial Odile Jacob, octubre de 1997. Por tanto, rectifico: No puedo saber a ciencia cierta si el artículo de Sokal en "Dissent" es anterior o posterior a su publicación de "Imposturas". Pese a todo, es irrelevante, pues esa misma distinción de "targets" la hace ya en su temprana respuesta a los editores en el debate de Lingua Franca,(Julio/Agosto 1996, casi inmediatamente después de la parodia. He aquí el párrafo en cuestión: "...but let me not beat a dead horse. More interesting than the scandal provoked by the article's acceptance is, I think, the scandal that ought to be provoked by its content.".

Por lo tanto, eso de la elaboración del "discurso publicitario" a raíz de la publicación de su libro con Bricmont sigue siendo un mal argumento.

10/25/2005 11:16:00 PM  

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