viernes, diciembre 31, 2004

Proyecto Lem ::: CD gratis de La Banda Virtual


En la web de La Banda Virtual se encuentra disponible gratuitamente el CD de una de sus últimas creaciones colectivas: Proyecto Lem.
Este archivo zip contiene un fichero mp3 de 30 minutos con el proyecto musical inspirado en las obras robóticas y de ciencia-ficción del gran novelista polaco Stanislaw Lem (autor entre otras novelas de Solaris). El zip de 26.08 MB incluye también las imágenes de la carátula y créditos por si queréis tener el trabajo autoeditado en CD.
Para dar por finalizado el Proyecto Lem, Laz ha realizado una producción de media hora a partir de todo el material que ha recorrido este proyecto en el que hemos participado John Asd, Mamgdelar, Mutantkra, Laz, Alejandro Pérez, Johnnyfast, César Guitarman, Pedro Sanz, Gabriel Aulaga, Ricardo Hernández, Jovica y Cosmodelia.



En el Foro de La Banda Virtual podéis dejar vuestras opiniones, preguntas o sugerencias, o relacionaros con otr*s músic*s o interesad*s en la música, sea electrónica o tradicional.

La Banda Virtual es un proyecto musical colectivo, participativo y en red. Básicamente, consiste en la colaboración de músic*s de diferentes localizaciones geográficas y circustancias personales, que comparten sus músicas, sonidos y aspiraciones a través de Internet.



El apartado Taller es una especie de almacén donde l*s participantes dejan posibles proyectos, esbozos, ideas (desde un loop hasta un tema desarrollado) para su reutilización posterior por otr*s músic*s.

¿Los objetivos?: Nos interesa el intercambio, la posibilidad de conectar diferentes sensibilidades musicales. Nos empuja nuestro deseo de crecer, conocer y mejorar.

De vez en cuando se da algún concierto fuera del ciberespacio, y encuentros en flesh entre los participantes de la banda.



¿Cómo participar en La Banda Virtual? Para participar puedes enviar cualquier tipo de material sonoro que pueda ser retomado para su utilización posterior en un proyecto. O colabora utilizando el material existente, incorporándolo a tu secuenciador y reenviando a la web el material obtenido.

La Banda Virtual es un proyecto independiente y sin ánimo de lucro. Si quieres participar, las puertas están abiertas a través de taller de creación y colaboración musical.

Más información: info(at)labandavirtual.net

domingo, diciembre 19, 2004

El siglo anarquista tan sólo acaba de comenzar : propuestas libertarias para el siglo XXI


Nos ha sorprendido agradablemente el interés que ha suscitado entre quienes nos visitan la publicación en Rizomas del texto ¿Eres anarquista? La respuesta puede ser una sorpresa... y Conversación entre
un filósofo pesimista y un científico anarquista
.

El alto número de visitas y la repercusión en otros blogs de esas entradas nos ha demostrado que hay más interés del que pensábamos por las propuestas libertarias, por lo que seguiremos haciéndonos eco de las reflexiones proactivas que vayamos encontrando hechas desde el anarquismo para nuestro aquí y nuestro ahora, sin excluir, claro está, las realizadas desde otros pensamientos críticos que alimentan la disidencia y la acción contra el desorden y control actual.

Algunos ejemplos de reflexiones proactivas hechas desde el pensamiento libertario son Ciberanarquismo o el reciente artículo de David Graeber y Andrej Grubacic El anarquismo, o el movimiento revolucionario del siglo XXI. Unos fragmentos ilustrativos:

Queda cada vez más claro que la era de las revoluciones no ha terminado. Se ve igualmente claro que el movimiento revolucionario global del siglo veintiuno será uno que tenga sus orígenes no tanto en la tradición del marxismo, o incluso de un socialismo restringido, sino del anarquismo.

En todas partes, desde la Europa del Este hasta Argentina, desde Seattle hasta Bombay, las ideas y principios anarquistas están generando nuevas visiones y sueños radicales. A menudo sus exponentes no se llaman a sí mismos anarquistas. Hay toda una pléyade de otros nombres: autonomismo, anti-autoritarismo, horizontalidad, Zapatismo, democracia directa... Aún así, en todos los lugares uno encuentra los mismos principios fundamentales: descentralización, asociación voluntaria, ayuda mutua, redes sociales, y sobre todo, el rechazo a cualquier idea de que el fin justifica los medios, y mucho menos que el objetivo de la revolución sea el de tomar el poder estatal para imponer una visión propia a punta de pistola. Sobre todo, el anarquismo, como la ética de la práctica -la idea de construir una nueva sociedad "en un cascarón dentro de la antigua sociedad"- se ha convertido en la inspiración básica del "movimiento de movimientos" (del cual los autores son parte), que tiene como objetivo desde el principio, más que apoderarse del poder estatal, exponer, deslegitimizar y desmantelar los mecanismos del poder mientras se ganan espacios cada vez más amplios de autonomía y de gestión participativa dentro de él. [...]


Sin embargo, hay muchos detalles por definir: ¿cuál es el conjunto total de alternativas institucionales positivas del anarquista a las legislaturas contemporáneas, a los tribunales, a la policía, y a diversas agencias ejecutivas? ¿Cómo ofrecer una visión política que englobe la legislación, su implementación, adjudicación y cumplimiento y que muestre cómo realizar efectivamente cada uno de estos apartados de forma no autoritaria -no sólo para proporcionar una esperanza a largo plazo, sino para dar respuesta inmediata al sistema electoral, legislativo y judicial actuales, y por tanto, a muchas opciones estratégicas-? Obviamente, nunca podría haber una línea de partido anarquista sobre esto, el sentimiento general entre los anarquistas con letra minúscula es que por lo menos necesitaríamos muchas visiones concretas. Sin embargo, entre los experimentos sociales reales en las crecientes comunidades autogestionadas en lugares como Chiapas y Argentina, y los esfuerzos por parte de activistas/ "académicos" anarquistas como la recientemente formada "Red de Alternativas Planetarias" o los foros como "La Vida Después del Capitalismo es Posible" para empezar a localizar y compilar ejemplos exitosos de formas económicas y políticas, se está empezando a trabajar. Es claramente un proceso a largo plazo. Pero, bueno, el siglo anarquista tan sólo acaba de comenzar.

Bitácora de la Utopía: Anarquismo para el Siglo XXI es un exuberante proyecto participativo de carácter libertario:

El anarquismo exige de sus expositores afrontar el reto de reconstruirlo continuamente y estar prestos a adecuarlo a las cambiantes circunstancias humanas. Pero participar en esa re-elaboración constante implica también resaltar la validez de tantos otros esfuerzos del pasado y el presente por exponer con rigor y claridad los conceptos básicos del pensamiento libertario, pues hay numerosos libros y otras fuentes sobre el tema en los cuales están los indispensables complementos, revisiones y mejoras a lo que se dice aquí. [...] Con esta obra queremos apostar a una atractiva posibilidad que hoy Internet hace plenamente factible: participar junto a los eventuales lectores en el proceso de corregir, rehacer y/o ampliar este resultado inicial de un esfuerzo al que aspiramos dar continuidad en el futuro. La propuesta de la utopía posible para el anarquismo nunca ha sido una imagen inmutable, se transforma e incesantemente se muestra con nuevos matices, por lo que cuando se intenta interpretarla lo mejor es hacerlo en términos igualmente dinámicos. De allí que el título no sea una muestra de pedantería, sino un llamado para una tarea que llevará todo el siglo que empieza y los siglos por venir, construir un mundo mejor, empeño que nunca será acabado ni perfecto sino cambiante y corregible con el aporte de todos y cada uno. Por eso el llamado para que nos envíen cuantas aportaciones, comentarios, críticas, correcciones, dudas, actualizaciones sean pertinentes, por las cuales desde ya expresamos nuestro agradecimiento y disposición a considerar con plena atención.

Otras iniciativas dónde compartir proyectos libertarios son el foro en inglés: Life After Capitalism, en la web dónde entre otros publica Noam Chosmky su blog Turning the Tide. Znet tiene una sección en nuestra lengua: Znet en español

ZNet es una revista electrónica orientada al cambio social y centrada en la lucha contra todas las opresiones: de raza, de sexo, de clase. E intenta no quedarse tan sólo en la denuncia, sino presentar propuestas de cambio, a corto y a largo plazo, así como informar de las luchas de los movimientos populares.

Esta sección no pretende ser una réplica de ZNet, sino una colección de artículos escogidos que puedan ser interesantes para el público de habla hispana, incluyendo artículos de carácter genérico pero prestando especial atención a los temas europeos y latinoamericanos.


Como conclusión por el momento, un clásico publicado por The Anarchist Media Group en 1988: Todo lo que siempre quiso saber sobre Anarquismo y nunca se atrevió a preguntar, cuyas palabras finales son:

No hemos intentado indicar qué tipo de actividad conducirá más probablemente a un futuro antiautoritario. Este tipo de juicio requiere una consideración más detallada de la naturaleza de la sociedad en cuestión y de una estrategia revolucionaria. Esperamos que tú sacarás tus propias conclusiones. Los anarquistas siempre crean su propia opinión.

Si estás interesado, lee más, habla con los anarquistas de tu localidad, reflexiona sobre las ideas. Hay mucho que hacer.

¿Se te ocurre alguna buena excusa para no ser anarquista? Bueno, pues entonces, ¡adelante!

lunes, diciembre 13, 2004

¡Asaltemos los estudios de la realidad!


He encontrado en castellano un estimulante y fresco texto de William Burroughs, Los límites del control, que sólo conocía en su versión original en inglés, como parte de su libro de ensayos The adding machine, publicado en 1985.
La conclusión de Burroughs sobre las sociedades de control de su época era la siguiente:

No puede haber duda de que una revolución cultural de dimensiones sin precedentes ha tenido lugar en Norteamérica durante los últimos treinta años, y puesto que Norteamérica es ahora el modelo para el resto del mundo occidental, esta revolución es mundial. Otro factor son los mass media, que extienden todos los movimientos culturales en todas direcciones. El hecho de que esta revolución mundial haya tenido lugar indica que los controladores han sido forzados a hacer concesiones. Naturalmente, una concesión es aún la retención del control. Toma diez centavos, me quedo un dólar. Suavizamos la censura, pero recordad que podemos recuperarlo todo. Bien, en este punto, eso es cuestionable.
La concesión es otra atadura del control. La historia muestra que una vez que un gobierno comienza a hacer concesiones está en una calle de dirección única. Desde luego, podrían recuperar todas las concesiones, pero eso les expondría al doble riesgo de la revolución y al peligro mucho mayor del fascismo abierto, ambos altamente peligrosos para los controladores de hoy. ¿Surge alguna política clara de este mar de confusión? Probablemente la respuesta es no. Los
mass media han demostrado ser un instrumento de control de poca confianza e incluso traicionero. Es incontrolable debido a su necesidad de NOTICIAS. Si un diario o una cadena de diarios propiedad de la misma persona hace de una historia algo caliente como para NOTICIAS, algún diario lo recogerá. Cualquier imposición de la censura del gobierno sobre los media es un paso en dirección al control del Estado, un paso que el gran capital está poco dispuesto a tomar.
No pretendo sugerir que el control se derrota a sí mismo automáticamente, ni que la protesta sea por ello innecesaria. Un gobierno nunca es tan peligroso como cuando se embarca en una carrera hacia la propia derrota o abiertamente suicida. Es alentador que algunos proyectos de modificación de la conducta hayan sido expuestos y detenidos, y desde luego esa exposición y publicidad podría continuar. Me permito decir que tenemos derecho a insistir en que toda investigación científica esté sujeta a examen público y en que no debería haber nada parecido a la investigación de «alto secreto».


Zizek, en las entrevistas mencionadas en la entrada anterior de este mismo blog, describe cómo se ejerce hoy el control en el Imperio, afectándonos por imitación, seducción o por la fuerza a todos:

Ahora se trata de lo contrario, si no buscas el placer, si no estás dispuesto a gozar, te sientes culpable. Y no estoy hablando de una hipótesis abstracta. Me encuentro todo el tiempo con psicoanalistas que me dicen que ésa es la razón por la cual la gente acude a la consulta. Se sienten culpables de no gozar lo suficiente. La gran paradoja es que el deber de nuestros días no impone la obediencia y el sacrificio, sino más bien el goce y la buena vida. Y quizá se trate de un mandato mucho más cruel. Probablemente el discurso psicoanalítico es el único que hoy propone la máxima: "gozar no es obligatorio, te está permitido no gozar". La paradoja de la sociedad permisiva es que nos regula como nunca antes. Yo no confío en esa idea liberal según la cual el Estado fue superado por el mercado, por las grandes compañías. Nunca antes un aparato estatal fue más fuerte ni tuvo un control más absoluto sobre su propia población que el de EE.UU. [...] EE.UU. no funciona como el imperio romano. A muchos les gusta hacer este paralelo. Pero el imperio romano entregaba la ciudadanía a todos aquellos bajo su órbita. EE.UU. funciona distinto: controla al mundo para que no explote.

El artículo de Burroughs, Los límites del control, a pesar de haber sido publicado en 1985, mantiene, casi diez años más tarde, gran parte de su vigencia. Vemos que tanto la expresión como la denuncia de las sociedades de control ha tenido continuidad. Deleuze tomó está expresión de Burroughs, por ejemplo en su Posdata sobre las sociedades de control, introduciéndola en los debates de la filosofía y la biopolítica, mientras en los sectores críticos y activistas de Internet continúa la reflexión sobre cómo destruir, o al menos inutilizar o desactivar, los sistemas del control, las máquinas de guerra contra los cuerpos, mentes y la libertad del individuo, o contra pueblos enteros.


Lost Game ::: Kenji Kiratori

Lo importante es comprender cómo funcionan las sociedades de control contemporáneas, y cómo podemos oponernos a ellas, cómo debilitar ese control que tiene vocación de totalitario, introduciéndose en todos los aspectos de la vida social e íntima. Los pensadores activistas que como Foucault empezaron a proponer una lucha biopolítica contra el biopoder sabían de lo que hablaban. Durante miles de años, el hombre ha permanecido siendo lo que era ya para Aristóteles: un animal vivo y, además, capaz de una existencia política; el hombre moderno es un animal en la política cuya vida, en tanto que ser vivo, está en cuestión , escribía Foucault en La volonté de savoir, añadiendo en otro de sus escritos que en la nueva definición del poder como biopoder, no se dan relaciones de identidad, sino que deben ser más bien relaciones de diferenciación, de creación, de innovación. Negri, retoma estos conceptos bio en su libro que más me ha gustado: Del retorno : abecedario biopolítico, y en su última obra con Hardt: Multitud. Habla de ellos y de Foucault por ejemplo en esta entrevista, La multitud se pone como sujeto revolucionario.

También recientemente, y desde otro lugar, Marcos iba un paso más allá y escribía en ¡Oximoron! (la derecha intelectual y el fascismo liberal): La transformación de una realidad no es tarea de un solo actor, por más fuerte, inteligente, creativo y visionario que sea. Ni solos los actores políticos y sociales, ni solos los intelectuales pueden llevar a buen término esa transformación. Es un trabajo colectivo. Y no solo en el accionar, también en los análisis de esa realidad, y en las decisiones sobre los rumbos y énfasis del movimiento de transformación. Cuentan que Miguel Ángel Buonarroti realizó su David con serias limitaciones materiales. [...] De la misma forma, el mundo que queremos transformar ya ha sido trabajado antes por la historia y tiene muchas horadaciones. Debemos encontrar el talento necesario para, con esos límites, transformarlo y hacer una figura simple y sencilla: un mundo nuevo.


William Burroughs en El Tiquet que explotó [Minotauro] nos ofrecía ya en 1962 una escalofriante profecía, una visión de pesadilla con hombres de ciencia y tropas de combate, publicistas y embusteros cuyo engañoso lenguaje se ha extendido como una infección incurable contra la que proponía nada más y nada menos que localizar y asaltar los estudios de la realidad, los lugares donde el poder construye ese constructo que los ciudadanos y ciudadanas, convertidos en súbditos o en una masa acrítica de consumo de bienes y desinformación, toman por realidad.
Sin embargo, no caigamos en el peligro de creernos porque sí fuera y libres del virus control o inmunes a una dominación a la que también quienes tratamos de detectarla y destruirla estamos expuestos, amenazad*s desde el espacio interior y desde el exterior.
Por no hablar de otro peligro, después de haber visto a tantos caer en la tentación de actúar como doble agente o directamente traidor: El intelectual progresista está debatiéndose continuamente entre Narciso y Prometeo. En veces la imagen en el espejo lo atrapa y empieza su inexorable camino de trasmutación en un empleado más del megamercado neoliberal. Pero en veces rompe el espejo y descubre no solo la realidad que está detrás del reflejo, también a otros que no son como él pero que, como él, han roto sus respectivos espejos. (¡Oximoron!)

Esta nueva web: Reality Studio, recopila información tomada de la obra de Burroughs que puede sernos útil, y se suma a los esfuerzos de Interzone y sus diferentes secciones, entre las que se cuentan la Interzone Library y la red creativa de zoners: Interzone Creations.


Invasion ::: Kenji Siratori

En este interesante artículo de Fulkro: Reflexiones en torno a la sociedad de control, partiendo de la obra de autores como Burroughs, Deleuze, Foucault, Negri, etc, el autor llega a estas dinámicas conclusiones proactivas:

De hecho, las estrategias flexibles de la sociedad de control serían difícilmente viables sin el desarrollo electrónico e informático. [...] Pese a todo, parece que el poder sigue siendo incapaz de imponer una ley y un orden universal que no precise de la amenaza y del castigo, lo que acaso se debe a que no es tan sólido e incuestionable como él mismo se cree (o trata de hacernos creer). Conviene anotar también, para no pintar un horizonte de control omnímodo demasiado pesimista, que los sistemas complejos, si bien se muestran cada vez más invulnerables a las modos tradicionales de resistencia, pueden colapasarse irreversiblemente a partir de formas locales y muy minoritarias de respuesta, provocando reacciones en cadena a partir de fuerzas despreciables o de errores infinitesimales. Por ejemplo, cuanto mayor es la dependencia del mando con respecto a los ordenadores, también le hace más vulnerable a formas de sabotaje anónimas, nada estridentes y muy difíciles de localizar, como la entrada en redes informáticas restringidas, los virus informáticos, el pirateo y otras formas de sabotaje con que los hackers desafían al Estado y a las grandes corporaciones privadas.
Además, el espacio social autónomo que va sustituyendo a las viejas instituciones normativas requiere de la colaboración individual consciente –ya que deja de existir un centro consciente diseñador de estrategias– e incluso, como sugiere Henri Atlan, precisa de errores y disfunciones para subsistir, lo que se convierte en una tarea progresivamente más difícil de llevar a la práctica sin dificultades, a causa de la tremenda y creciente complejidad del propia sistema.
Por su parte, las tecnologías de la información tienen una doble cara y permiten múltiples usos alternativos que –sin caer en «utopías informáticas»– no deberíamos desdeñar, como son la transmisión y recepción inmediata de información a cualquier parte, la comunicación sin mediaciones a través de redes de ordenadores conectados telefónicamente, la posibilidad de tener acceso a datos, tratarlos, hacer trabajos de autoedición como esta revista, dar pie a la expresión creativa a través de una herramienta que ofrece posibilidades que antes no estaban a nuestro alcance, o que costaban mucho dinero y, sobre todo, desmitificar los ordenadores mismos y no dejarse apabullar por la imagen mítica e interesada de artefactos todopoderosos y malignos.
De hecho, hay un número indeterminable de usuarios de las redes informáticas que están ya utilizando esa tecnología con fines no siempre relacionados con el trabajo, ocupándose de intereses particulares ajenos a la empresa, estableciendo espacios autónomos con relaciones laterales, no jerárquicas, entre ellos e, incluso, propiciando actividades antagonistas en el interior de esas redes oficiales. Situación compleja donde gravitan lógicas de ruptura y discontinuidad social y donde se atisba una imbricación en el seno de lo social entre dos flujos divergentes: uno que trata de conservar y canalizar lo instituido y otro que lo desborda, lo desprograma y lo disuelve. Ambas lógicas a menudo convergen y chocan en sujetos sociales anómalos e innovadores, lo que puede llegar a producir cortocircuitos y apagones en el propio mando.

En fin, todo un nuevo imaginario social que provoca un movimiento incesante, discontinuo y difuso, de tipo
molecular, entre sujetos y masas grupales, articulando nuevas y movedizas figuras de lo social (que no son identidades ni bloques sociales), contrafuegos y respuestas locales, que a menudo hace definitivamente inservibles las viejas categorías al uso de izquierda/derecha, manual/intelectual, individual/colectivo, etc.
Acaso estemos ante una mutación de lo social, surgida en un espacio sin referencias: un espacio alejado de las tradicionales formas organizativas representativas y jerárquicas (partido o sindicato), pero también ajeno a la mítica del enfrentamiento simétrico con el Estado o a las lógicas de carácter decimonónico (compromiso activista, agrupamientos contractuales, programas de futuro) que todavía atraviesan y configuran nuestro cotidiano insumiso.

viernes, diciembre 10, 2004

Slavoj Zizek: un neopensador crítico y renacentista


Lo que el poder en la democracia totalitaria dice, en efecto, no es, 'cumpla su deber, a mí no me importa si le gusta o no,' sino: 'Tiene que cumplir con su deber, y tiene que gozar haciéndolo.' El deber deviene placer. Está la paradoja invertida del placer convertido en deber en una sociedad 'permisiva'. Los sujetos experimentan la necesidad de 'pasarlo bien', de disfrutar, como si fuera un deber y por consiguiente, se sienten culpables si no son felices. El superego controla la zona en que estos dos contrarios se superponen, donde el mandato de disfrutar cumpliendo tu deber coincide con el deber de disfrutarlo.

La lucha venidera nos confrontará con una inédita urgencia para actuar, ya que involucrará una ruptura radical en lo que significa ser un ser humano. La luna de miel de diez años del capitalismo global triunfante ha terminado. El problema ahora es cómo inventar estructuras organizativas que le confieran a esta inquietud la forma de una demanda política universal. De no ser así, la oportunidad se desperdiciará, y lo que quedará es una perturbación marginal. (Slavoj Zizek)


No conocía a este multifacético heterodoxo pensador esloveno hasta que este verano leyendo en una biblioteca El Viejo Topo encontré un artículo titulado: ¿Quién es el maldito Zizek? El autor del artículo, Lluis Roca, denunciaba la ignorancia y el ninguneo de su obra por los medios de comunicación progresistas y por los anquilosados sectores académicos españoles, hacía una extensa presentación de su obra, y terminaba diciendo: “Hay en estos apuntes, como ya he señalado, muchos aspectos a discutir y a desarrollar. Pero lo que no le negaremos a Zizek es que aporta un nuevo punto de vista sobre el que discutir y por tanto avanzar”.
Después de leer varios de sus artículos y alguno de sus libros, estoy de acuerdo sobre el interés de la inconformista obra de Slavoj Zizek, tanto por el carácter renacentista de sus escritos (hoy diríamos “interdisciplinario”) como por el fértil enfoque crítico de multitud de cuestiones de actualidad que nos interesan a quienes no somos amantes “monógamos” de ningún campo del saber, la cultura o el pensamiento.



Leerle es refrescante y excitante. Zizek es un autor ameno y profundo, utiliza en sus escritos ejemplos extraídos de la cultura popular, y es de estos pensadores que no se han quedado atascados en el posmodernismo, sino que trata de pasar por él, atravesarlo para ir más allá. En su obra no hay ni pesimismo ni resignación. Combate la ideología dominante, las falsedades del cuento de hadas llamado “el fin de la historia”, pero no es complaciente con quienes se oponen al capitalismo global: llama la atención sobre la falta de un mayor contenido político en los llamados movimientos sociales y hace propuestas para su evolución y renovación. Zizek propone refundar el discurso anticapitalista o de izquierda frente al binomio multiculturalismo-neoliberalismo, intentando desprender un "nuevo proyecto político para la izquierda".

Zizek tan pronto escribe de cine, hace una reseña muy crítica de Matrix o valora películas de Alfred Hitchcock o David Lynch, como analiza las consecuencias del 11-S y las guerras posteriores; conoce Internet y difunde su obra por la Red, estudia las metáforas cyborg, cuestiona las promesas de la nanotecnología, el uploading o la inteligencia artificial o reflexiona sobre el ciberespacio y su influencia en nuestros cuerpos, al mismo tiempo que hace una interesantísima relectura de autores como Hegel, Lacan o Lenin, haciéndoles inteligibles, fértiles y vigentes; en un lado critica “lo políticamente correcto” y va a la raíz de cuestiones como el racismo o el totalitarismo, y en otro se interna en la literatura abordando la obra de autores tan diferentes y variados como Shakespeare, Kafka, Houellebecq o Philip K. Dick o géneros como el queer o la ciencia-ficción.

Como veis, no es exagerado llamarle renacentista, interdisciplinario, o si queréis, un polígamo cultural. Como leí en un artículo sobre su pensamiento: Zizek analiza y describe el mundo postmoderno, postpolítico o postideológico y reivindica el papel de la ideología, de la política, de la historia, en el mundo sin sustancia de la sociedad postpolítica; describe la degradación de la realidad a través de soluciones de simulación, de la "virtualización" o digitalización del espacio social y cultural. Nos muestra y demuestra que vivimos en una sociedad artificial, donde la administración de las cosas sustituye a la administración de las personas, regulada también artificialmente. Zizek acude constantemente a las entrañas constructivas del mensaje de las industrias culturales y mediáticas, con especial atención a la producción cinematográfica.
Más allá de esa realidad virtual, Zizek demanda conocer la realidad de lo virtual.

Efectivamente, puedo confirmar que su obra aporta un nuevo punto de vista sobre el que discutir y por tanto avanzar. Si queréis comprobarlo vosotr*s mism*s, tenéis sus libros, y si no podéis acceder a ellos, tenéis Internet.

Quienes prefieran leer libros de papel, aquí están los títulos de algunas de sus obras, muchas de ellas traducidas al castellano por Pre-textos, Siglo XXI o Paidós: El Sublime Objeto de la Ideología, Todo lo que Usted siempre quiso saber sobre Lacan y nunca se atrevió a preguntar a Hitchcock, Goza tu Síntoma, El Acoso de las Fantasías, Mirando al Sesgo, Estudios Culturales, Reflexiones sobre el Multiculturalismo, El Frágil Absoluto, Las Metástasis del Goce, El Espinoso Sujeto, Quien dijo Totalitarismo, La Política de la Diferencia Sexual, Repetir Lenin, El Goce como un Factor Político.

Quienes quieran leer algunos de sus libros, artículos, entrevistas o críticas disponibles online, aquí tienen enlaces a lo que he encontrado en castellano:

Libros:

¡Goza tu sintoma! Jacques Lacan dentro y fuera de Hollywood

Hollywood puede ser una muy buena excusa para empezar hablar de Lacan. Así comienza cada capítulo, con Lacan dentro de Hollywood, dialogando con sus películas más clásicas para elaborar a partir de ellas algunas nociones lacanianas fundamentales: la carta, la mujer, la repetición, el falo, el padre. Pero luego el mismo Lacan fuera, trabajando estas nociones desde sí mismas, desde su propia lógica. Un Lacan enfocado, atraído por la luz de la cámara, pero sin olvidar el reflejo de su imagen invertida dentro de la lente.

Artículos:

The Matrix, o las dos caras de la perversión

Bienvenidos al desierto de lo real

Bienvenidos al desierto de lo real 2

Fotografía, documento, realidad: una ficción más real que la realidad misma

¿Estamos en guerra? ¿Tenemos un enemigo?

"Tu Puedes": Slavoj Zizek escribe sobre el superego posmoderno

El Frágil Absoluto (fragmento)

Lenin ciberespacial: ¿por qué no?

Politica y subjetividad en el capitalismo tardío

Entre las dos revoluciones

Y vivieron felices y descontentos

Dije economía política, estúpido

Entrevistas:

“La medida del verdadero amor es: Puedes insultar al otro”

Slavoj Zizek en Argentina

Europa, Europa

Análisis y crítica de la obra de Zizek:

Zizek: su pensamiento y perfil biográfico

El centro ausente de la ontología política de Slavoj Zizek

"Mar adentro", o cómo "mata" el "exceso" de fantasía

http://www.librexpresion.org/index.php?q=node/view/2509

Slavoj Zizek in English

martes, diciembre 07, 2004

Los Hikikomori, ¿pioneros de la vida virtual?


En las recientes noticias sobre jóvenes suicidas japoneses en grupo que coordinan sus acciones a través de Internet, he visto mencionar a los Hikikomori. Me llamaron la atención las escuetas alusiones ese grupo social al que se decía pertenecían los suicidas, y he estado investigando un poco sobre ellos. Lo que he descubierto me ha producido una gran sorpresa.

En primer lugar no estamos ante un grupo marginal. Se calcula que alrededor del 10% de la juventud de Japón son Hikikomori. Estamos hablando de entre 1.000.000 y 1.200.000 personas de ambos sexos que han decidido recluirse en sus habitaciones y vivir únicamente en un mundo virtual: Internet, videojuegos y DVD.



Hikikomori en japonés significa inhibición, reclusión, aislamiento, y es considerado un nuevo trastorno que afecta a una cantidad creciente de jóvenes. Al suicidio parece que sólo acuden una ínfima minoría de ellos, si tenemos en cuenta el gran número de Hikikomoris. Se aluden a las duras condiciones económicas (desempleo o trabajo basura) para el joven japonés que termina sus estudios, ambiente y presión externa, competitividad escolar, stress, problemas psicológicos, etc, como razones para un fenómeno que por ahora se reduce a Japón, pero que no sería extraño que se extendiera a otros países. Por lo menos si el mundo exterior sigue la tendencia de llegar a ser de una naturaleza tan hostil que haya quien prefiera quedarse a solas con la tecnología (imaginen que puede pasar cuando se extienda el uso de la realidad virtual).

Los Hikikomori no son sólo una enfermedad sino sobre todo un síntoma. Un síntoma de una sociedad enferma. Por ejemplo no se está prestando la atención que merecen los efectos del paro y el trabajo precario en la juventud de las sociedades contemporáneas. No hace falta ser marxista para comprender los efectos de la economía en lo más íntimo del individuo. Sin independencia económica no puedes dejar de depender de otros. Los Hikikomori llevan la dependencia a sus últimas consecuencias. Se vuelven tan dependientes que se autodisuelven. Su "yo social" desaparece. Dejan los aspectos económicos de la existencia a su familia, que se ocupa de darles cobijo y alimentarles, y dedican su vida a mundos virtuales, en los que recrean su "yo".



La sociedad del ocio con la que se especulaba hace años, donde trabajaríamos poco y tendríamos mucho tiempo libre, no existe. Y no porque no fuera posible, sino porque seguramente el capitalismo necesita una fuerza excedente de trabajadores en paro para poder presionar y dominar a los que trabajan. Según esas previsiones, para estas fechas deberíamos ya vivir en esas sociedades creativas y lúdicas, que han llegado, si acaso, únicamente en sus manifestaciones más superficiales y alienantes.
El trabajo no se ha distribuido equitativamente. No ha habido ni redistribución de la riqueza ni del trabajo. Muchas familias actúan como las familias de los Hikikomori. ¿Qué pasaría si los millones de personas que sobreviven gracias a que algún miembro de la familia les mantiene perdieran ese ayuda que les evita morir de hambre y vivir sin techo?
No existe pues la sociedad del ocio que se nos prometió. Nuestras sociedades se dividen entre quienes no trabajan, trabajan temporalmente y mal pagados, y los que trabajan demasiado, sin tiempo libre que disfrutar. Todos ellos son dependientes, obligados a aceptar la dominación, unos para conseguir trabajo, otros para mantenerlo. Compiten con otras víctimas, no luchan contra la opresión real de sus vidas, pretenden ser felices: la felicidad de los esclavos.
Los Hikikomori renuncian a luchar, como todos, pero también renuncian a pertenecer a una sociedad enferma que los llama enfermos.

No sería nada extraño que esta “enfermedad” llegara a ser epidémica. Por lo pronto ya hay una película sobre los Hikikomori: Hikikomori: Tokyo Plastic, que ayudará a difundir su modo de vida virtual.

Más información:

La familia resignada no hace más que pasarle la comida sin poder mediar palabra con él. En la habitación suelen tener TV, PlayStation y todo lo necesario para no tener que salir. Se suelen pasar la noche jugando a los juegos y las consolas que sus padres les proporcionan (que son todas las que quieren) y los días durmiendo.

Un corresponsal en Japón de BBC News relató su experiencia con uno de estos jóvenes: "Lo conocí sólo como el muchacho en la cocina. Su madre, Yoshiko, no me dijo su nombre temerosa de que los vecinos descubrieran su secreto. Su hijo tiene 17 años. Tres años atrás estaba triste con la escuela y empezó a hacerse la rata. Un día entró a la cocina, cerró la puerta y se negó a volver a salir. También impide el ingreso de nadie. La familia debió construir una nueva cocina. El baño está pegado a la cocina, pero él sólo se baña una vez cada seis meses".

Fragmento de Hikikomori, ¿Suicidas potenciales?

Jóvenes japoneses comprendidos entre los 15 y los 26 años, principalmente hombres, que por decisión propia han cortado toda relación social con su entorno, incluida la familia. Casi sin contacto con el mundo existente más allá de la puerta de sus habitaciones, pasan semanas, meses e incluso años sin ver a padres y hermanos, que les dejan los alimentos en la puerta para poder al menos subsistir, renunciando a los estudios, durmiendo durante el día y pasando la noche escuchando música, navegando por Internet, jugando a videojuegos. Sin lavarse, y almacenando basura durante meses. Aunque parezca mentira, según las últimas estadísticas, el hikikomori afecta actualmente a más de un millón de adolescentes nipones, en distintos grados, lo que supone aproximadamente un 10% de la población juvenil. Jóvenes que un cierto día deciden no ir a la escuela y quedarse en casa, probablemente jugando con la Play. Pero esta situación, que inicialmente se podría considerar pasajera, se repite al día siguiente, y al día siguiente,... prolongándose durante años. Su vida transcurre entre las cuatro paredes de su habitación; de una casa japonesa, es decir, habrá que verlas. A ser posible, con un baño cercano para que no tenga que desplazarse y así evitar cualquier contacto con alguien del exterior, incluyendo a los padres, que pueden llegar a vivir en la misma casa que sus hijos sin llegar a verlos nunca. La actitud de los padres hacia sus hijos llega a un servilismo tal, probablemente fruto de la cultura nipona, que la madre es capaz de prepararle la comida y dejarla en la puerta de la habitación como si se tratara de un prisionero.

Los sociólogos atribuyen las causas al paro creciente, a una cultura que glorifica el suicidio, y a niveles demasiado altos de competitividad en la sociedad.
Todo ello es un buen caldo de cultivo para que la ligera línea de equilibrio de la mente humana se haya roto por uno de sus puntos más débiles, la comunicación, o mejor dicho su carencia.

Fragmento de Ermitaños del siglo XXI

Más enlaces e información en Wikipedia

viernes, diciembre 03, 2004

¿Eres anarquista? La respuesta puede ser una sorpresa...


Lo más probable es que ya hayas escuchado algo sobre quiénes son los anarquistas y sobre aquello en lo que supuestamente creen. Lo más probable es que todo lo que escuchaste decir sobre ellos sea falso. Mucha gente parece que piensa que los anarquistas son adeptos a la violencia, al caos y a la destrucción, que se oponen a todas las formas de orden y de organización, que son nihilistas fanáticos que quieren acabar con todo. Nada más lejos de la realidad. Los anarquistas son las personas que piensan simplemente que los seres humanos pueden comportarse de una forma razonable sin tener que ser obligados a ello. En realidad, es una noción muy simple. Pero es la noción que los ricos y poderosos siempre consideraron más peligrosa.

En su expresión más simple, las creencias anarquistas giran en torno a dos premisas. La primera es que los seres humanos son, en circunstancias normales, tan razonables y íntegros como les permitan ser y, por lo tanto, pueden autoorganizar sus comunidades sin necesidad de que les indiquen cómo. La segunda es que el poder corrompe. Antes de nada, el anarquismo es una cuestión de tener coraje para tomar los principios simples de la decencia común por los cuales nos guiamos y seguirlos hasta sus conclusiones lógicas. Por muy insólito que parezca, en muchos aspectos importantes, ya eres anarquista (sólo que no te das cuenta).



Tal vez te ayude si analizamos algunos ejemplos del día a día:

- Si hay una fila para coger un autobús casi lleno, ¿vas a esperar tu turno y contener las ganas de colarte, incluso si no hay ningún policía?

Si respondiste «sí», ¡entonces estás habituado a actuar como un anarquista! El principio anarquista fundamental es «autoorganización»: el asumir que los seres humanos no necesitan que se les amenace con sanciones para que alcancen un grado de comprensión entre ellos, o para que traten a los demás con dignidad y respeto.

Todas las personas creen que son capaces de comportarse de manera razonable. Si piensas que la ley y la policía son necesarias, es sólo porque no crees que otras personas lo sean. Pero si te paras a pensar, ¿no tendrán ellas derecho a pensar exactamente lo mismo en relación a ti? Los anarquistas argumentan que casi todo el comportamiento antisocial que nos hace pensar que es necesaria la existencia de fuerzas armadas, de policía, de prisiones y de gobiernos para controlar nuestras vidas es, de hecho, causado por las desigualdades sistemáticas y la injusticia que esas fuerzas armadas, policía, prisiones y gobiernos crean. Es todo un círculo vicioso. Si las personas están acostumbradas a ser tratadas como si sus opiniones no importasen, es probable que se vuelvan agresivas y cínicas, incluso violentas (lo cual, por supuesto, hace que sea fácil para los que están en el poder decir que sus opiniones no cuentan). En cuanto se dan cuenta de que su opinión es tan importante como la de cualquier otra persona, tienden a volverse muchísimo más abiertas. Para abreviar una larga historia: los anarquistas creen que, en gran medida, es el propio poder y sus consecuencias lo que vuelve a las personas estúpidas e irresponsables.

- ¿Eres miembro de un club deportivo o equipo de deporte, o de cualquier otra organización voluntaria donde las decisiones no sean impuestas por un jefe, sino tomadas en base al consenso general?

Si respondiste «sí», ¡entonces perteneces a una organización que trabaja de acuerdo con los principios anarquistas! Otro principio básico es la asociación voluntaria. Es sólo una cuestión de aplicar los principios democráticos a la vida diaria. La única diferencia es que los anarquistas creen que debería ser posible la existencia de una sociedad en la que cada cosa fuese organizada según esos principios, todos los grupos basados en el consentimiento libre de sus miembros y, por lo tanto, todo ese estilo de organización de arriba abajo (militar como los ejércitos, o las burocracias o las grandes corporaciones, basadas en cadenas de comandos) ya no serían necesarias. Tal vez no crea que eso llegue a ser posible jamás. Tal vez sí. Pero cada vez que llegas a un acuerdo por consenso, en vez de por una amenaza, cada vez que haces un pacto voluntario con otra persona, llegas a un reconocimiento recíproco o alcanzas un compromiso teniendo en la debida consideración la situación o las necesidades particulares del otro, estás siendo un anarquista, incluso aunque no tengas conciencia de ello.

El anarquismo es sólo el modo en que las personas actúan cuando tienen libertad para hacerlo de acuerdo con su elección y cuando negocian con otros que son también libres – y por lo tanto, conscientes de la responsabilidad ante los demás que eso implica. Esto conduce a otro punto crucial: mientras las personas pueden ser razonables y tener consideración si están relacionándose con iguales, la naturaleza humana es tal que parce imposible que lo hagan cuando se les da poder sobre los otros. Dale poder a alguien y abusará de él de una forma u otra.

- ¿Piensas que la mayoría de los políticos son unos cerdos egocéntricos, egoístas, a los que no les importa realmente el interés público? ¿Piensas que vivimos en un sistema económico que es estúpido e injusto?

Si respondiste «sí», entonces apoyas la crítica anarquista de la sociedad contemporánea (por lo menos en sus aspectos más generales). Los anarquistas piensan que el poder corrompe y que los que pasan la vida entera en busca del poder son las últimas personas a las que debería dársele. Los anarquistas piensan que nuestro sistema económico actual tiene más probabilidades de premiar a las personas por comportamientos egoístas o sin escrúpulos que a las que son seres humanos decentes, preocupados por los demás. La mayoría de las personas tienen esos sentimientos. La única diferencia es que la mayoría de las personas cree que no hay nada que hacer en relación con eso o que (y es esto en lo que los fieles servidores del poder suelen insistir) puede llegar a hacerse algo que acabe cambiando las cosas para peor. Pero... ¿y si no fuese cierto? ¿Habrá realmente alguna razón válida para creer esto? Cuando se pueden probar, la mayoría de las previsiones sobre lo que sucedería sin estados o capitalismo acaban por demostrar que no están fundamentadas.

Durante miles de años las personas vivieron sin gobiernos. En muchos lugares del mundo hay pueblos que viven fuera del control de los gobiernos, incluso hoy en día. No se dedican a matarse unos a otros. Sólo viven sus vidas, como cualquier otra persona haría. Claro que en una sociedad compleja, urbana, tecnológica... hay una necesidad mucho mayor de organización. Sin embargo, la tecnología puede hacer también que esos problemas sean más fáciles de resolver. De hecho, ni siquiera empezamos a pensar cómo serían nuestras vidas si la tecnología fuese puesta realmente al servicio de las necesidades de los humanos. ¿Cuántas horas necesitaríamos trabajar para mantener una sociedad funcional (es decir, si nos viésemos libres de las ocupaciones inútiles o destructivas como el telemarketing, los abogados, los carceleros, los analistas financieros, los expertos en relaciones humanas, los burócratas y los políticos), si enfocásemos el trabajo de nuestras mejores cabezas científicas de los sistemas de armamento espaciales o del mercado de acciones hacia la mecanización de las tareas más desagradables o más peligrosas como la minería de carbón o la limpieza del baño y si distribuyésemos el trabajo que sobrase entre todas las personas? ¿Cuatro horas al día? ¿Tres? ¿Dos? Nadie lo sabe porque nadie se hace ni siquiera ese tipo de pregunta. Los anarquistas piensan que estas son exactamente el tipo de preguntas que deberíamos empezar a hacernos.

- ¿Crees realmente en las cosas que les dices a tus hijos (o que tus padres te contaron)?

«No importa quién empezó». «Dos males no hacen un bien». «Limpia lo que ensuciaste». «Haz las cosas pensando en los demás». «No seas mezquino con las personas que te parece diferentes». Tal vez deberíamos decidir si estamos mintiendo a nuestros hijos cuando les hablamos del bien y del mal, o si estamos tomando realmente en serio nuestras propias frases. Porque si llevas estos principios morales a sus conclusiones lógicas, llegarás al anarquismo.

Toma el principio de que dos males sumados no producen un bien. Si tomases eso realmente en serio, bastaría para echar por tierra casi totalmente la base de todo el sistema bélico y de justicia criminal. Lo mismo pasa con el reparto: les decimos siempre a los niños que tiene que aprender a compartir, a tener en cuenta las necesidades de unos y de otros, a ayudarse mutuamente; después, cuando estamos en el mundo real asumimos que cada uno es naturalmente egoísta y competitivo. Un anaquista asegurará siempre que, de hecho, lo que les decimos a nuestros hijos es cierto. Mucho de lo que se consiguió en la historia de la humanidad, cada descubrimiento o hecho que mejoró la vida de las personas, fue gracias a la cooperación y la ayuda mutua. Incluso ahora, la mayor parte de nosotros gastamos más con nuestra familia y con nuestros amigos que con nosotros mismos. Aunque, sin ninguna duda, siempre va a haber personas competitivas en este mundo, no es una razón para que la sociedad se base en el fomento de ese comportamiento y mucho menos para hacer que las personas compitan para alcanzar las necesidades básicas de la vida. Una sociedad que sólo fomenta la competición, sólo defiende los intereses de los que están en el poder, que quieren que vivamos con temor hacia los demás. Por eso los anarquistas proponen una sociedad basada no sólo en la asociación libre sino también en la ayuda mutua.

La verdad es que la mayor parte de los niños crece creyendo en una moral anarquista y gradualmente tienen que darse cuenta de que el mundo adulto no funciona así. He ahí por qué tantas personas son rebeldes, alienadas e incluso suicidas mientras son adolescentes, y acaban por resignarse y amargarse cuando se convierten en adultos. La única recompensa es, frecuentemente, tener capacidad para educar a sus propios hijos y desear que el mundo sea justo para ellos. ¿Pero por qué no comenzamos por construir un mundo que sea realmente basado en los principios de la justicia? ¿No sería ese el mejor regalo que podríamos dar a nuestros hijos?

- ¿Crees que el ser humano es fundamentalmente corrupto y malo o que algunos tipos de personas (mujeres, personas de raza negra, gente común que no es ni rica ni tiene estudios) son especímenes inferiores, destinados a ser gobernados por alguien mejor que ellos?

Si tu respuesta es «sí», bueno, entonces parece que no eres anarquista al fin y al cabo. Pero si respondiste «no», entonces es posible que estés de acuerdo con el 90% de los principios anarquistas y, esperamos, estés viviendo tu vida de acuerdo con ellos. Siempre que tratas a otro ser humano con consideración y respeto estás siendo anarquista. Cada vez que resuelves tus divergencias con otros a través de un compromiso razonable y escuchas lo que cada uno tiene que decir en vez de dejar que alguien decida en nombre de los restantes, estás siendo anarquista. Cada vez que tienes oportunidad de forzar a alguien a hacer algo pero, en vez de eso, decides apelar a tu sentido de la razón y la justicia, estás siendo anarquista. Lo mismo pasa cuando compartes algo con un amigo, o decides quién va a lavar los platos, u otra cosa con un sentido de equidad.
Claro, podrás objetar que todo va bien mientras se trata de pequeños grupos de personas que se relacionan mutuamente, pero para administrar una ciudad o un país, es un asunto totalmente diferente. Y, evidentemente, esto tiene su razón de ser. Incluso si se descentraliza la sociedad y se pone el mayor poder posible en manos de las pequeñas comunidades habrá (a pesar de todo), un gran número de cosas que necesiten ser coordinadas, desde administrar las vías de ferrocarril hasta decidir sobre qué aspectos debe centrarse la investigación en medicina. Pero sólo porque algo sea complicado no quiere decir que no haya manera de hacerlo. Simplemente quiere decir que será complicado. De hecho, los anarquistas tienen muchas ideas sobre cómo una sociedad saludable y democrática debería autogobernarse. Para explicarlas es necesario ir mucho más allá de este pequeño texto introductorio. De todas formas, no hay ningún anarquista que pretenda tener en sus manos el modelo perfecto. La verdad es que no conseguimos imaginar la mitad de los problemas que surgirán cuando intentemos crear una sociedad democrática. Incluso así, creemos que la capacidad de los humanos está a la altura de resolverlos mientras la humanidad se conserve dentro del espíritu de nuestros principios básicos (que son, al fin y al cabo, sólo los principios de decencia humana fundamental).

Nola Anarchy

Traducción del artículo original en portugués: Você é anarquista? (a resposta pode ser uma surpresa!)



Tom Lane: Los críticos se quejan de que el anarquismo es "utópico, sin forma". Usted responde que cada etapa de la historia tiene sus propias formas de autoridad y opresión que deben ser desafiadas, y por lo tanto ninguna doctrina fija es aplicable. En su opinión, ¿qué determinada forma de anarquismo es apropiada en esta época?

Noam Chomsky: Tiendo a estar de acuerdo en que el anarquismo es utópico y sin forma, aunque difícilmente más que las fútiles doctrinas del neoliberalismo, marxismo-Leninismo y otras ideologías que han atraído a los poderosos y a sus sirvientes intelectuales a través de los años por razones que son muy fáciles de explicar. La razón de que exista una desestructuración general y un vacío intelectual (muchas veces disimulado tras grandes palabras, y se debe nuevamente al interés de los intelectuales) es que no entendemos mucho acerca de sistemas complejos, tales como sociedades humanas, y sólo podemos intuir, con una validez limitada, las maneras en que debieran ser reformadas y construidas.
El anarquismo, desde mi punto de vista, es una expresión de la idea de que la carga de la prueba siempre recae sobre aquellos que defienden que la autoridad y la dominación son necesarias. Tienen que demostrar con contundentes argumentos que esta afirmación es la correcta. Si no lo logran, las instituciones que defienden deben ser consideradas ilegítimas. Cómo uno debe reaccionar a una autoridad ilegítima depende de las circunstancias y las condiciones: no existen fórmulas.
En el período actual, los temas surgen en todos los ámbitos tal y como normalmente sucede: desde en las relaciones personales en la familia y en otros ámbitos hasta en el orden político/económico internacional, y las ideas anarquistas -desafiando a la autoridad e insistiendo en que ésta se auto-justifique- son apropiadas en todos los niveles.

Fragmento de Noam Chomsky habla sobre el Anarquismo



Anarquismo para Principiantes

Las ideas de Proudhon, Bakunin y Kropotkin, que parecían sepultadas por la historia, en especial a partir de la segunda mitad del siglo XX, recuperan gran parte de su vigencia. Crece la cantidad de banderas libertarias en las manisfestaciones contra la globalización y las corporaciones, sus postulados aparecen en los deabtes contemporáneos sobre el neoliberalismo o la ecología, se multiplican los grupos de Internet que, de hecho, adhieren a sus principios. E intelectuales como Michael Foucault, Gilles Deleuze, Osvaldo Bayer, Noam Chomsky, Murray Boochkin... reconocen en sus trabajos la herencia de los primeros ácratas. La historia que construyeron los anarquistas en su pelea contra el poder y la opresión del Estado, que alcanzó su punto más alto en las Comunas campesinas de la España prefranquista, afecta también al mundo de la cultura y forma parte fundante de las vanguardias artísticas del siglo XX y también de algunos fenómenos de la cultura popular, como el movimiento punk. En el texto de Marcus Mayer, acompañado de los notables dibujos de Sanyú, Anarquismo para Principiantes recorre la historia y las influencias de este movimiento que ha demostrado, con sus contradicciones y tropiezos, pero también con una notable imaginación y un incansable espíritu de lucha, que aún tiene mucho para aportar a la escena contemporánea.



Teatro callejero

Este medio de comunicación no ha sido lo suficientemente explotado por los anarquistas. Escribir y ensayar obras puede llevar ala formación de un colectivo. El procedimiento legal es solicitar un "permiso de planificación" (aseguraos de poneros un nombre inofensivo). Por otra parte, el "Ejército de Santa Claus" que invadía los departamentos de juguetes en los grandes almacenes de Amsterdam y repartía juguetes a los niños también estaban haciendo teatro callejero, aunque de una forma menos legal. Algún tipo de actuación semi-teatral que lleve a la gente a reflexionar es una buena alternativa a las manifas de siempre.

Fragmento de Todo lo que siempre quiso saber y nunca se atrevió a preguntar sobre el Anarquismo

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