Alucinación y podredumbre
mejor que he visto en esta ciudad mediocre en muchísimo tiempo. La verdad es
que marca un momento, espero que no se tarde veinte años en hacer otra
similar, en impacto al menos. Me refiero a la que ha habido en el Centro de
Arte Contemporáneo de Málaga, y que estaba desde el mes de mayo.
Algunas de las obras de la exposición
El eje de esta muestra, que abarca los últimos cuatro años de creatividad de
los niños terribles del arte inglés actual, son los grabados, 80, de una
serie de Los desastres de la guerra de Goya. Hace un par de años ya
compraron otra, pero en esta ocasión les ha salido mejor aún. Agravio
para insultar el agravio es el título genérico escogido, y de lo que se
trata es de dibujar sobre las cabezas otras de corte monstruoso o
fantástico, de manera que los grabados quedan así "mejorados", según ellos
mismos. Vamos, parece que estuviésemos contemplando esas escenas de crueldad
con los ojos de Lovecraft, que hubiera alucinado con estas distorsiones e
inventiva de los hermanos Ch. Es increíble cómo los dibujos están hechos, a
todo color a pesar de los pequeños que son, y qué variedad de matices, qué
imaginación dentro del horror. Uno se desliza por esa pared en la que están
expuestos, y queda prendido a esa galería monstruosa, dislocado por la
agonía de la razón, por la implacable maldad casi de otro mundo, pero que
reside en éste.
A continuación, se pasa a la serie propia, original, que hicieron basándose
en los susodichos desastres, que está a todo color. Este ciclo seguro que
será pasto de estudios y críticas de corte psicoanalítico, a los que ellos
se prestan, pues en la base de su trabajo están las teorías de Freud, de
Lacan, de Deleuze o de otros pensadores del sexo y la muerte. El sexo, en
efecto, domina todos los grabados, algunos de los cuales son de una
complejidad máxima, a lo que se une un gusto por las leyendas, grafitti y
demás mensajes subliminales en algún rincón del dibujo. La conexión
guerra-sexo-perversión-nazismo es la más acusada. Incluso hay guiños hacia
esa escultura, tal vez lo más conocido de ellos, de los niños con pollas y
agujeros y zapatillas de deporte Nike. La inventiva de los Chapman parece no
tener fin, dentro de una obsesión, que recorre toda su obra hasta el
momento.
A partir de un grabado de Goya--Grande
Hazaña--con Muertos--, alzan una escultura que tiene esqueletos y
algunos restos aún de carne, todo recorrido, infectado, plagado de insectos
y otras alimañas de la tierra que gustan de los cadáveres humanos. Uno no
puede creer que esta alucinación del detalle sea verdad, pero lo es, y date
la vuelta, había cuatro mujeres un poco emocionadas, risas... ¿Para qué todo
esto, qué necesidad tienen de construir semejante escultura obsesiva, tan
enfermos están?, preguntas a mi lado, que no puedo responder.
Antes, como de pasada, esas marujas que la van de cultas--en la tarde las vi
en la Feria del Libro, risas--se deleitaron con otra escultura que engaña,
pues lleva el título de Muerte, cuando lo que muestra son dos muñecos
que parecen de sex-shop, que hacen un 69, o algo parecido. Los esqueletos,
en cambio, se llaman Sex I. Más asombro de los tontos espectadores...
El plato fuerte, como ya dije, es la instalación titulada The Rape of
Creativity, que consiste en una caravana que lleva la M o logo de
MacDonalds en el techo, que por dentro está llena de fotos pornográficas de
revistas, amén de mil detalles más que alucinan por su hiperrealismo, como
esas otras fotos o recortes en el aseo, Bin Laden en el papel higiénico, ...
Pornografía, terrorismo, culto por las armas y... arte, qué combinación
explosiva... Afuera, todo está a la espera, porque dentro ya no está el loco
que se ha cortado una mano, porque se siente frustrado, sino lo que parece
una víctima más de su violencia... La mano la lleva en la boca un perro
disecado con cabeza de oveja. Mutaciones enfermizas en un mundo podrido,
mutante.
Frente a este escenario de lo que podría ser un congelamiento, como de
película de terror tipo La matanza de Texas, hay una invitación al
público: cinco caballetes, pinturas y demás material necesario para pintar
de la forma más académica posible, la escultura en madera de una mujer
desnuda, que el artista no logró terminar, un brazo-mano está ahí casi
destrozado, antesala de la autoviolencia infligida. Todo un muro de la sala
estaba ya llena con los lienzos que han ejecutado los asistentes artistas
amateurs, muchos de ellos simples esbozos, algunos graciosillos y otros
burdamente "académicos", otros que tratan de congeniar con los tics de los
autores... Parte de otra pared ya está siendo rellenada..., porque hay hasta
el 25 de julio para ello, al parecer..., y entonces los artistas vendrán
para dar el premio al ganador... Vamos, si esto no es interactivo, que venga
el cuervo de Poe--dos pajarracos están follando en la cabeza de la modelo--y
lo difumine...
Bueno, para más información y dos nuevas suculentas fotos de la exposición
de los Chapman, es bueno mirar el Babelia del pasado 24 de abril. Ahí
viene una entrevista con ellos, realizada torpemente por Ángela Molina--me
reí cuando a una pregunta ellos responden de forma descarada--, pero que
contiene algunos momentos interesantes, como cuando se dice:
P. El
matrimonio de la Razón y la Miseria es el título que le han dado a
su interpretación de la obra de Goya. ¿Puede el arte contemporáneo ofrecer
alguna solución en un mundo donde la razón apenas existe y la miseria nos
supera?
R. Es que no es ésa la relación que queremos establecer entre razón y
miseria. Como usted insinúa en su pregunta, la razón es un valor
imperialista con un impacto virulento global que contiene conceptos
francamente mal analizados, como puede ser el de "democracia". Lo importante
de Los desastres de la guerra y la posición de Goya en relación a los
imperativos de la Ilustración fue que esta misma relación fue paradójica.
Goya experimentó la razón como una violencia enérgica, como atrocidad. Fue
un hombre concienzudamente infectado por los valores "ilustrados" de las
tropas de invasión napoleónicas, pero también leal a los valores religiosos
y supersticiosos de la monarquía española, y es por ello que Los
desastres de la guerra han permanecido hasta la actualidad como una obra
dolorosamente ambigua.
Juan Antonio Ramírez


1 Comentarios:
que bueno poder asistir a una muestra de los chapman. aca nos tenemos que conformar con las fotos de la web :S
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